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A finales de los años 50 y principios de los 60 Marty, El milagro de Anna Sullivan, Doce hombres sin piedad o Días de vino y rosas fueron exitosas adaptaciones cinematográficas de sendas obras televisivas. La pequeña pantalla demostraba que podía abastecer a su hermana mayor con argumentos y personajes de cosecha propia. Éxitos posteriores como Star Trek: La Película, Granujas a todo ritmo, Los intocables de Eliot Ness, Agárralo como puedas, El fugitivo, Maverick, La familia Addams o Misión: Imposible demostraron la excelente salud de la relación entre ambos medios. En la actualidad el trasvase de famosos personajes televisivos al cine resulta imparable: Los ángeles de Charlie, Starsky y Hutch, Scooby-Doo, S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson y hasta Los Simpson lo confirman y no resultaría extraño que la envidiable calidad de las series de ficción norteamericanas actuales terminaran de resolver la falta de creatividad de Hollywood. Concepción Cascajosa Virino, autora de otras obras sobre el medio televisivo como Prime Time: La mejores series americanas. De "CSI" a "Los Soprano" y doctora en Comunicación Audiovisual, nos propone un repaso tan exhaustivo como ameno sobre más de un centenar de largometrajes de Hollywood que, desde la llamada Edad de Oro de la televisión norteamericana hasta nuestros días, se han inspirado en series para la pequeña pantalla. |
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De la TV a Hollywood
Concepción Cascajosa Virino
Arkadín Ediciones
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Capítulo 1: Cine y televisión, una relación amor/odio Capítulo 2: Las adaptaciones de programas antológicos Capítulo 3: Las primeras películas basadas en series de televisión: De Redada a Sombras en la oscuridad Capítulo 4: Los años ochenta: Entran las reelaboraciones Capítulo 5: La explosión de los noventa: Las prolongaciones Capítulo 6: La explosión de los noventa: Las reelaboraciones Capítulo 7: Nuevo milenio, nuevas adaptaciones Capítulo 8: Los dibus se hacen de carne y hueso Capítulo 9: La animación salta a la gran pantalla Bibliografía y fuentes de consulta Anexo: Lista de adaptaciones 1954-2006 |
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Capítulo 1 - Cine y televisión: Una relación amor/odio. Las repeticiones no sólo han hecho ganar mucho dinero a los productores de las series, sino que han mantenido a éstas populares entre el público y les han permitido llegar a toda una nueva generación de espectadores. La fuerte implantación del cable no ha hecho sino acentuar esta tendencia y hasta existen canales como TVLand que dedican toda o gran parte de su programación a la televisión clásica. En Estados Unidos la televisión es reconocida como una parte fundamental del patrimonio cultural y muchas de estas adaptaciones son tanto una forma de aprovechar la nostalgia como un intento de mantener viva la memoria histórica. A partir de los años ochenta comenzaron a ganar cotas de poder en la industria cinematográfica muchos profesionales que se habían formado viendo televisión y que deseaban rendir homenaje a series relevantes a la vez que cumplir el deseo insatisfecho de haber trabajado en ellas. Por ejemplo, Steven Spielberg produjo la primera adaptación de una serie clásica norteamericana, En los límites de la realidad, y abrió el camino para las versiones en imagen real de series de animación con Los Picapiedra. Los actores Mel Gibson y Tom Cruise también produjeron y protagonizaron adaptaciones de sus series favoritas, Maverick y Misión: Imposible respectivamente. |
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Capítulo 4 - Los años ochenta: Entran las reelaboraciones. (Del análisis de Star Trek: La película) Realizada por Robert Wise, que años antes había dirigido el clásico Ultimatum a la Tierra (1951), Star Trek: La película brillaba por unos espectaculares efectos especiales y elaboradas escenografías (como los parajes de Vulcano y el interior de la nube cósmica) que dispararon el presupuesto inicial de quince millones de dólares a cuarenta y cuatro. También destacaba el maquilaje que daba un aspecto a los klingon mucho más brutalizado que en el original, en donde apenas tenían un ligero exceso de vello facial y un tono de piel oscurecido. La continuidad con la serie llegó fundamentalmente a través de la recuperación de los personajes principales y sus respectivos actores. En una época marcada por el culto a la juventud, Star Trek: La película se atrevió a plantar cara y resaltar la importancia de la experiencia y la veteranía en las situaciones más exigentes. Pero el moroso argumento de Star Trek: La película, inspirado en el capítulo The Changeling (2.3.) y adaptado de un guión de Star Trek: Phase Two, llevó a que se la bautizara, haciendo un juego de palabras, como The motionless picture (La película sin movimiento). |
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Capítulo 5 - La explosión de los noventa: Las prolongaciones. (Del análisis de Expediente X: La película) Pocas series en la historia de la televisión han tenido un éxito tan fulgurante como Expediente X, un fenómeno socio-cultural que puso de moda lo paranormal y las teorías conspirativas. Creada por un oscuro guionista llamado Chris Carter y claramente inspirada por Kolchak: Cazador de vampiros (ABC: 1974-1975) y Cazadores de sombras (ABC: 1985-1986), Expediente X estaba protagonizada por dos agentes del FBI, Fox Mulder (David Duchovny), pasional e ingenuo, y Dana Scully (Gillian Anderson), cerebral y escéptica. Con su relación caracterizada por la tensión sexual no resuelta más lograda desde Los vengadores, ambos investigaban todo tipo de fenómenos paranormales mientras intentaban desentrañar una conspiración para ocultar una futura invasión extraterrestre. Expediente X supo sacar partido a las inquietudes de un público cada vez más desconfiado de las verdades oficiales. No en vano, el principal villano era un oficial gubernamental conocido como El Fumador (William B. Davis). También se aprovechó del interés por los fenómenos paranormales en una sociedad a la vez más descreída pero más necesitada de espiritualidad, apostando por finales abiertos que formulaban más preguntas que ofrecían respuestas. La ambigüedad del programa también estaba favorecida por un elaborado tratamiento visual que sacaba partido hasta a sus deficiencias presupuestarias. A pesar de unos inicios modestos, Expediente X experimentó una imparable trayectoria ascendente que incluyó cinco Globos de Oro, un Emmy para Gillian Anderson y un resonante éxito internacional. |
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Capítulo 9 - La animación salta a la gran pantalla. (Del análisis de South Park: Más grande, más largo y sin cortes) A la hora de plantear una versión cinematográfica y conscientes del peligro de hacer más un especial que una película auténtica, Parker y Stone decidieron apostar por un planteamiento casi revolucionario y convertir South Park: Más grande, más largo y sin cortes en un musical clásico. El título es un perfecto resumen: más ambición temática, más duración y menos limitación de la censura. La historia comenzaba con el estreno en South Park de la nueva película de los obscenos cómicos canadienses Phillip y Terrance, cuya influencia negativa en los niños lleva a sus madres a formar un comité que desata la histeria. Los cómicos son detenidos y condenados a muerte mientras Estados Unidos se prepara para iniciar una guerra contra Canadá. Pero Kyle, Stan y Eric toman cartas en el asunto y salvan la situación cuando el fantasma de Kenny les revela que la muerte de Philip y Terrance supondrá el Juicio Final. Muy al estilo de la serie, South Park: Más grande, más largo y sin cortes está sazonada de tacos, violencia y chistes escatológicos, pero también elaboradas canciones compuestas por el músico Marc Shaiman y el propio Trey Parker, entre ellas una, Blame Canada, que fue nominada al Oscar. Las canciones van acompañadas por coreografías muy notables teniendo el esquematismo de la animación. Pero también se mantienen elementos clásicos de la serie, como la presencia de personajes famosos satirizados sin piedad, en este caso la familia de actores Baldwin (masacrada por los canadienses), Winona Ryder (que hace un espectacular número con pelotas de ping pong), Bill Gates (ejecutado después de que su sistema Windows falle en una presentación militar) y el propio presidente Bill Clinton (retratado como un bobalicón sin personalidad).
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