PREFACIO
¡Este libro que tienes en las manos no es para clasificarlo en la biblioteca. Perdería su razón de ser. No se trata de un libro como los demás. Ha sido deseado, pedido y concebido para ser un instrumento al servicio de las celebraciones comunitarias de la Palabra. Nuestro fundador quiso que los Viatores estuvieran conectados a la Palabra de Dios. Jesucristo y su Evangelio son, ciertamente, la primera fuente de la que debemos beber sin cesar. Pero el Concilio Vaticano II indicó con claridad otra fuente esencial para todo instituto: la que nos viene del Fundador, de su idea fundadora, de su visión, de la espiritualidad que ha transmitido, de la herencia apostólica y misionera que ha legado.
El Capítulo general de 1994 se expresó en este sentido: "Parece importante que los escritos del Fundador, de la fundación y de la tradición viatorianas sean recibidos, celebrados y actualizados comunitariamente para que se conviertan en palabras siempre actuales y fundadoras". Por eso "el Capitulo general es favorable a que el Consejo general publique una colección de textos viatorianos extractados de los escritos del P. Querbes, de textos de los superiores, de las revistas de la Congregación, etc. que enriquecerían estos tiempos de celebración" (de la Palabra de Dios) (DC 17.2) Por consiguiente, por la lectura y la proclamación, los textos bíblicos y los escritos de nuestra tradición son susceptibles de convertirse para nosotros, en la fe, en Palabra de Dios en el hoy de nuestras vidas
En enero de 1996, el Consejo general invitó al H. Maurice Marcotte a elaborar la selección pedida por el Capítulo general. Para mantener esta selección en unas dimensiones razonables, se convino que el H. Marcotte limitara la búsqueda de sus textos a las publicaciones realizadas por la Dirección general: escritos del P. Querbes, textos de los Superiores generales recientes, documentos capitulares, diversas publicaciones de la Dirección general sobre el P. Querbes y la Comunidad viatoriana... La selección nos pone en contacto con el carisma querbesiano tal como se expresó en los tiempos de la fundación y, cien años más tarde, con su reactualización a la luz del vaticano II. Se trata, ciertamente, de un movimiento de ida y vuelta de una extremidad a otra de nuestra historia (Maurice Marcotte).
Fruto de un largo trabajo de búsqueda y de selección, la Selección de textos viatorianos es de una gran riqueza, en su misma variedad. En su organización práctica, sigue las principales secciones de nuestra Constitución y le sirve en cierto modo de comentario. Es a la vez un libro de espiritualidad viatoriana, un testigo de nuestra historia en sus comienzos y en sus realizaciones recientes, un retrato de lo que somos y de lo que queremos ser gracias al Espíritu del P. Querbes siempre vivo en la comunidad de sus hijos e hijas espirituales.
Estos textos de nuestro patrimonio viatoriano están destinados en primer lugar a las celebraciones de la Palabra. Pero también podrían alimentar los encuentros comunitarios y la lectura espiritual de los religiosos y asociados. Constituyen un útil precioso para el conocimiento, la valorización y la actualización de nuestro carisma. Son también un medio para estimular la vida espiritual y comunitaria, y para vivificar la misión que la Iglesia nos confió al autentificar nuestro carisma. Estos textos de nuestro patrimonio nos ayudarán, espero, a pronunciar palabras de vida para nuestro mundo y para nuestra Iglesia. ¡Ojalá nos aiuden a evangelizar a Jesucristo! (P. Querbes), es decir a hacer oír el mensaje liberador de Jesús con palabras nuevas y a través de auténticas comunidades de discípulos y de testigos.
Maurice ha trabajado mucho, con paciencia y perseverancia, para realizar un trabajo de esta envergadura. También ha necesitado mucho corazón y amor a la comunidad, y fuerte vinculación y cariño al P. Querbes y a su obra. Maurice merece todo nuestro agradecimiento y nuestra admiración. Permítaseme también agradecer igualmente al H. Roger Bou, que ha asumido la responsabilidad de este dossier.
Para la traducción al castellano se han empleado muchos textos, aproximadamente la mitad, anteriormente editados en esta lengua. Son ya una especie de clásicos para nosotros. El P. Lezama los ha identificado y copiado, los textos restantes han sido traducidos por el H. Javier Zorrilla con la colaboración del P. Javier Martínez. Todo ello ha sido rigurosamente revisado por el H. Javier Zorrilla con la colaboración del H. José Luis Vicuña. La edición, tanto española como francesa, ha sido posible gracias a la preciosa colaboración del H. Aimé-Onil Dépôt. ¡Muchas gracias a todos ellos!
¡Buena lectura! La sabia del árbol viatoriano está aquí a nuestro alcance.
Léonard Audet, C.S.V.
Superior general
19 de marzo de 1999
INTRODUCCIÓN
El contenido
Esta colección de textos la componen escritos oficiales, procedentes de la Dirección general, que abarcan el período del posconcilio y el de nuestros orígenes querbesianos. Presenta unos 500 apartados, deliberadamente cortos, resultado de un desglose que pretende extractar los puntos de reflexión más palpitantes. Así pues, todo son citas en esta colección, excepto el renglón de introducción de los apartados.
El extracto corresponde casi siempre a un párrafo del texto original, del que se han suprimido los elementos de transición y, a veces, de desarrollo en algunos apartados demasiado largos.
En ocasiones reagrupa citas, demasiado cortas para ser retenidas como tales, que, no obstante, representan lo más original del pensamiento del P. Querbes.
Los criterios o, más bien, el espíritu que ha dirigido la selección de los textos apuntaba a la animación. Se han seleccionado, pues, sobre todo los escritos de carácter pastoral que conservan, más allá del momento de su publicación, un valor de inspiración para nuestros días. En ese mismo sentido, las citas sacadas de los documentos originales pretenden alimentar nuestra piedad filial y hacer que comulguemos con la "verdad" que orientó a nuestro fundador, incluso si se expresa conforme a esquemas de otra época.
Unos pocos textos, sobre todo de los tiempos de la fundación, ofrecen más bien un interés histórico. Nos permiten comprender mejor, a un nivel existencial, el movimiento de la vida.
El conjunto de los textos, en un movimiento de vaivén de un extremo al otro de nuestra historia, nos informa del espíritu de nuestra Congregación, a la vez que nos ofrece una fuente de alimentación. Es más que nada la vida de hoy la que se explora, pero en último término se yergue la figura de Querbes que sigue inspirando nuestro futuro.
Nadie deberá extrañarse, con motivo de una lectura continuada, de percibir el choque de cambios de tono, de estilo o de teología. Aún hoy no podría uno salir de su casa sin experimentar un pequeño desarraigo.
El modo de presentación
No ha sido fácil entresacar un plan de uso de esta colección. Hemos optado por una organización práctica, más que por una secuencia racional. Los apartados se suceden en el volumen según el orden alfabético de los temas, dentro de las secciones que corresponden a las de la Constitución.
Dos tablas de utilización
Una primera TABLA DE MATERIAS, al comienzo del volumen, presenta el contenido de la colección conforme a este orden de temas. Unos guarismos entre paréntesis indican el número de apartados que tratan de un mismo asunto. Se han introducido subtítulos en los capítulos más importantes, que pueden ayudar al usuario. La clasificación alfabética facilitará la búsqueda.
Son estas categorías las que uno vuelve a encontrar en la presentación de la colección. A la cabeza de cada página del documento aparece un título común:
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Adaptación
1 El primer guarismo se refiere a la sección (en correspondencia con la Constitución), aquí: Naturaleza de la Congregación.
.2 El número decimal indica que se trata del capítulo 2 de esta sección, es decir: Congregación C.S.V.
Carisma Nos informa del tema desarrollado en la página.
Adaptación Más raras veces, en el extremo derecho de la página, una palabra que precisa el subtema.
Cuando el segundo apartado de una página no responde exactamente a este título común, aparece una nueva palabra a la altura del cambio. Así, según el mismo ejemplo:
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Adaptación
uno puede encontrar, encabezando el 2° apartado, solamente esto:
Constitución
Deberá interpretar que seguimos en el capítulo
1.2 Congregación C.S.V., pero ante un contenido nuevo.
La otra tabla, al final de la colección, propone un ÍNDICE ALFABÉTICO de todas las palabras utilizadas en los distintos niveles de la primera tabla de materias, en el caso de que revistan un significado susceptible de orientar al usuario. Si la palabra se presta a confusión, un vocablo entre paréntesis precisa su sentido. Se indica igualmente la frecuencia de uso con un guarismo entre paréntesis. Ejemplo:
Carisma (16) 7
(Nuevas fundaciones) 36
(Fundador) 39
(Misión) (3) 82
Habrá que entender:
Primer renglón Que 16 apartados tratan de este tema a partir de la página 7;
Segundo renglón Se vuelve a tratar también en el capítulo de las nuevas fundaciones, en la página 36;
Tercer renglón Del mismo modo, en lo relativo al Fundador, en la página 39;
Cuarto renglón Igualmente, tres veces, en el capítulo de la Misión, página 82.
Signos especiales
* El asterisco al final de la frase-resumen de un apartado permite identificar inmediatamente que se trata de un texto del Padre Querbes.
En las referencias
DQ 179 4,33 Significa Documentos Querbes, n° de identificación del documento, volumen, página.
FQ Corresponde a Folletos querbesianos.
FQ* El asterisco indica que se trata de la segunda serie de los Folletos querbesianos.
Maurice Marcotte, C.S.V.
1. NATURALEZA DE LA CONGREGACIÓN
1.1 Vida religiosa Autenticidad
Debemos ser ante todo discípulos de Jesús
Tenemos que tomar de nuevo conciencia de que somos, en primer lugar y ante todo, discípulos de Jesús y que formamos juntos una comunidad de discípulos del Maestro. Debemos, como los primeros discípulos, dejarnos fascinar constantemente por Jesús, por su Palabra y por sus gestos liberadores, por su manera de vivir, por su proyecto y por su compromiso en el servicio del Reino de Dios. Debemos ser contemplativos en el mundo sin ser del mundo. Debemos hacer de nuestras comunidades locales núcleos de interiorización, lugares donde se comparte la Palabra de Dios, y centros de espiritualidad y de experiencia de Dios. Como los primeros discípulos, nos sentiremos entonces enviados al mundo por el Señor mismo para continuar el proyecto de Jesús, para anunciar el Evangelio y para ser testigos de los valores del Reino.
Léonard Audet, Circ. n° 3 E, A los religiosos y asociados de España, 16 de abril de 1992.
Expectativas de la gente del mundo respecto a nosotros
La gente del mundo, incluso del "pequeño mundo", podría a veces darnos ejemplo en el espíritu de servicio, la caridad, la generosidad y la abnegación y, a veces, incluso en el tema de la justicia. No somos siempre mejores que ellos en sus cualidades naturales sin las cuales el mismo aspecto sobrenatural corre el riesgo de ser más una máscara que una realidad. El mundo no nos pide que imitemos sus defectos, que adoptemos sus maneras, a veces desenvueltas; si lo hacemos, nos desaprueba porque sabe bien que también esto es una fachada; quiere que respetemos la dignidad – la nuestra y la suya – en una verdadera caridad. En general, no nos reprocha el ser religiosos sino el no serlo suficientemente; el no transparentar con suficiente claridad a Cristo vivo que actúa en nosotros, él que es la "luz del mundo".
Michel Sudres, Circ. n° 23, La renovación adaptada según el Vaticano II, 17 de diciembre de 1966, p. 43.
1.1 Vida religiosa Naturaleza
La vida religiosa, una manera de vivir la gracia bautismal
La gracia bautismal obra en los religiosos de tal forma que su modo de vida testifica que el Reino de Dios sobre la creación se ha realizado ya, aunque todavía no se ha manifestado en todo su esplendor, ni ha penetrado en todas las fibras del mundo y de la humanidad. Los religiosos testifican "la vida nueva y eterna adquirida por la redención de Cristo". Son más sensibles al hecho de que el Amor de Dios reúne a los hombres reconciliándolos con Él y entre ellos. Son precisamente ellos, los que, imbuidos de esta dimensión trascendente de la gracia bautismal, son seducidos por Aquel a quien ven como Único necesario. En consecuencia, es desde esta seducción, juntamente con la toma en serio de la radicalidad evangélica, como el seguimiento de Cristo recoge las fuerzas fundamentales de su razón de ser-hombre: "el enamoramiento, las energías de posesión y de consumación, la voluntad de autoafirmación y de independencia".
Thomas G. Langenfeld, Carta a la Congregación n° 9, 30 de marzo de 1975, p. 3.
Una comunidad religiosa, un instrumento de la gracia
La adecuada renovación de nuestras estructuras – llamémosla, reforma institucional – ciertamente es necesaria. Una comunidad religiosa ha de ser un medio de vida eminentemente favorable a una profunda vida de intimidad con Cristo, a una vida interior intensa, a la práctica de los votos y virtudes religiosas, al ejercicio del apostolado. Todos nosotros, al ingresar en nuestra Congregación, esperábamos de ella que fuese para nosotros como una familia, que, de alguna forma, por medio de sus estructuras sostuviese nuestro propósito, favoreciese nuestra plenitud y nos apoyase en nuestros esfuerzos espirituales. Así como nos complacemos en designar a la Iglesia con la expresión "pueblo de Dios", habría que encontrar otra que describiese a una comunidad como "pueblo de los consagrados a Dios". Y la institución "comunidad religiosa" ha de ser a los religiosos lo que la institución "Iglesia" es para todo el pueblo de Dios: un instrumento de la gracia divina, el canal por el que la gracia de Dios corre hasta nosotros.
Jean-Réal Pigeon, A los religiosos de la provincia de España, 14 de julio de 1968, p. 1.
1.1 Vida religiosa Ecumenismo
Conferencia ecuménica internacional para los religiosos
Con ocasión de las distintas reuniones pudimos constatar que todos vivíamos los mismos elementos básicos: los mismos votos, la misma vida fraterna, la misma preocupación por la misión eclesial. Además, tomamos conciencia de que nos planteábamos las mismas preguntas fundamentales y de que nos enfrentábamos a los mismos retos, a pesar de la variedad de nuestras tradiciones religiosas y eclesiales. Pero más que nuestras reflexiones sobre los diferentes temas de nuestras reuniones, fueron ante todo los momentos de oración los que nos permitieron sentirnos en comunión unos con otros como los discípulos de Cristo. Esta unidad que hemos experimentado es fruto de nuestra vida común en el Espíritu. Esta comunión fraterna, sin ocultar nuestras diferencias eclesiales, las trasciende en el acto mismo de nuestro amor y de nuestro mutuo agradecimiento. El hecho de percibir la convicción profunda de estos religiosos y religiosas no católicos que, aunque poco numerosos y muy poco ayudados por su Iglesia, se comprometen en el seguimiento de Cristo según las tradiciones benedictina, dominicana, etc., constituye para nosotros los católicos un testimonio muy alentador. ¡El Espíritu sopla donde quiere! ¿Sabemos reconocerlo?
Léonard Audet, Reunión de la U.S.G., otoño de 1995.
Profetismo
El compartir evangélico para una vida religiosa significativa
Pero se comprende que sería volar muy bajo el limitarse a una promoción de los valores humanos. Éstos no pueden considerarse como fines en sí mismos, sino como factores esenciales en la formación de comunidades cuya fuerza, vida y centro es Jesucristo. Únicamente el compartir una fe en Jesucristo, únicamente la lectura evangélica de las situaciones vividas pueden presentarse como objetivos adecuados para asegurar una vida religiosa que corresponda a las expectativas de hoy.
Dejar de lado estos objetivos fundamentales, sería dejar de lado un movimiento de interiorización que va creciendo a nuestro alrededor, sería admitir que hemos encontrado una libertad que no conduce a ninguna parte.
Thomas G. Langenfeld, A los religiosos de la provincia de Joliette, 22 de noviembre de 1973, p. 2.
1.1 Vida religiosa Profetismo
Hacer saltar las cadenas proclamando la Palabra
Con frecuencia, nosotros hemos estado encadenados por nuestros propios temores o por los de los otros. Más de una vez, son otras personas las que nos han encadenado, cuando hubiéramos querido proclamar la Palabra de Dios. Pero, aun en esas condiciones, hemos de tener conciencia de que la Palabra de Dios hace presión para manifestarse al mundo y que los hombres esperan con impaciencia su cumplimiento. Nosotros hemos prometido ese servicio.
Sea que nos veamos encadenados por argumentos de moda que tratan de reducir al silencio las verdades eternas de Dios, o que nos veamos atados por la insistencia en pro de viejas prácticas insignificantes que sofocan la vida nueva y el avanzar del Pueblo de Dios hacia su Señor, el papel de los religiosos y de los profetas de nuestro tiempo es el de liberar nuestra época de cuanto aprisiona, para permitir a la Palabra de Dios hacerse realidad en lo concreto.
Thomas G. Langenfeld, Carta a la Congregación n° 4, 25 de enero de 1973, p. 3.
La vida religiosa y el servicio de los pobres
La vida religiosa apostólica casi siempre nació y se desarrolló para atender las necesidades de los humildes y de los pobres, y como respuesta a necesidades críticas y urgentes. Se ha hecho profética no pactando con el poder y declarando públicamente, tanto a través de la vida de sus miembros como por su acción apostólica, que su opción era la misma de Cristo y del Evangelio.
Nuestra vida religiosa será verdadera y congruente si nos decidimos a liberarnos de los lazos que nos atan al ideal de confort, de comodidad, de seguridad, de triunfo e interés proclamados por los medios de comunicación y buscados por muchos de nuestros contemporáneos. Será necesario que aparezca con claridad y sin ambigüedad que tanto nuestras personas y nuestros bienes como los medios que empleemos están en la misma línea que trazó el advenimiento del Reino de Dios, reino de justicia y de paz, de fraternidad y de amor, de verdad y vida.
Declaración del C.G.E
., 25 de noviembre de 1981, Decisiones capitulares 1984, p. 54.
1.1 Vida religiosa Profetismo
Liberación para Cristo, eje de la vida religiosa y del profetismo
Esa especial aportación en pro del Reino no se logrará sino a condición de que los religiosos se liberen a sí mismos con las personas y cosas que les rodean, en orden a la proclamación del mensaje de Cristo. Dicha liberación – que ya en sí es una realización profunda de nosotros mismos – se hace eficaz mediante actos positivos que nos predisponen a la renovación. Así, podemos liberarnos de algunas cosas y podemos liberarnos para algo. Es la liberación en Cristo y por Cristo, que es el eje de la vida religiosa y del profetismo. A ello están ordenados los votos religiosos y para eso hemos entrado en la vida religiosa. Con ese objetivo comenzó y sigue existiendo cada una de las congregaciones religiosas. En esa misma perspectiva la celebración es una actitud de gozo en cada verdadera comunidad: el gozo de la libertad, porque conocemos y proclamamos la Palabra de Dios. No podemos contentarnos con reflexionar sobre el Evangelio: debe ser llevado a cumplimiento y lo será.
Thomas G. Langenfeld, Carta a la Congregación n° 4, 25 de enero de 1973, p. 3.
Sentido renovado
Hacia un nuevo significado de la vida religiosa
En otras palabras, en medio de un mundo donde la liberación en Jesucristo de todas las limitaciones del hombre está lejos de haber dejado su signo, donde la unión que Jesucristo vino a realizar, deja todavía a muchos de nuestros hermanos, los hombres, dispersados y aislados, queremos volver a encontrar juntos una significación renovada a nuestra vida religiosa como instauradora de comunidades de vida. Ahora bien, la significación renovada de la vida religiosa, creemos que radica en la relación personal y comunitaria con Dios, que se perciba en el vivir-juntos y que se prolongue en el servicio de los hombres. Es necesario volver a encontrar esta significación que frecuentemente está perdida y casi siempre gastada; es necesario reavivarla sin cesar porque para ser percibida tiene que estar rehaciéndose continuamente. Debe permanecer viva a nuestros ojos, como personas y como grupos, y a los ojos de aquellos por quienes vivimos y trabajamos.
Thomas G. Langenfeld, Carta a la Congregación n° 6, 1 de septiembre de 1973, p. 2.
1.1 Vida religiosa Valores del Reino
Testimoniar el primado de los valores del Reino
Como cristianos y como religiosos, nos comprometemos a testimoniar en primer lugar los valores del Reino, tales como el amor filial y confiado al Padre, el amor fraterno que llega hasta el amor a los enemigos, la misericordia y el perdón, la justicia y la opción preferente por los pobres, la acogida y el servicio a los demás, el desasimiento y la libertad de Espíritu. Este mismo compromiso debe conducirnos a "relativizar" muchas realidades y corrientes de pensamiento vinculadas más estrechamente a los Poderes de este mundo que a la venida del Reino. Debe, incluso, incitarnos a impugnar las realidades que violan el respeto a la dignidad humana y, por consiguiente, son contrarias a la edificación del Reino, por ejemplo: la explotación de los demás, sobre todo de los pobres y de los pequeños, la venganza y la negativa del perdón, el egoísmo y la idolatría del mundo.
Léonard Audet, Circ. n° 2, Algunos jalones en el camino…, 26 de marzo de 1989, p. 3.
La tarea de los religiosos: subrayar los valores evangélicos
La historia de las Órdenes e Institutos religiosos nos muestra que la vida religiosa ha sido, desde su origen, una forma de protesta contra la sociedad e incluso, a veces, también contra una Iglesia demasiado bien instalada en una sociedad profana y considerada como excesivamente acorde con ella. En nombre de la radicalidad evangélica, la vida religiosa quiere testimoniar constantemente lo absoluto de los valores del Reino y denunciar el peligro de asimilación al espíritu del mundo y a la esclavitud de sus ideologías.
Los valores evangélicos están lejos de acomodarse a los valores preconizados por nuestras sociedades materialistas. La tarea específica de los religiosos es la de poner de relieve los valores más decisivos del Evangelio. Si esta preocupación no es constante, corremos, a corto y a medio plazo, el riesgo de hundirnos en el mundo, de encerrarnos en él, de asimilarnos a él. Lo cual está muy lejos de ser una legítima adaptación.
Léonard Audet, Circ. n° 2, Algunos jalones en el camino…, 26 de marzo de 1989, p. 3.
1.2 Congregación C.S.V. Características
Características percibidas desde el exterior
Yo no puedo deciros hoy en términos precisos, cuáles son los elementos que identifican de nuestro patrimonio. Pero he oído a personas que nos conocen bien hablar de lo que ellas mismas llaman las características de los Clérigos de San Viator. Hablan de nuestra capacidad de crear comunidad, de una cierta apertura de espíritu, de nuestro sentido de hospitalidad para con los que no pertenecen a la Congregación, de nuestra presencia entre los jóvenes, de nuestro sentido de la liturgia. Estas mismas características han sido reidentificadas comunidad por comunidad, país por país. Yo creo que se remontan hasta el P. Querbes. Pero, afirmar que estas características son nuestro patrimonio, sería establecer conclusiones sin haber realizado la investigación suficiente. Mi esperanza es que estos estribillos insistentes que nos hemos planteado más arriba nos inviten constantemente a identificar los elementos de nuestro patrimonio: son las diligencias que el Vaticano II ha declarado como necesarias para la renovación de la Vida Religiosa.
Thomas G. Langenfeld, 150 aniversario de la fundación, 3 de noviembre de 1981, p. 3.
Carisma Adaptación
Ser inventivos con los medios de hoy
El P. Querbes vio una necesidad urgente en la Iglesia y en la sociedad; quiso responder a ella y recibió la gracia de hacerlo. Este carisma que nos hizo nacer y del que somos herederos espirituales nos empuja, a su vez, a ser inventivos frente a las necesidades de hoy y a responder a ellas con los medios de hoy. Pero debemos hacerlo en continuidad profunda y dinámica con la visión fundadora del Padre Querbes o, para retomar las palabras del Vaticano II, en continuidad con el espíritu y las intenciones propias del fundador (PC 2). De esta manera, acogeremos también nosotros la gracia de la fundación viatoriana para el servicio de la Iglesia de hoy. No reproduciremos materialmente los gestos del fundador, sino que reinterpretaremos su visión fundadora para hoy y para mañana. Se tratará en primer lugar de una reinterpretación expresada en compromisos concretos al servicio de la evangelización de nuestro mundo.
Léonard Audet, Circ. n° 4, El bicentenario del nacimiento del P. Querbes, 21 de septiembre de 1992, p. 2.
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Adaptación
Equilibrio entre fidelidad y novedad, tradición e invención
Pero debemos conocer lo "recibido", la "tradición", lo "transmi-tido que debe transmitirse"… Desvincularse de nuestro pasado sería una actitud irrealista. Una congregación que pierde el recuerdo de su pasado, de lo que la hizo nacer, de quien la hizo nacer, pierde también el espíritu que debe animarla. Pero, a la inversa, mantenerse volcados hacia el pasado sería adoptar una actitud esclerotizante. Una congregación nacida de una exigencia determinada, en una época revuelta, y que no es capaz de pisar tierra en el mundo contemporáneo, tiene que morir. Una congregación avanza caminando sobre una especie de línea de equilibrio entre la fidelidad y la novedad, la tradición y la invención, lo recibido del pasado y la creación para el futuro. Su carisma de fundación debe ser retraducido para hoy. Heredera de un espíritu que no puede olvidar ni negar, debe vivirlo para el mundo de este tiempo. Cada generación dice lo mismo que la precedente, pero lo dice con otras palabras.
Robert Bonnafous, En los orígenes de la Sociedad, 1991, p. 9.
Desarrollo
El don inicial, una herencia que debemos trasmitir
El don inicial del P. Querbes a su Congregación llegó a ser un tesoro cada vez más precioso en la vida de los primeros Clérigos de San Viator. Se ha enriquecido con nuestras sanas tradiciones y es necesario que lo adaptemos a las características peculiares de nuestro tiempo. Debemos meditar las mismas palabras del Vaticano II estos días, con ocasión de la celebración de nuestro 150 aniversario.
Lo que se nos dio, este proyecto inicial del P. Querbes, desarrollado en el transcurso de los años es verdaderamente una herencia. Es una herencia que hemos recibido y que debemos trasmitir, pero no sin antes haberla enriquecido primeramente con nuestras vidas y nuestra comprensión, y haberla adaptado a nuestro tiempo y a nuestras culturas.
También sobre este punto, el Vaticano II nos ha dado algunas orientaciones acerca de lo que debemos hacer.
Renovación que hay que promover bajo el impulso del Espíritu Santo y la dirección de la Iglesia.
Thomas G. Langenfeld, 150 aniversario de la fundación, 3 de noviembre de 1981, p. 2.
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Desarrollo
Una comunidad modesta llamada a ser profética
Como religiosos viatores, no estamos destinados a ser mano de obra numerosa en la Iglesia durante los próximos años. Pero estamos invitados, más que nunca, a convertirnos en una comunidad profética, modesta ciertamente, pero pertinente en la Iglesia y en la sociedad. En esto consiste nuestra vocación fundamental como comunidad de discípulos comprometidos por profesión pública a seguir a Jesús, el Profeta por excelencia de Dios Padre. Si llegáramos a seguirle verdaderamente de cerca y a vivir a fondo el Evangelio seríamos, por el hecho mismo, profetas del Señor para nuestro tiempo.
Capítulo general 1994, Informe sobre el estado de la Congregación, p. 2.
Iglesia
Una función en la educación, modo peculiar de servicio
El Capítulo general de 1972 es consciente de que los Clérigos de San Viator no son toda la Iglesia y de que no pueden responder a todas las necesidades de los hombres de hoy. De ahí la necesidad de concretar nuestra tarea en el contexto de la misión de la Iglesia de hoy, de acuerdo con nuestra personalidad viatoriana.
Nuestra personalidad viatoriana proviene:
Del dinamismo de un Fundador que nos ha lanzado a la educación, según un modo específico de servicio – catequesis y liturgia – principalmente entre los jóvenes, y según una forma peculiar de colaboración con los seglares y con el clero diocesano, atentos siempre a las invitaciones de los Pastores de la Iglesia;
De la presencia entre nosotros de religiosos sacerdotes y hermanos, lo que permite una particular forma de inserción en la totalidad de la misión pastoral de la Iglesia, mediante un servicio que va de la promoción humana a la sacramentalización
Capítulo general 1972, Los Clérigos de San Viator 1972 – Una misión – Un proyecto, p. 8.
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Fidelidad
El núcleo irreductible al que hay que volver siempre
Querbes está dispuesto a renunciar a muchos puntos que le parecían importantes ayer, y por los que había viajado hasta Roma, con tal de que se respeten "el fin y el nombre del instituto", lo que constituye en cierto sentido el código genético de la Sociedad. Ésta llevaba entonces el nombre de Asociación de los Clérigos parroquiales o catequistas de San Viator. Sus fines son conocidos: además de la santificación de los miembros, la enseñanza de la doctrina cristiana, bien en público bien en privado, y el servicio del santo altar según la intención del Concilio de Trento, ses. 23, cap. 17. ¿No habrá que volver al significado de este núcleo irreductible para refundar, para encontrar los fundamentos de la Sociedad de los Catequistas? El deseo de revivir en el mundo de hoy y de mañana la experiencia espiritual que está en su origen permitirá la fidelidad y la innovación vital y la indispensable apertura, el respeto a nuestros orígenes y la "conversión a la fragilidad" (Jean-Claude Guy) del porvenir, al cual nunca terminamos de responder.
Robert Bonnafous, El carisma de Luis Querbes, inspirador para mañana, 1993, p. 18.
Fidelidad
Releer su pasado no para justificarlo sino para comprenderlo
Tenemos que volver a leer a Querbes y releerlo con una mirada nueva. Esta selección de textos nos lo facilita. Debemos leer los textos sin pretender justificar lo que somos hoy. Debemos leerlos sin intentar probar esto o aquello. Tenemos que dejar que el P. Querbes nos inspire de nuevo.
Al leer estos párrafos comprenderemos mejor, por un lado, la firmeza del P. Querbes respecto a lo esencial de su fundación y, por otro, su flexibilidad en las modalidades. Podremos deducir que una Congregación es un organismo vivo, evolutivo, susceptible de adaptarse y de renovarse. Interpretaremos que no se trata de calcar hoy lo que el P. Querbes hizo, sino de dejarse inspirar por sus actitudes fundamentales, su visión fundadora, su sentido eclesial.
Jacques Berthelet, Selección de documentos, prefacio, 1987, p. 7.
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Comienzos
Querbes ve en ella una función adecuada a las necesidades del siglo *
Me ha parecido que las instituciones exclusivamente religiosas no son en modo alguno con frecuencia adecuadas a las necesidades del mundo, y que un maestro cristiano, casado o soltero, que viste y vive como seglar, estará en mejores condiciones de hacer más bien en ciertos ambientes que un religioso, que hoy día nunca expone su carácter y su hábito sin correr un grave peligro. Una simple cofradía, una asociación libre es suficiente para que un maestro de escuela se someta a unos métodos experimentados y a un comportamiento regular.
Luis Querbes, Al Ministro de Instrucción pública y de Cultos, 5 de febrero de 1831, DQ 89 2,73.
Todas las obras ligadas a la enseñanza y al servicio de los altares *
Presentar a los fieles el ejercicio de una función, en otro tiempo eclesiástica, la enseñanza de la doctrina cristiana y el servicio de los altares, vincular a esta doble función todas las obras de que es capaz una institución religiosa, aprovecharse del impulso dado a la instrucción popular para colocar junto a los pastores un Catequista, compañero de sus santas funciones, y con ello remplazar a otras instituciones religiosas. Ésta es la meta, éste es el proyecto que habéis adoptado y secundado.
Luis Querbes, Alocución ante la Junta de la Obra, marzo de 1841, DQ 344-B 6.62.
Términos esenciales al proyecto querbesiano
Yo opino (y ninguno de vosotros está obligado a seguir mi opinión) que estos seis términos: catequista, clérigo-parroquial, asociación (asociación de personas complementarias, padres-hermanos, religiosos-seglares, etc.) jóvenes, pobres y San Viator son esenciales al proyecto querbesiano. Desde luego que habrá que traducirlos para el mundo de hoy, pero no podemos perder de vista ni descuidar ninguno de ellos sin desnaturalizar profundamente nuestra herencia.
Robert Bonnafous, En los orígenes de la Sociedad, 1991, p. 30.
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Comienzos
El Catequista puede prestar grandes servicios *
En el nacimiento de la Sociedad de los Clérigos de San Viator, muchos fieles piadosos y católicos lioneses se apresuraron a rodear su cuna. Comprendieron que una asociación de religiosos Catequistas puede prestar grandes servicios a todas las clases sociales en un tiempo en que la ignorancia de la religión alimenta en el seno de la Iglesia a tantos indiferentes y a tantos apóstatas, que es urgente impedir que la irreligión penetre hasta la choza y el reducto del pobre, que tras la catástrofe que ha derribado tantas y tan hermosas instituciones piadosas, nada hay más oportuno que una asociación destinada a devolver su grandeza a las solemnidades religiosas.
Luis Querbes, 2° boletín de la obra de S. Viator (borrador), febrero de 1840, DQ 312-A 6,34.
Explicación del P. Querbes sobre el nombre del instituto *
1° Esta Sociedad es una sociedad religiosa. Se entra en ella mediante los tres votos simples. Los sacerdotes serán reducidos en número, ya para dirigir los establecimientos principales, ya para obedecer a las misiones de los Reverendos Señores Obispos.
2° Los Asociados son Clérigos Parroquiales, es decir, que según la intención del Santo Concilio de Trento, sesión 23, cap. 17, se encargarán del canto de la iglesia, de las sagradas ceremonias y del servicio de los santos altares, cosa muy descuidada entre nosotros, y frecuentemente dejada a servidores mercenarios. Además serán con frecuencia compañeros y confidentes útiles de muchos párrocos.
3° Son Catequistas y enseñan la Doctrina cristiana, extraída principalmente del catecismo romano: en las escuelas primarias del campo, donde comienzan ya a penetrar los maestros de la impiedad y no se pueden establecer los maestros religiosos; en los talleres que estos asociados están destinados a dirigir; en la predicación de los nuestros (sacerdotes), y en suma, en toda ocasión. Es necesario, en primer lugar, enseñar la doctrina a este nuestro siglo impío y soberbio.
4° Invocan la protección de San Viator, clérigo lionés del orden de Lectores y ministro de San Justo, obispo de Lyon hacia el año 380.
Luis Querbes, Explicación dada a Gregorio XVI sobre el nombre..., 20 de junio de 1838, DQ 222 4,85.
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Comienzos
La obra de S. Viator compendia las referidas a la infancia *
Tutores de la infancia de una congregación regular, permitid que, para terminar, os repitamos que la obra de San Viator compendia todas aquellas por las que tan a menudo se implora vuestra caridad. Es la obra de la misión al lado de la infancia, la porción más querida del rebaño de Jesucristo. Es la obra de la propagación y de la conservación de la fe en nuestra patria donde esta llama divina se apagaría pronto, si se dejara en manos indiferentes u hostiles. Es la obra de la doctrina cristiana por esparcir en los campos donde la semilla divina difícilmente es arrastrada por el polvo de los grandes caminos. Es la obra que, a la precocidad del vicio, aporta la prevención en vez de la medecina. Es, finalmente, la obra que consuela la piedad de los fieles al llevar religiosos al pie de los altares.
Luis Querbes, Alocución a los rectores temporales…, 16 de marzo de 1841, DQ 340 6,65.
Noción
Lo que es el carisma de fundación
Este carisma de fundación "es una gracia especial de comienzo absoluto, de inauguración de una nueva familia espiritual, de paternidad respecto a un grupo de discípulos y finalmente de descubrimiento, en una visión más o menos clara, de la misión que se debe realizar". El fundador no transmite a sus discípulos esta gracia de lanzamiento que le es personal: ¿cómo podría comunicar lo que pertenece solamente a él? Les transmite su respuesta de colaboración que ha hecho al Espíritu. Les lega algo de su creatividad, de su experiencia espiritual, de su genio propio. Y esta herencia mantiene todavía hoy el impulso de los discípulos. Por eso pueden éstos continuar en su camino, conservar, profundizar, adaptar, recrear. No podrán olvidar a su fundador porque él es el arquetipo, y su experiencia tiene valor de modelo. En cierto sentido, fundador y fundación son una sola cosa.
Robert Bonnafous, El carisma de Luis Querbes, inspirador para mañana, 1993, p. 4.
1.2 Congregación C.S.V. Carisma Pertinencia actual
Auge vocacional que manifiesta la oportunidad de nuestro carisma
Este auge vocacional nos da a entender, a su modo, que el carisma del P. Querbes tiene algo que aportar a la Iglesia y a la sociedad de hoy. Nuestra misión de educadores y evangelizadores nos anima a ayudar a los destinatarios de nuestra misión a encontrar la función y la vocación que hagan de ellos personas y cristianos comprometidos y responsables en la construcción del mundo y de la Iglesia.
La llegada de asociados en nuestras Provincias y en nuestras Fundaciones enriquece y amplía nuestra manera de encarnar el carisma viatoriano. En este sentido, es un acontecimiento vocacional. En nuestra pastoral deberemos tener en cuenta a aquellos y aquellas que podrían sentirse llamados a compartir la vida viatoriana como miembros asociados de la Congregación
Capítulo general de 1988, Decisiones capitulares, p. 7.
Retorno a las fuentes
Retorno constante a las fuentes de nuestra vocación viatoriana
En un mundo en que predominan la técnica y la eficacia, corremos el riesgo de definirnos más por "el hacer" que por "el ser" religioso. En este caso, perdemos el corazón mismo de lo que constituye nuestra vida cristiana y viatoriana y ponemos en peligro nuestra vocación de discípulos de Jesús, comprometidos en su seguimiento por el camino especial del carisma viatoriano. La perseverancia en nuestro proyecto de vida tras los pasos de Jesús no es posible más que con una vuelta constante a las fuentes mismas de nuestra vocación viatoriana, por una parte, el evangelio vivido en la forma concreta en que lo señalan los consejos evangélicos que profesamos y, por otra parte, la inspiración original que hizo nacer nuestra Congregación. Nuestro seguimiento de Jesús vivido como vocación viatoriana se transformará en testimonio y misión en la medida en que sea signo inteligible y significativo para la gente de hoy y respuesta adecuada a las necesidades urgentes de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad.
Léonard Audet, Circ. n° 3 E, A los religiosos y asociados de la provincia de España, 16 de abril de 1992.
1.2 Congregación C.S.V. Constitución
La Sociedad naciente confirmada por la autoridad del papa*
Aquí encontraréis, en primer lugar, las letras apostólicas que ratifican nuestros estatutos fundamentales. Con ello, nuestra pequeña Sociedad está como edificada sobre Pedro, que es el cimiento inquebrantable de la Iglesia y participa de la estabilidad inherente a las instituciones provistas del sello Pontificio. Está ya situada entre las familias religiosas que la Iglesia adopta y bendice asignándoles la misión de extender la celestial doctrina que promete a los hombres una felicidad eterna. Tiene su puesto fijo entre las Congregaciones enviadas para hacer brillar entre los pueblos la luz del evangelio. Incluso ha sido llamada por nuestra madre, la santa Iglesia, con un nombre glorioso, el de Sociedad de los Clérigos Parroquiales o Catequistas de S. Viator. Finalmente, es a sus ojos de gran utilidad y de gran ayuda, para el bien de la religión como para el del estado. En consecuencia, queda ratificada por la autoridad suprema del Pontífice Romano.
Luis Querbes, Manual necesario del C.S.V., ap. 1855, DQ 550 8,96.
Lema
"Adorado y amado…" lema del apostolado viatoriano
A nuestro parecer, estos dos lemas (Adorado y amado sea Jesús / Dejad que los niños vengan a mí) que el Fundador hizo suyos son complementarios. Expresan de modo excelente el verdadero sentido del apostolado viatoriano y el espíritu que debe animarlo. Este apostolado no es otro que el servicio de Cristo físicamente presente en el tabernáculo, bajo las especies eucarísticas, y este otro servicio de Cristo, misteriosamente presente en la persona de los miembros de su cuerpo místico, para el que se deberá facilitar la intimidad con Dios por medio de la enseñanza catequística. Este servicio de Cristo, efectuado con un gran espíritu caritativo y religioso, es el objetivo mismo de la Congregación, cuyos fines fueron expresados por el Padre Querbes y aprobados por S.S. Gregorio XVI: El Instituto de los Catequistas tiene como fin principal su propia santificación, la enseñanza de la Doctrina Cristiana, bien en público bien en privado, y el servicio del santo altar, según la intención del santo Concilio de Trento, ses. 23, cap. 17.
Bruno Drolet, Mirada a la espiritualidad del P. Querbes…, FQ n° 49, 15 de febrero de 1961, p. 546.
1.2 Congregación C.S.V. Miembros
El diaconado y la inspiración de nuestra Congregación
Los motivos que han movido al Capítulo general especial a declararse favorable a la introducción del diaconado permanente en nuestro instituto se encuentran mencionados en las intervencioneses consignadas en las actas del Capítulo. Es significativo comprobar cómo dichas intervenciones se han hecho con ocasión de la búsqueda del carácter propio del instituto y de su apostolado específico, de acuerdo con el espíritu del Fundador. Los capitulares han sido del parecer que el diaconado permanente podría ser, en nuestro instituto, un medio de volver a la inspiración original de nuestra Congregación y de correspondencia de la misma con las condiciones apostólicas nuevas de su existencia. En otras palabras, se ha hecho valer que la introducción del diaconado permanente correspondía a las miras de nuestro Fundador que deseaba, para su instituto, clérigos, además de los sacerdotes y hermanos laicos. Además, se ha insistido en que los diáconos permanentes podrían prestar servicios que cuadran de manera especial con el fin particular de nuestro instituto, ya sea en las actividades catequísticas y litúrgicas, ya en la contribución a la pastoral de conjunto en las diócesis.
Jean-Réal Pigeon, Circular n° 10, 7 de febrero de 1972, Anexo 1, p. 2.
Igualdad e identidad de los miembros en la existencia religiosa
Religiosos-sacerdotes y religiosos-hermanos constituyen las comunidades de vida y de acción apostólica de la Congregación, con una igualdad y una identidad en la existencia religiosa, incluso si la acción apostólica lleva, en la práctica, a una distinción en algunas funciones. Esta igualdad y esta complementariedad, que a través de la historia han aexperimentado altibajos, permiten constituir equipos en los que todos los miembros se reconocen servidores de la Palabra, según los términos empleados por el último capítulo para designar su ministerio común.
Robert Bonnafous, El carisma de Luis Querbes, inspirador para mañana, 1993, p. 16.
1.2 Congregación C.S.V. Miembros
Reconocimiento y respeto mutuo de las vocaciones
La jerarquización quisquillosa, que fue la norma en el signo XIX y que subordinaba los seglares al clero, ya no rige después del Vaticano II, que ha vuelto a descubrir los ricos componentes del Pueblo de Dios. Seglares y religiosos pueden sentirse concernidos por un mismo proyecto eclesial, el proyecto viatoriano, comprometidos y compañeros en la misma misión, una misión compartida. Se trata de colaboración y de reciprocidad, en el reconocimiento y el respeto mutuos de las vocaciones, de las competencias, de las estructuras, para no clericalizar a los seglares ni laicizar a los religiosos. Además, en un mundo plural, y cuando la Congregación está mayoritariamente constituida por religiosos de cultura occidental, ¿no es una suerte que seglares pertenecientes a otras culturas puedan contribuir a implantar sanamente en sus países el proyecto viatoriano?
La Sociedad de Catequistas de San Viator quería reunir personas con estatutos diferentes pero complementarios. Si por casualidad, durante la historia, se dejara que un componente se debilitara o se apagase, esto afectaría profundamente al conjunto. Por el contrario, volver a encontrar uno de los componentes originales es enriquecer el conjunto.
Robert Bonnafous, El carisma de Luis Querbes, inspirador para mañana, 1993, p. 16.
La realidad padres-hermanos, una característica esencial
El hecho de que nuestra Congregación conste de hermanos y sacerdotes no solamente es un don para nosotros (¡claro está!), sino que también es un regalo para el Pueblo de Dios. Marca con sello especial nuestras comunidades y nuestros apostolados. Tenemos que ser conscientes de esta característica y se la debemos agradecer a Dios. La vocación que cada uno ha recibido no es vocación que se limita al círculo personal, sino que debe servir para construir el Reino de Dios. Cada uno de nosotros hemos recibido una llamada, una vocación para ser Clérigo de San Viator, sea recibiendo órdenes y ministerios o no. En unos y otros se da un llamamiento a la consagración total de sí mismo, y a la entrega plena en favor del Pueblo de Dios.
Thomas G. Langenfeld, Lettre à la Congrégation n° 23, 21 octobre 1980, p. 1.
1.2 Congregación C.S.V. Miembros Diversidad
La multiplicidad y la complementariedad de las personalidades
No podemos olvidar los talentos que Dios nos ha dado. Nos ha llenado de capacidades que de ningún modo podemos enterrar, sino ejercitar y desarrollar. Estos talentos son muy variados. Tan variados como las personas, y no podemos exigir lo mismo de todas. Todo grupo es tanto más rico cuanto mayor sea la variedad y la complementariedad de los talentos y las personalidades que lo componen. Estas cualidades y estos recursos, convenientemente aplicados y respetados, dan al grupo su valor, su fuerza y su creatividad vivificante.
Nuestra preparación profesional se llevó a cabo con vistas a un apostolado concreto. Algunas tradiciones se desarrollaron conforme a esta preparatión y a este sector de apostolado. Una nueva adaptación de nuestra misión no puede cambiar esta preparación ni borrar las tradiciones de nuestra historia. El Capítulo ha indicado claramente que nuestra misión sigue siendo la misma, aunque su formulación y los medios que se apliquen deban ser renovados.
Thomas G. Langenfeld, Carta a la Congregación n° 24, 25 de abril de 1981, p. 2.
Naturaleza Concilio
La Iglesia anima a realizar el ideal de nuestra Congregación
Una de las aportaciones que los Clérigos de San Viator pueden ofrecer es precisamente ésta: que en los mismos servicios tanto los hermanos como los sacerdotes trabajen juntos; los unos junto a los otros, respetando siempre las gracias propias y teniendo en cuenta los límites de la vocación de cada uno. En cierta ocasión, el Cardenal Antoniutti me dijo que cuando reflexionaba sobre nuestra Congregación y sobre el Concilio Vaticano II le venía el pensamiento de que el Concilio animaba a la Iglesia universal a realizar el ideal de nuestra Congregación: el Cuerpo de Cristo en su totalidad, personas ordenadas o no, todos dándose la mano en la tarea de proclamar el Evangelio de Cristo y viviendo en totalidad su llamamiento. Señalaba además el Cardenal que, para nosotros, habría que añadir la dimensión de la entrega total en la vivencia de la vida religiosa. Esta entrega exige de cada uno de nosotros renovación diaria.
Thomas G. Langenfeld, Carta a la Congregación n° 23, 21 de octubre de 1980, p. 2.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Adaptación
Crecimiento y adaptación a través de las dificultades y las pruebas
Sí, recuerdos de acontecimientos y de fechas, de nombres y de lugares llenan actualmente nuestros pensamientos y nuestras oraciones. Y estos recuerdos se vuelven, en primer lugar, hacia el P. Querbes y hacia los primeros días de los Clérigos de San Viator. Todos estos primeros años no fueron fáciles; hubo fracasos y sufrimientos, hubo dificultades, a veces duras, y una lucha para que la Congregación, recién nacida, pudiera sobrevivir. Estas dificultades y estas luchas no eran solamente físicas y no se referían solamente a cuestiones materiales, como pueden ser las cuestiones financieras o los problemas de locales. Se referían también a la adaptación necesaria del proyecto concebido que se encarnaba verdaderamente en la vida de los primeros Clérigos de San Viator. Y este proyecto original era reforzado y enriquecido gracias a una búsqueda y una adaptación constantes, gracias a los replanteamientos y los cambios, a medida que las ideas se iban precisando y se llevaban a efecto.
Thomas G. Langenfeld, 150 aniversario de la fundación, 3 de noviembre de 1981, p. 1.
¿Qué es lo que debe mantenerse y qué es lo que debe adaptarse?
Seguimos dándonos cuenta de que el mundo de hoy nos pide proclamar a Jesucristo y su Evangelio y suscitar comunidades donde la fe es vivida, profundizada y celebrada (C 8). Y, efectivamente, deseamos obrar así de acuerdo con la inspiración fundamental de nuestro fundador y de acuerdo con nuestras sanas tradiciones.
Pero, ¿cuáles son los elementos del plan o proyecto original del P. Querbes sobre los que él insistía y que seguía manteniéndolos, prescindiendo de las circunstancias y de las culturas? ¿Cuáles son las innovaciones y cuáles las tradiciones que constituyen un feliz desarrollo de la inspiración primera del Fundador y de los años de fundación? ¿Cuáles son las condiciones de nuestro tiempo que piden una adaptación del proyecto inicial y una nueva aplicación de las primeras inspiraciones? ¿Cuáles son los elementos de nuestro espíritu renovado que se enraízan en nuestro fundador y cómo podemos nosotros promover esta renovación espiritual?
Thomas G. Langenfeld, 150 aniversario de la fundación, 3 de noviembre de 1981, p. 3.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Adaptación
El futuro es gracia y desafío
El futuro es gracia y desafío. Es gracia, por consiguiente, intervención amorosa de Dios en la vida del Fundador y de todos los miembros de la Congregación a través de su historia; es gracia que previene, inspira y sostiene los gestos, los proyectos y las intuiciones que hemos tenido y aún tenemos. Pero, al mismo tiempo, es desafío, en el sentido de que, aunque se nos da, tenemos que hacerlo, tenemos que construirlo: es el fruto de nuestros planes, de nuestro trabajo y de nuestra previsión. Nos va en ello el futuro, como el pan cotidiano: don de Dios y fruto del trabajo del hombre. Y porque es gracia y desafío, don y llamada, el futuro nos convoca a un profundo compromiso espiritual y exige nuestra colaboración humana del mismo modo que necesita la colaboración de las ciencias o instrumentos como la historia, la sicología, la planificación, la administración.
Jacques Berthelet, Circ. n° 3, Futuro y Misión, 6 de enero de 1986, p. 1.
Intentar profundizar el sentido de nuestra consagración religiosa
Por encima de nuestro legítimo deseo de hacernos cada vez más aptos para responder a las exigencias de la Iglesia y del mundo, o mejor, para poder responder, hemos de apuntar a profundizar dentro de nosotros mismos el sentido de nuestra consagración religiosa. Confrontando nuestra propia vida con las exigencias del Evangelio y con las exigencias de nuestros votos. Asimilando el espíritu de disponibilidad de nuestro Fundador, es como encontraremos las normas y el sentido de nuestra renovación.
Jean-Réal Pigeon, Circular n° 4, 15 de enero de 1969, p. 7.
La primera renovación: la de nuestra consagración religiosa
Estos cambios en nuestras estructuras de gobierno son importantes. Pero solamente alcanzarán su valor real y su sentido profundo si nos hacen también tomar una conciencia más clara de la importancia de nuestra consagración religiosa y de nuestra obligación de vivirla mejor. Todas las adaptaciones exigidas por necesidades nuevas, por una mayor necesidad de eficacia apostólica, sacarán el pleno sentido de su enraizamiento profundo en la renovación real de nuestra consagración religiosa.
Jean-Réal Pigeon, Circ. n° 1-B, A los religiosos de la provincia de Rodez, 28 de diciembre de 1967, p. 4.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Adaptación
Seguir de cerca a Cristo y al Fundador
Este esfuerzo de adecuada renovación exigirá de nosotros mucha reflexión y mucha decisión. Le dedicaremos por entero nuestra inteligencia, nuestro buen juicio y nuestro corazón. Pero me parece conveniente señalar que nuestra reflexión no se ha de limitar a las dimensiones puramente intelectuales, sicológicas y sociológicas del problema. El decreto Perfectae Caritatis y el motu proprio Ecclesiae Sanctae no dejan de recordarnos que sin descuidar "una información suficiente de la condición humana en nuestro tiempo y de las necesidades de la Iglesia", tenemos que tener también presente que la renovación de nuestra vida religiosa consistirá en "seguir" más de cerca "a Cristo, tal como se propone en el Evangelio", en "reconocer y mantener fielmente el espíritu del Fundador" y "sus intenciones específicas, así como las sanas tradiciones", y "en participar, fielmente, en la vida de la Iglesia".
Eso quiere decir que nuestras reflexiones deberán prolongarse en una dimensión de fe teologal, perfectamente integrada en la dimensión propiamente intelectual de nuestro cometido.
Jean-Réal Pigeon, Circ. n° 2, Intersesión, 3 de abril de 1968, p. 7.
Adaptarnos a las exigencias de la Iglesia y del mundo
Si uno no se interroga nunca sobre lo que es y lo que hace, corre el peligro de no progresar, de no adaptarse. Salió la palabra. ¡Sí, señor, hay que adaptarse! ¿Y eso, qué quiere decir? ¿ Se trata de adaptar la vida religiosa a nosotros, a nuestros caprichos, al gusto del mundo? De seguro que no. De lo que se trata es de adaptar nuestra preparación y nuestra presencia a las exigencias de la Iglesia y del mundo. No hay en esto nada de sensacionalmente nuevo. ¿No se trata de una necesidad constante? No veo nada alarmante al repetir con el Concilio que hay que adaptarse. La vida religiosa, o mejor, las comunidades religiosas, ¿por qué tienen que estar respecto a esto en su actuación a la zaga de la pedagogía, de las ciencias o de la vida social? ¿Se enseña, o se vive hoy como se vivía hace cincuenta o cien años?
Jean-Réal Pigeon, Circular n° 4, 15 de enero de 1969, p. 6.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Conversión
Tiempo de sufrimiento, tiempo de gracia
Esta prolongada crisis está quizá a punto de convertirse en un motivo de esperanza para nosotros y para la renovación en profundidad de la vida religiosa viatoriana. Ha sido un tiempo de sufrimiento, ciertamente, pero también un tiempo de gracia durante el cual el Espíritu nos ha conducido a "despojarnos" de algunas costumbres heredadas del pasado para "revestirnos" de nuevas formas de vida más adaptadas a las necesidades actuales de la Iglesia y de la sociedad. Y el proceso no ha concluido todavía.
Léonard Audet, Circ. n° 2, Algunos jalones en el camino…, 26 de marzo de 1989, p. 1.
Indiscutiblemente, estamos viviendo un tiempo de gracia
Todos nos damos cuenta de que actualmente estamos en un período de transición y de refundación. Por todas partes en las provincias y en las fundaciones, las estructuras cambian, la vida empuja, los proyectos abundan, a pesar de los obstáculos y por encima de ellos. Se mira hacia el futuro acentuando cada vez más lo esencial, es decir la dimensión contemplativa y profética de la vida religiosa, la urgencia de una misión eclesial inculturada, el don de la vida religiosa viatoriana para la Iglesia local.
Léonard Audet, Circ. n° 5, El próximo capítulo general, 15 de marzo de 1993, p. 2.
Una comunidad de esperanza frente al vacío de sentido
En definitiva, nuestro futuro depende a la vez de Dios y de nuestra capacidad de ser, personal y comunitariamente, verdaderos discípulos de Cristo en el mundo de hoy. Nuestra vida en el seguimiento de Jesús, vivida en la autenticidad, llegará a ser ella misma una palabra profética que anuncia un mundo nuevo, un nuevo orden de la creación. Así llegaremos a ser una "comunidad de esperanza" en un mundo en liza con la desesperanza y con el vacío de sentido. Ese es el precio que nuestra comunidad deberá pagar para ser evangélicamente pertinente para la Iglesia y la sociedad del tercer milenio.
Capítulo general 1994, Informe sobre el estado de la Congregación, p. 23.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Conversión
Dos modelos para fortalecer nuestra fidelidad en la crisis actual
Cada religioso ha vivido este período de transición con sus propias dificultades. Algunos han podido identificar su esfuerzo con las tribulaciones de Moisés que abandonó su país y, a los veinte años de errar a través del desierto, aún no había encontrado la tierra prometida. El "Profeta" contaba solamente con su fe y su fidelidad ciega en Dios para caminar por el sendero marcado. También podemos pensar en María que practicaba su religión con la más estricta fidelidad a los preceptos más insignificantes desde el comienzo de su existencia, y que fue llamada a cambiar todo eso para responder a la fe que había depositado en su Hijo. Este período de la vida de María fue para ella rico en pruebas y sufrimientos, y, para su Hijo, tiempo de tinieblas y fracasos aparentes. Todo ello, al final, se transformó en alegría. En ambos casos, los dos siervos de Dios fueron llamados a una fe profunda y a ser fieles al dinamismo de una vocación en desarrollo. Ambos, sin que pueda negarse cierta continuidad en su vocación, fueron llamados a abandonar lo que les era habitual para adentrarse por caminos desconocidos e inexplorados. Ambos supieron robustecer su fe y su inspiración acercándose a Dios y estableciendo con Él una relación cada vez más íntima.
Thomas G. Langenfeld, Convocación al XXIV Capítulo general, 19 de marzo de 1984, p. 2.
Conducidos por la prueba a una vida nueva
La característica más evidente de la crisis de los institutos religiosos es la pérdida de contacto con la visión fundadora que caracterizó su nacimiento y su desarrollo. La crisis llega a ser aguda cuando el número de miembros del instituto que pone en tela de juicio los valores fundamentales es cada vez mayor.
En la vida de una congregación, lo mismo que en la de una persona, la experiencia del fracaso, de la falta o del error, puede ser ocasión de una renovación, de una recuperación. Yo creo que si el Señor ha permitido que, junto con otras congregaciones religiosas, experimentemos la prueba es para conducirnos desde las profundidades de donde le hemos llamado a una vida nueva. Caminamos ya por senderos de renovación.
Jacques Berthelet, Circ. n° 3, Futuro y Misión, 11 de febrero de 1986, pp. 4-5.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Conversión
El tipo de religiosos en quienes depositamos nuestra confianza
Depositamos nuestra confianza en religiosos que tengan el valor del cara a cara con Dios y la humildad de la oración compartida, conscientes de que no podrán rebasar sus diferencias ni ser capaces de escucha y comprensión, si no beben en la Fuente.
Depositamos nuestra confianza en religiosos que quieran comprometerse por entero en el mundo de hoy con estilo adaptado a las necesidades actuales, al servicio de hombres y mujeres a la búsqueda de sentido – y de modo especial de los jóvenes desamparados – hacia los cuales se sientan llamados como testigos, como fermento y, quizá, como profetas.
Depositamos nuestra confianza en religiosos que, guiados por pastores verdaderos, con la experiencia de una libertad amplia, a la búsqueda de relaciones siempre más auténticas, conserven un espíritu de solidaridad y un sentido de pertenencia que hagan significativa la realidad comunitaria que han elegido abrazar.
A los miembros del C.G.E., Análisis y síntesis de las profesiones de fe, 4 de abril de 1975, p. 6.
Dinámica de muerte-resurrección
Con la creación de la nueva Provincia de los Clérigos de San Viator de Canadá, acabamos de instaurar un gesto de fe y de esperanza en el porvenir, pero es también un gesto de desprendimiento el que acabamos de realizar. Cada una de las cuatro provincias antiguas aceptó cerrar un capítulo de historia, abandonar un nombre, compartir una herencia, renunciar a seguridades, avanzar hacia lo desconocido. Este acto de desprendimiento lo hemos situado en una dinámica pascual de muerte-resurrección, de paso a una vida nueva. Como Abraham, aceptamos abandonar nuestro país, el país de nuestras seguridades, para ponernos en camino hacia el país que el Señor nos señale; un país por encontrar, un país por inventar juntos, en la creatividad y la solidaridad.
Léonard Audet, Erección canónica de la provincia de Canadá, 27 de diciembre de 1994.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Designio de Dios
Facilitar humildemente el cumplimiento del designio de Dios
Como el porvenir es esencialmente gracia, depende fundamentalmente de Dios y de su beneplácito. Es, por tanto, objeto de esperanza y presupone la escucha atenta de la voluntad de Dios. En esta perspectiva, la primera tarea que nos incumbe consiste en favorecer con nuestros humildes medios el cumplimiento de su designio para con nosotros. El don de un porvenir viatoriano (en África) va probablemente unido a nuestra capacidad de encarnar nuestra vida religiosa y nuestra misión viatoriana en formas de expresión que estén plenamente adaptadas a la cultura africana en sus valores más profundos.
Léonard Audet, Circ. n° 1 C.Iv., A los relig. y as. de Costa de Marfil, 27 de octubre de 1989, p. 3.
¿Por qué no podríamos ser este "pequeño resto" providencial?
La eficacia evangélica no se puede medir en términos de número, de fuerza o de poder institucional. Nuestra esperanza no descansa en la supervivencia de la Congregación tal como es actualmente, sino más bien en la posibilidad de su re-fundación en respuesta a las necesidades urgentes de la Iglesia y de la sociedad, en la fidelidad al carisma y al espíritu de nuestro Fundador.
Léonard Audet, Circ. n° 3, A la provincia de Chicago, 21 de octubre de 1992.
Dios quiere posiblemente hacernos vivir, a nuestro modo, la historia del "pequeño resto bíblico"; "pequeño resto" sobre el que Dios se ha apoyado siempre para relanzar y renovar su alianza con Israel. ¿Por qué no podemos ser nosotros este "pequeño resto" providencial llamado a ser el núcleo de una renovación en profundidad de la vida religiosa viatoriana, para hacerla más transparente a la radicalidad evangélica y más adaptada a la cultura moderna? ¡Todo esto, naturalmente, en conformidad con la Fundación de Querbes y dentro de la fidelidad al carisma viatoriano! Ya que el Espíritu parece llamarnos verdaderamente en esta dirección, sepamos preparar juntos los caminos del Señor y favorecer, según nuestras humildes posibilidades, el cumplimiento de su designio entre nosotros.
Léonard Audet, Circ. n° 2, Presentación del Mensaje del Cap. gen., 21 de octubre de 1988, p. 1.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Designio de Dios
Dios nos advierte a través de nuestra historia reciente
A ejemplo del P. Querbes y tras la estela de su intuición creadora, somos llamados a ser, por nuestra parte, constructores y fundadores para las generaciones de viatores que tomen el relevo a fin de conservar muy vivo el carisma querbesiano por los caminos del mundo. En la fe, uno puede pensar con razón que Dios nos advierte a través de los acontecimientos de nuestra historia reciente. El porvenir que el Señor nos reserva será con seguridad muy diferente del que habíamos imaginado en nuestros razonamientos demasiado humanos. Por lo tanto, aceptemos recibir humildemente este futuro como un don de Dios y ponernos totalmente al servicio del proyecto que el Espíritu nos llama a realizar en respuesta a las necesidades apostólicas urgentes de nuestro tiempo.
Léonard Audet, Circ. n° 3FR, A los religiosos y asociados de Francia, 6 de enero de 1991.
Depositamos nuestra fe en el Espíritu y en Jesús
En primer lugar y ante todo, depositamos nuestra fe y nuestra esperanza en el Espíritu creador, visiblemente operante en estos tiempos, que nos llama y nos estimula a profundizar en nuestra relación con Dios, que puede, en verdad, inspirarnos por sí solo, impulsarnos y conducirnos con seguridad, y sin el cual sólo podríamos descubrir nuestra impotencia. Por eso nos consideramos atentos a este Espíritu, disponibles a sus impulsos y fieles a los caminos que nos trace.
Depositamos nuestra fe y nuestra esperanza en Jesús resucitado, fuente y fundamento de nuestro compromiso, polo unificador más allá de nuestras divergencias, y en cuyo nombre nos dirigimos hacia los hombres para llevar una buena Nueva que, por sí sola, puede liberar profundamente e introducirnos por los senderos de la Justicia.
A los miembros del C.G.E., Análisis y síntesis de las profesiones de fe, 4 de abril de 1975, p. 6.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Compromiso
Reflexionar y actuar con responsabilidad y eficacia
Es de esperar que el esfuerzo conjugado de muchas personas pueda ayudarnos a pensar y a obrar, pero esos grupos de personas no podrán ni pensar ni obrar en sustitución de cada uno. Es necesario que cada uno individualmente tenga conciencia de su responsabilidad personal en este esfuerzo común. No tiene sentido una posición mental de "esperar a ver qué hace la Comunidad". La Comunidad somos nosotros, cada uno de nosotros, uno por uno y todos unidos. Y en verdad, creo más en el conjunto de esfuerzos individuales puestos en común, que en todos los estudios hechos por los otros y que en todas las exhortaciones venidas del exterior. Es en el ámbito de la vida concreta, donde uno tiene que habérselas con problemas reales, donde se reflexiona y se actúa con eficacia. No se puede delegar, ni en los superiores, la personal obligación de verificar constantemente su propio ser y su propio obrar. Nadie se puede desprender alegremente de una obligación tan importante.
Jean-Réal Pigeon, Circular n° 4, 15 de enero de 1969, p. 8.
Exigencias
La renovación requiere flexibilidad y desponibilidad
La capacidad de renovación y de cambio – renovación y adaptación – exigida por los cambios rápidos, los problemas nuevos, las llamadas apremiantes de la Iglesia y del mundo, la evolución de las formas y medios de apostolado, supone una permanente juventud de espíritu y de corazón en el plano espiritual y en el plano profesional.
La renovación espiritual, que es búsqueda de la unidad vital entre la acción y la oración, dará eficacia a todas las adaptaciones.
La renovación y la adaptación exigen del religioso flexibilidad y disponibilidad para aceptar desasimiento y nuevas inserciones; se consiguen por una formación abierta y sensible a los cambios; se fundamentan en la concepción cristiana del hombre y del mundo; exigen competencia profesional; reclaman trabajo en equipo, y van acompañadas del testimonio transparente de una vida comunitaria feliz y equilibrada, como consecuencia de la plenitud de la vida religiosa.
Capítulo general 1969, La acción apostólica y la oración del C.S.V., nos 219-221, p. 21.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Exigencias
La capacidad de clarificar nuestra manera de actuar y de ser
El desafío se dirige a la capacidad de coordinar nuestros esfuerzos, a la capacidad de clarificar nuestra manera de encarnar la misión viatoriana. En este aspecto las necesidades de la educación de la fe son urgentes, las llamadas de los obispos son apremiantes. Todavía necesitamos desarrollar comunidades que sean más claramente orantes, fraternas y apostólicas para suscitar colaboradores que serán artífices de una comunidad renovada y actuante en la Iglesia y en el mundo.
Jacques Berthelet, Circ. n° 3-R, A los religiosos de la provincia de Rodez, 3 de junio de 1986.
Nuevas formas
Nuevas formas de comunidades viatorianas
El Señor está dando un nuevo rostro a su Iglesia… y a nuestra Comunidad. Hoy, el Espíritu nos invita a abrirnos a la comunidad de fe compartida con los seglares y a acoger entre nosotros nuevas formas de vida comunitaria, sin abandonar sin embargo la vida común que es propia de los religiosos. Estamos llamados a que en la Comunidad viatoriana, gracias a una nueva visión de la complementariedad de dones en la Iglesia, se integren mejor los diferentes carismas (sacerdotes, diáconos, hermanos, seglares asociados). Las nuevas formas de Comunidades viatorianas constituyen para nosotros un desafío y una esperanza a la vez. Un desafío porque la Comunidad está en construcción constante, en la fe y la paciencia, conscientes de que siempre se dará una distancia entre el ideal evangélico de la comunidad fraterna y nuestras pobres realizaciones humanas. Una esperanza, porque los asociados se reconocen inspirados por el carisma querbesiano y lo viven como seglares, enriqueciéndolo y desarrollándolo en su dimensión secular en comunidad con los religiosos. Es el sueño que el P. Querbes llevaba en su corazón y que no pudo realizar a causa del contexto eclesiástico de su época.
Léonard Audet, Circ. n° 8, Asociación y Comunidad viatoriana, 15 de agosto de 1995, pp. 5-6.
1.2 Congregación C.S.V. Renovación Nuevas fórmulas
Futuro vinculado a la emergencia de un laicado responsable
Si bien es cierto que, desde sus orígenes, los C.S.V. trabajan codo a codo con los seglares, esto es todavía más tangible hoy día. Nuestro presente y nuestro futuro aparecen unidos indisolublemente al surgimiento en el seno de la Iglesia de un laicado adulto, deseoso de asumir la responsabilidad de su vida de fe y de participar en la misión pastoral de la Iglesia.
Léonard Audet, Circ. n° 1, Presentación del Mensaje del Cap. gen., 21 de octubre de 1988, p. 5.
Perspectivas
Preocuparse de revitalización más que de la disminución
Debemos mirar con ojos evangélicos nuestro futuro. El Magníficat de María nos enseña que Dios hace sus maravillas en la humildad y en la pobreza. Humanamente hablando, no somos una comunidad cuyo futuro parece asegurado. Somos más bien una comunidad frágil que vive un tiempo de grandes cambios y que lucha sin tregua por reinterpretar su carisma y su misión para los tiempos actuales. Pero yo estoy firmemente convencido de que el Espíritu está presente en nuestra búsqueda, en nuestra pobreza, en nuestra fragilidad.
Me parece que la cuestión fundamental no es cómo evitar una disminución de nuestro número, que parece inevitable, sino más bien cómo revitalizar o "refundar" nuestra comunidad para que pueda ser verdaderamente evangelizadora en los diversos medios donde está inserta. Como escribía Santa Teresa de Jesús: "La gracia de nuestra fundación nos llama hoy a ser también nosotros fundadores". Para nosotros, ser fieles a las intuiciones del Padre Querbes, es probablemente descubrir nuevas formas de vida religiosa viatoriana y una misión más significativa para el mundo de hoy.
Capítulo general 1994, Informe sobre el estado de la Congregación, p. 22.
1.3 Fundación Comienzos Necesidades
Necesidades percibidas por el P. Querbes
El hecho de que el P. Querbes se sitúe en la fuerte corriente de recristianización que caracteriza a Francia en la primera mitad del siglo XIX y de la que se sabe, por otra parte, que arrastraba algunas escorias, no mancilla el fin que ha asignado a los Catequistas. La caridad pastoral del párroco de Vourles ha sido tocada: La Revolución había hecho desaparecer, observa, hasta los vestigios de los elementos que procuraban la educación cirstiana de los pobres en las parroquias… (DQ 51A 1,76). Y no se queda satisfecho con observar: Una institución importante viene reclamada desde hace mucho tiempo por la necesidad inminente de instrucción religiosa, de la que las pequeñas parroquias de pueblo están privadas, y por el deseo de gran número de párrocos… (DQ 52 1,78). Y se ofrece para animar esta institución. Sus observaciones, sus proyectos, no son motivados por la política sino por una constatación dolorosa: "Los niños reclaman pan: y nadie se lo da". (Lm 4, 4).
Robert Bonnafous, El carisma de Luis Querbes, inspirador para mañana, 1993, p. 6.
Candidatos
Sacar a los institutores de su miseria y convertirlos en catequistas *
Con facilidad reconoceréis, Señor, que el pensamiento que ha presidido la combinación de todos estos artículos ha sido el deseo de arrebatar a la miseria y al envilecimiento y por lo tanto a aspectos rastreros e interesados de ver las cosas, a una multitud de hombres casados o célibes que ejercen sus funciones de maestros de pueblo, funciones por un lado tan hermosas y por otro lado tan despreciadas; el deseo de elevar su enseñanza primaria a la altura de la de los Hermanos ofreciendo, juntamente con la instrucción religiosa, los conocimientos que exige la sociedad; la necesidad de rivalizar con las escuelas en las que la religión es solamente una parte y no la base de la enseñanza y de la educación; y, por fin, proporcionar a las autoridades religiosas y civiles, en un establecimiento de esta importancia, la garantía que cada una de ellas tiene derecho a exigir: a una la dirección, y a la otra la vigilancia activa y continua.
Luis Querbes, Carta al Sacerdote de la Chapelle, 30 de marzo de 1829, DQ 40 1,108.
1.3 Fundación Comienzos Histórica
La fundación por Pierre Magaud, primer colaborador de Querbes
El Señor Querbes, lleno de santo celo y animado de santa indignación contra los esfuerzos reiterados de la mala prensa y de las intrigas incesantes de los enemigos de Dios y de los hombres, trató, como sabéis, de crear una sociedad entre los maestros seglares, que serían los amigos de la Religión y de los Párrocos, que son sus ministros. Para ello quería reunir a 3 ó 4 maestros en conferencias semanales, que, presididas por uno de ellos, o por el Sr. Párroco de uno de los maestros, se animaran mutuamente a hacer bien todas las cosas. El Señor Nogier y yo habíamos empezado a seguir los propósitos del Señor Querbes que presidía nuestras reuniones. Por aquel tiempo el Señor Querbes trabajaba en elaborarnos un pequeño reglamento: Pero, viendo que este primer proyecto resultaría difícil y muy precario si no tenía ningún apoyo ni ninguna garantía de estabilidad, puso manos a la obra para conseguir alguna cosa mejor. Para ello comenzó a elaborar el plan de una sociedad religiosa a la que podrían asociarse los maestros seglares.
Pierre Magaud, ex c.s.v., Al P. Hugues Favre, sup. gen., 31 de mayo de 1860, FQ n° 11, p. 96.
Histórica
Querbes junto a los enseñantes en los primeros años en Vourles
Pero el celo del cura Querbes por la salvación de las almas y su amor al estudio no podían dejarlo inactivo. Reunió en la casa cural a algunos jóvenes a los que él mismo les impartió clases. Al aumentar pronto el número, escogió un profesor, más tarde dos, y se formó un internado de jóvenes. Cuando algunos individuos manifestaban aptitudes para el estado eclesiástico, los enviaba al Seminario. Los demás, después de obtener el diploma exigido para la enseñanza primaria, a instancias suyas se colocaban como maestros en los pequeños municipios del distrito universitario de Lyon. Todos los años acudían estos jóvenes profesores a pasar su mes de vacaciones a casa de su maestro y le daban cuenta de sus éxitos, de sus dificultades, de sus temores y de sus esperanzas, y de él recibían nuevos consejos para el año siguiente. Si se les presentaban algunas dificultades, al punto recurrían a él, que se apresuraba a visitarlos y socorrerlos.
Charles Saulin, c.s.v., Notas sobre el cura Querbes, FQ n° 41, 15 de marzo de 1960, p. 432.
1.3 Fundación Comienzos Leyenda
La leyenda, una innovación
El Directorio precisa lo que debe leerse. Respecto a las lecturas de la Biblia, por la mañana se leían los Salmos y el Nuevo Testamento y por la tarde, cada dos años se leía el Antiguo Testamento. Hemos de recalcar esta decisión de hacer leer la Biblia, toda la Biblia, en pleno siglo XIX, primero a seglares y luego a religiosos. Aunque se dude de la oportunidad de hacer leer el primer libro de las Crónicas o las genealogías del libro de los Números, hay que subrayar esta innovación. Los catequistas tienen como misión la enseñanza de la Doctrina Cristiana. Para hacerlo con eficacia, no como loros, deben primero orar y lo hacen yendo a la fuente, por eso el P. Querbes los quiere atentos a la Palabra. Servidores de la Palabra como se dice en el último Capítulo.
Robert Bonnafous, El P. Querbes y « las virtudes ordinarias », 1992, p. 26.
Explicación del contenido *
La leyenda o lectura obligatoria comprende cuanto debe ser objeto de estudio y de meditaciones para el catequista durante toda su vida. Las sentencias de la sagrada Escritura son una mina fecunda a la que acudirá a beber diariamente, tanto las enseñanzas de la ciencia sagrada como los ejemplos que las confirman. El catecismo del santo concilio de Trento le recordará sin cesar ese lenguaje doctrinal que deberá repasar todos los días; y las máximas preciosas de la Imitación, al mismo tiempo que le dan cada vez mayor gusto por la vida interior, lo mantendrán y fortalecerán en medio de las penosas ocupaciones que deba realizar. Si se entrega a esta lectura con el respeto religoso que requiere, más la saboreará, y lo que al principio le parecía oscuro pronto se iluminará y encontrará su aplicación en multitud de circunstancias de la vida.
Luis Querbes, Instrucciones para el noviciado, 18..?, DQ 162-K 5,137.
1.3 Fundación Comienzos Pobreza
Diferentes situaciones de pobreza que Querbes debió afrontar *
Si intentara reproducir el milagro de la multiplicación de los panes, una o dos veces por semana, cerraríamos todas las escuelas y volveríamos al noviciado. (Al P. Faure, DQ 177 4,30).
Todo lo que usted me dice del P. Thibaudier no ha resultado inútil. Ha tenido mucho interés en aportar aquí algún dinero que proviene, a mi parecer, de ciertos ahorros hechos en los Estados Unidos. Dios se vale de todo: este dinero nos ha llegado a punto en estos tiempos de profundos apuros. (Al P. Champagneur, DQ 451 7,61).
¡Ya está!: con la venta del Poyet, que costeará nuestras deudas, nos hará dueños de nuestra casa, nos pondrá a flote. Dios sea bendito, pero que no nos dé riquezas. (Al P. Favre, DQ 573 6,102v.).
Conservo sus sellos para las cartas que le envíe, y le abrazo con cariño en nuestro Señor. (Al P. Plasse, DQ 350 8.42).
Sí, querido amigo, estamos de acuerdo en aceptar todas las retribuciones de misas que se nos presenten. Durante mucho tiempo todavía, nuestras necesidades nos obligarán, quizá, a seguir pidiéndolas. (Al P. Faure, DQ 150 3.141v).
Las solicitudes nos llegan de todas partes. Se presentarían bastantes candidatos, pero nuestros recursos siguen siendo pequeños. Ruegue a Dios por nosotros como nosotros lo hacemos por usted. (Al P. Faure, DQ 357 6.89).
En medio de grandes dificultades financieras *
Acabo de poner en orden, con no pocas dificultades, nuestras cuentas de la casa de Vourles. Hasta la extinción de sus deudas, no podrá enviar nada a la del Poyet: únicamente pagará los viajes. En Lyon vamos a ponernos en condiciones de poder enviaros algunos recursos. He recibido un billete de cien francos por correo a cuenta del S. Bernard: servirán para pagar la custodia.
Ánimo, como no tenemos nada, como no buscamos nada, tendremos a Dios a nuestro favor.
Luis Querbes, Carta al P. Faure, 10 de noviembre de 1836, DQ 157 4,6.
1.3 Fundación Primeras intuiciones
Retrato de la función de su catequista *
Si hubiera un establecimiento que fuera, a la vez, seminario para maestros de escuelas parroquiales y casa de reunión para maestros ya en ejercicio; donde, en determinadas épocas, pudieran realizar sus ejercicios espirituales, renovarse en el espíritu religioso y en el de su profesión; y que fuera también casa de retiro, donde los que ya hubieran agotado sus fuerzas en ese penoso trabajo, hallaran una jubilación, asegurada por un fondo común y por la caridad pública; y si hubiera también en esa casa un hombre encargado de formar en la enseñanza, en la educación de los niños y en la ayuda a los curas de las parroquias; y que, a la vez, dirigiera las escuelas cuyos maestros estuvieran afiliados a esta sociedad de maestros parroquiales, ¿no sería, Ilma., un buen medio de abarcar, en cuanto hoy es posible, en una sola obra la educación de esta querida porción de su rebaño?
Luis Querbes, Borrador de carta a Mons. El Administrador de Lyon, 1828?, DQ 51-A 1,76.
Jóvenes Iglesias
El fin último de la actividad misionera, el reino de Dios
Actualmente somos quizá más sensibles que nunca a las necesidades de los países en vías de desarrollo, y es de justicia. Las naciones ricas asumen una grave responsabilidad frente a las naciones pobres. Y nuestra comunidad debe sentirse interpelada, en solidaridad con toda la Iglesia, en la promoción de la dignidad humana, en el respeto a los derechos del hombre, en la construcción de una ciudad justa. Estoy persuadido de que trabajamos en ello en la mayor parte de los países donde nos encontramos. Sin embargo, no hay que olvidar la miseria moral, o al menos las necesidades espirituales de los países ricos, como Japón y Formosa. El fin último de la actividad misionera seguirá siendo la propagación del reino de Dios y la edificación del pueblo de Dios. Y, a este respecto, todos los países pueden exigir y dar por buena la presencia de "misioneros" entre nosotros.
Jean-Réal Pigeon, A los superiores provinciales de Canadá, 7 de diciembre de 1968, p. 2.
1.3 Fundación Jóvenes Iglesias
El impulso de las fundaciones
Desde hace varios años, se han producido en las Fundaciones cambios que afectan a la vida y al porvenir del conjunto de la Congregación. Aunque sean todavía frágiles, los frutos de este dinamismo comienzan ya a brotar. Así, en 1988-89, tendremos probablemente cuatro noviciados funcionando en nuestras Fundaciones.
Este acontecimiento es una gracia para toda la Congregación y la acogemos como un signo del Espíritu que nos invita a dejarnos evangelizar.
Capítulo general de 1988, Decisiones capitulares, p. 6.
Anhelos de Querbes por las misiones lejanas *
Aproveche bien, se lo ruego, y cuide las excelentes disposiciones del S. Archirel y, en general, el celo por las misiones. La del S. Barret está lejos de quedar zanjada. Para nosotros hay una que me agradaría mucho para más adelante: consistiría en ir a Argelia a catequizar a los árabes. Pero ahora echemos los cimientos sólidos de nuestro edificio; otros lo terminarán.
Luis Querbes, Carta al P. Faure, 3 de febrero de 1838, DQ 180 4,43.
Celebro los santos proyectos que le hacen desear el trabajo por la salvación de los infieles. Aliméntelos en su alma. Tarde o temprano llegará el día de llevarlos a cabo cumpliendo el voto que le une al Señor.
Luis Querbes, Carta al H. Archirel, 6 de febrero de 1839, DQ 445 5,58.
Canadá
Tres hermanos a Canadá para formar un núcleo inicial *
Al enviar tres hermanos nuestros a Canadá, donde sólo se trataba de abrir de inmediato una escuela rural y un noviciado, no tuvimos en cuenta más que la formación de un núcleo alrededor del cual acudirían a reunirse jóvenes dotados de las cualidades necesarias para asegurar y propagar el bien al que se ha dedicado nuestro instituto. Eso es lo que ha sucedido, gracias a Dios, y su carta me demuestra que usted podría ser un instrumento precioso.
Luis Querbes, Carta al H. H. Duvert, 9 de julio de 1848, DQ 452 7,62.
1.3 Fundación Nuevas Audacia
¿Podrían morir los sueños en nuestra comunidad?
Cuando me permito soñar un poco, no sueño en una sola fundación sino en dos o tres. ¿Por qué no podríamos estudiar la posibilidad de abrir tres fundaciones: una de lengua española en América latina, otra de lengua inglesa en Asia y otra de lengua francesa en África? Quizá me responderéis que estoy verdaderamente soñando. Pero ¿por qué hemos de matar los sueños en nuestra comunidad? ¿No son los sueños, juntamente con la promesa, la base misma de la esperanza cristiana? ¿No son los sueños el fuego secreto de la dura tarea de vivir y el motor de todo compromiso audaz? El amor se expresa también por los sueños… y ¿entre nosotros?
Léonard Audet, Circ. n° 9, Abrir nuevas fundaciones viatorianas, 6 de enero de 1996, p. 2.
Carisma
Rehusar encerrar nuestro carisma en nuestras seguridades
La audacia y la generosidad de nuestro Fundador deberían inducirnos, a nosotros sus hijos espirituales, a mantener su carisma vivo poniéndolo ampliamente al servicio de la Iglesia y rehusando encerrarlo en nuestras seguridades y nuestras fronteras demasiado estrechas. Nuestro carisma viatoriano tiene unas dimensiones universales. Al querer conservarlo solamente para nosotros corremos el riesgo de sofocarlo. Con el carisma ocurre como con el amor, se vivifica al darlo.
Léonard Audet, Circ. n° 9, Abrir nuevas fundaciones viatorianas, 6 de enero de 1996, p. 2.
Interpelación
Abrir nuevas fundaciones viatorianas, un desafío y una esperanza
"Ha llegado la hora… de haceros cada vez más presentes en otras iglesias del mundo, con un dinamismo sin fronteras, y de ofrecer generosamente, a partir de vuestra pobreza, vuestra ayuda a la misión evangelizadora en otras naciones". Me permito hacer mía esta interpelación que lanzaba Juan Pablo II a los religiosos de América latina con ocasión del quinto aniversario de la evangelización del Nuevo Mundo y dirigirla a cada uno de vosotros, cada una de las comunidades locales, cada provincia y cada fundación de la Comunidad viatoriana.
Léonard Audet, Circ. n° 9, Abrir nuevas fundaciones viatorianas, 6 de enero de 1996, p. 1.
1.3 Fundación Nuevas Interpelación
Interpelación del Papa a los institutos de vida activa
Pero ¿podemos y debemos seguir por este camino sin cuestionarnos seriamente acerca de nuestra disponibilidad a evangelizar más allá de nuestras fronteras actuales? Respondo rotundamente que no. Ya en la carta encíclica Redemptoris missio del 7 de diciembre de 1990, el Santo Padre dirigía una llamada explícita a los institutos de vida activa: A los institutos de vida activa indico los inmensos espacios para la caridad, el anuncio evangélico, la educación cristiana, la cultura y la solidaridad con los pobres, los discriminados, los marginados y oprimidos. Estos Institutos, persigan o no un fin estrictamente misionero, se deben plantear la posibilidad y disponibilidad de ampliar su propia actividad para la extensión del reino de Dios (n° 69).
Léonard Audet, Circ. n° 9, Abrir nuevas fundaciones viatorianas, 6 de enero de 1996, p. 2.
Prioridad
Las necesidades de las demás Iglesias y nuestro carisma
Pero no tenemos derecho a guardar ese carisma para nosotros solos cuando otros países y otras Iglesias lo necesitan mucho más que nosotros. Las necesidades urgentes de otras Iglesias nos invitan a ofrecerles este don como un día se nos ofreció a nosotros. En mi opinión, actualmente tenemos el deber de ofrecérselo a otros porque estamos convencidos de que puede rendir grandes servicios a la Iglesia universal. Para ello tenemos que aceptar el desplazarnos hoy, como la Iglesia nacida en Palestina se desplazó hacia los países mediterráneos y hacia Europa, durante los primeros siglos, y como la Iglesia del siglo XVI lo hizo desplazándose hacia América.
Léonard Audet, Circ. n° 9, Abrir nuevas fundaciones viatorianas, 6 de enero de 1996, p. 3.
1.4 Querbes Culto al Fundador
Desarrollar una mejor comprensión de la personalidad del Fundador
Todos nosotros conocemos al P. Querbes. Pero sería maravilloso si 1993 nos volviera a dar el gusto de conocerlo un poco mejor, de ir más allá de las ideas generales, de volver a encontrar los aspectos más genuinos de su personalidad, de reconquistar la originalidad de su fundación, de profundizar en la comprensión de su carisma. ¿No sería ésta una buena ocasión para identificar los aspectos más innovadores de su visión fundadora?
Reconocer es expresar en voz alta y con gratitud lo que se debe a alguien. Este año del bicentenario es una excelente ocasión para reconocer lo que el Padre Querbes aportó a la Iglesia, lo que ha permitido a varias generaciones de Clérigos de San Viator trabajar en la misión eclesial, todo lo que le debemos personal y comunitariamente.
Léonard Audet, Circ. n° 4,El bicentenario del nacimiento de L. Q., 21 de septiembre de 1992, p. 2.
Deseo de los hermanos de tener un recuerdo del P. Querbes
Y si a veces ocurría que un hermano le pedía un objeto de su habitación, se sentía muy satisfecho al concedérselo... Así pues, todos se mostraban diligentes por tener un recuerdo del buen Padre, y con enorme satisfacción tenían prisa por enseñárselo a sus hermanos.
El P. Querbes visto por el P. François Favre
, FQ, n° 6, 15 de enero de 1956, p. 46.
Testimonio
Aprecio de Querbes por su antiguo párroco, el Señor Besson
Después de leer a Mr. el Obispo la carta que usted le dirigió, me habló de usted en varias ocasiones, encargándome que le escribiera. De entre todos los alumnos que salieron de su Escuela Clerical de S. Nizier, y para cada uno de los cuales sigue guardando un corazón de padre, es a usted, Señor Párroco, a quien ante todo había preferido y a quien más estimaba; además, las circunstancias que acompañaron su marcha de la parroquia le resultaron muy dolorosas y de ellas conservó un amargo recuerdo. Su carta le produjo satisfacción, una gran satisfacción; quiere que le diga que no hay en su corazón hacia usted más sentimientos que los de un afecto sincero; y le da las gracias por las oraciones que por él ha ofrecido al conocer su enfermedad.
Cura Chalamon, Carta al P. Querbes, 19 de febrero de 1840, FQ n° 54, 15 de diciembre de 1961, p. 614.
1.4 Querbes Fundador
Querbes ha visto una necesidad… ha respondido con energía
El P.Querbes no hizo un estudio particular del Evangelio. No creó una corriente de espiritualidad. Vio una necesidad y quiso responder a ella. Y respondió con energía, con determinación y hasta con terquedad. Varias veces, el proyecto estuvo a punto de abortar (1828, 1829, 1831). La Sociedad estuvo amenazada (1836, 1840, 1845). El P. Querbes resistió, y con él la Congregación. Esto le valió ser tratado de loco y presuntuoso (Saulin), le valió también una fuerte reprimenda por parte de su obispo (Jean-Baptiste Martin): observaciones altaneras del cardenal de Bonald (P 3206 14,153; P 5668 26,111). Por no hablar del sinfín de preocupaciones que le ocasionaban sus hermanos. Hubiera podido ser un buen párroco, vivir tranquilo en su casa, contentándose con atender a sus feligreses, enseñar bien el catecismo, preparar hermosas y dignas celebraciones y… cultivar su huerta. ¡Pero el P. Querbes había sido llamado a mayores empresas que la de cultivar lechugas!
Robert Bonnafous,El Padre Querbes y « las virtudes ordinarias », 1992, p. 58.
El predominio de su función de fundador sobre el de párroco *
Si pudiera abandonar mis funciones de párroco y dedicarme a la buena obra, lo haría, pero nuestros estatutos, tal como están aprobados, dicen que el jefe de la sociedad de las escuelas de San Viator es el párroco de Vourles.
L. Querbes, Borrador de carta al rector de la Academia de Lyon, enero de 1837, DQ 178-A 4,16.
Carisma
El fundador está dotado de un don de lucidez y de creatividad
Un fundador recibe un carisma de fundación. Toma conciencia de una situación que es necesario cambiar en el mundo o en la Iglesia. Está dotado de un don de lucidez que le permite captar los sufrimientos del Pueblo de Dios. También está dotado de un don de creatividad que le permite imaginar soluciones, remedios a los males que ve. Un fundador o una fundadora son impulsados por el Espíritu para que, en un momento concreto, en un medio determinado, pueda anunciarse mejor la Buena Noticia.
Robert Bonnafous, En los orígenes de la Sociedad, 1991, p. 8.
1.4 Querbes Fundador Pruebas
Dificultades a las que debe enfrentarse el P. Querbes *
Le ruego encarecidamente que pida siempre a Dios por la Sociedad y por mí. Nunca he tenido más necesidad; las dificultades, las preocupaciones, los disgustos sobreabundan. (Al P. Faure, DQ 420 7.31v).
Que Dios le guarde. Si usted quiere hacer una escapada a París, me ayudará a llevar el peso de mis angustias y yo el de su problema: ya sabe usted a qué me refiero. Después volveremos juntos, apaleados o contentos pero siempre conformes con la voluntad de Dios. (Al P. Faure, DQ 418 7.29).
Aquí el retiro va muy bien. Un poco más de tiempo y nuestra Sociedad vivirá con sus propios medios. Ella hace mucho bien. Es inútil que le hable de las pruebas y disgustos que alimentan más aún esta esperanza. (Al P. Faure, DQ 402 7.13).
He conservado todo y no he explayado mi corazón más que ante el Señor. Sobre todo esto le pido secreto y discreción ¡Ánimo! Por otra parte, hay consuelos. (Al Hermano Archirel, DQ 511 8.13).
¿Me ha juzgado favorablemente a través de este largo silencio por mi parte? Lo habría hecho si hubierais conocido todas las miserias que he experimentado ita ut taederet nos etiam vivere... (Al P. Faure, DQ 158 4.11).
Lo que usted me dice en general de sus hermanos me hace bendecir al Señor. Yo quisiera conocerlos a todos. Si Dios me niega ese consuelo, aquí abajo, deseo que nos encontremos todos juntos en su seno… (Al P. Champagneur, DQ 524 8.36).
La oración conforta a Querbes en los tiempos de prueba *
Ésa es otra prueba para usted, Monseñor. Otras, muy crueles, ha sufrido a lo largo del año que acaba de transcurrir. En ellas hemos tomado parte muy activa nosotros ante el Señor. Dígnese, por favor, pedir para nosotros la misericordia divina. Muchas almas se fortalecen con el fuego de las tribulaciones, pero la religión se borra y se extingue en muchos a través de estas horribles agitaciones.
Luis Querbes, Carta a Monseñor Bourget, 4 de julio de 1848, DQ 449 7,60v.
1.4 Querbes Fundador Pruebas
En el momento de la aprobación romana *
Los amargos sinsabores se suceden. Ni un solo sacerdote abnegado. No obstante, necesitamos uno. Mucho me temo que las ideas desfavorables vertidas sobre nuestra obra y sobre quien la dirige, tengan mucho que ver. No hace mucho tiempo, monseñor decía en una reunión: "Los hermanos del S. Querbes están en entredicho". Se le podría contestar: "Los sacerdotes que Su Ilustrísima me envió lo estaban aún más". Todo esto va mezclado con algunas satisfacciones.
Luis Querbes, Carta al P. Faure, 16 de mayo de 1837, DQ 174 4,25.
Mi salud está quebrantada; una inflamación de las entrañas me devora y me aniquila. Ruegue mucho a Dios por el pobre sacerdote francés que se debate aquí por echar los cimientos de nuestra obra. Es el momento en que los obstáculos se elevan a la altura de las montañas y aquel en que Dios me concede la gracia de estar lo más firmemente decidido. In te Domine speravi, non confundar in aeternum.
Luis Querbes, Carta al P. Faure, 9 de agosto de 1838, DQ 194 4,122.
Pedagogo
Querbes, pedagogo él mismo
A la preparación hay que añadir un buen método y un plan ininterrumpido. Hay que procurar hacer hablar a los niños y hablar poco uno mismo. El método dialogado debe tener la preferencia. El niño no retendrá bien más que lo que él mismo haya dicho, al igual que el alumno no captará perfectamente un problema más que cuando lo haya discutido con el maestro. Además, tenéis que fijar la atención de vuestros pequeños oyentes, despertar su espíritu con preguntas sencillas, cortas, repetidas, dando vueltas a la materia desde todas sus facetas, hasta que estéis convencidos de que una luz suficiente ha descendido sobre estas pequeñas inteligencias que os escuchan. Del mismo modo, tenéis que amenizar vuestras palabras y vuestras interpelaciones por medio de comparaciones, historietas, anécdotas edificantes, hechos virtuosos o caritativos en que los niños hayan desempeñado el papel principal.
Jean-Baptiste Clavel, Vida del Padre Luis Querbes, Dossier Testimonios, p. 276.
1.4 Querbes Fundador Retrato
Retrato físico y retrato moral de Querbes
De bastante buena estatura, pero delgado. Hacia los cuarenta años, comenzó a echar carnes, que le fatigaban mucho al final de sus días. Frente ancha y despejada; ojos grises, vivos, escrutadores e imperativos; nariz un tanto gruesa, labios, igualmente. Rostro ovalado, tez un poco morena; algo picado de viruelas; una voz vibrante y firme. Unos rasgos claramente acusados daban al conjunto de su fisonomía las características de un hombre de ingenio, decidido y perseverante.
Era muy alegre, perspicaz, iracundo, autoritario. Pero junto a debilidades e imperfecciones inherentes a nuestra pobre humanidad caída, se hallaban en Querbes cualidades preciosas. Vestido siempre con sencillez, y que en otro cualquiera se hubiera tildado de negligencia, todo en él, sin embargo, respiraba dignidad e imponía a un tiempo respeto y confianza, denotaba un hombre de prestigio y de gran capacidad. Tenía un corazón de oro; nunca sabía negar un servicio, ni guardar rencor; generoso, trabajador infatigable, con un celo y una generosidad propios de un Vicente de Paúl; de una voluntad enérgica y de una valentía que nada es capaz de doblegar. Siempre del mismo talante, tanto en la fortuna adversa como en la próspera; tan instruido como piadoso y modesto, de confianza ilimitada en la Providencia.
Persona de trato muy accesible, que, como el Apóstol, se hacía todo para todos, reunía todas las cualidades que conforman a un hombre de bien. No podía uno conocerlo sin apreciarlo y quererlo.
Charles Saulin, c.s.v., Notas sobre el cura Querbes, Dossier Testimonios, p. 86.
Retrato del P. Querbes por él mismo *
(El Señor Magneval) le dirá si yo no sé diferenciar las verdades imprescindibles de las simples opiniones, si las lanzo a la cara de cualquiera y, sobre todo, en el ejercicio de mi ministerio, si me gustan las exageraciones de camarilla y de partido; en fin, si no sé dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Luis Querbes, Carta al cura de la Chapelle, cons. de Estado, 30 de marzo de 1829, DQ 40 1,108.
No he cambiado nada. Sin ser partidario de todo lo que se dice ni de todo lo que se hace, me gusta y quiero la libertad bien entendida, el orden y la paz, y dejo en manos de la Providencia la marcha de los acontecimientos.
Luis Querbes, Borrador de carta al S. Consejero A. Rendu, Abril de 1831, DQ 91-A 2,77.
1.4 Querbes Fundador Predicador
Querbes considerado apto para la predicación
Llaman, pues, al S. Querbes al arzobispado para darle a conocer no sólo la petición del arzobispado de Tours, sino también su elección para esta misión. "¿Es una orden la que me dan?, pregunta el cura. – No, le responden; hemos pensado en usted porque lo hemos considerado apto para este ministerio; pero usted es libre de aceptarlo o de rechazarlo. – En este caso, os ruego que nombréis a otro y me permitáis quedarme en mi diócesis". No insistieron y fue el S. Donnet quien acudió en su lugar con el S. Dufêtre. Éste, tras ser famoso por su celo, por sus aptitudes para la predicación y su elocuencia, llegó a vicario general de Tours y, más tarde, a obispo de Nevers. El primero es actualmente cardenal y arzobispo de Burdeos. La Providencia tenía otros planes sobre el S. Querbes.
Hugues-Marie Favre, Notas biográficas sobre L. Querbes, Dossier Testimonios, p. 28.
Trabajo
Algunos aspectos de su actividad en Vourles
El P. Luis Querbes estuvo siempre muy ocupado. Los documentos conservados o los registros parroquiales, dan una idea de la actividad pastoral en su parroquia o fuera. He aquí unos aspectos de su actividad durante sus primeros años en Vourles.
Lo primero era el culto: las misas dominicales con un largo sermón como era costumbre en aquella época; los bautismos (unos 20 al año), los matrimonios (algo menos de 10), los entierros (unos 25), el tiempo pasado en el confesonario (confesión y comunión estaban muy vinculados) y numerosas prácticas de devoción ligadas a los tiempos litúrgicos (instrucciones en Cuaresma, rogativas…) o bien con una u otra cofradía creada en la parroquia (Rosario, etc.).
Párroco, constructor, predicador solicitado y "luchador". Se puede hablar de "luchador", pues organizar escuelas parroquiales, tenía un cariz político (cf. DQ 314 6,36)... Ahora bien, en un borrador de carta redactado hacia 1828, se encuentra este extraño párrafo: el tiempo pasa, tengo ya 36 años y no he hecho casi nada (DQ 53 1,79).
Robert Bonnafous,El Padre Querbes y « las virtudes ordinarias », 1992, pp. 55-56.
1.4 Querbes Fundador Trabajo
Querbes traduce La Raccolta, selección de indulgencias *
Llegado a Roma, a los pies del Soberano Pontífice, para un asunto religioso, he pensado que la mejor manera de emplear el tiempo que me dejaban libre mis ocupaciones era el de apresurarme en hacer gozar a mis compatriotas de un libro tan precioso. ¡Ojalá saquen mucho provecho de este tesoro de gracias!
Luis Querbes, Nota sobre una carta fechada el 15 de mayo de 1838, DQ 263 4,79.
Al mismo tiempo, y para conformarme a la opinión de vuestra Eminencia, escribo a los PP. Champagneur y Lahaye, lo mismo que al hermano Fayard. Tienen razón de quejarse de la escasez de mis cartas, pero no tienen bastante en cuenta la multiplicidad y la variedad de mis ocupaciones.
Luis Querbes, Carta a Monseñor Bourget, 7 de mayo de 1850, DQ 464 7,79v.
El trabajo, asunto mayor para el P. Querbes
Finalmente, recordemos que el P. Querbes era él mismo una fiera para el trabajo. Ya con ocasión de su retiro preparatorio al diaconado, había tomado la decisión de someterse, con entusiasmo renovado, a la ley mayor del trabajo: "Tomo la resolución, escribía, ... 4º De trabajar desde ahora con ardor, pero también con total pureza de motivación y de intención" (DQ 4 1,53). Esta decisión, Luis Querbes la iba a mantener toda su vida. A ella se entregaba a veces con tanto entusiamo que el S. Vicario general tenía que animarle a que se cuidara un poco: "Cuide su salud, querido cura, y no fuerce el trabajo de forma temeraria". (DQ P. 448 2,128). Habiendo experimentado en sí mismo los efectos maravillosos del trabajo, cómo extrañarnos después de que haya insistido tanto ante sus hijos en conquistarlos para esta causa. Trabajo apostólico metódico, constante, realizado con espíritu de fe y de caridad, éste es en verdad uno de los grandes temas de la correspondencia del Padre Querbes. No se trata de otra cosa que de la santificación por el deber de estado cumplido a la perfección, en el sentido en que lo entendía en tiempos pasados san Francisco de Sales. En este punto, el Padre Querbes sigue seguramente a este gran santo a quien conoce tan bien y a quien incluso propone como ejemplo de moderación a uno de sus hijos. (DQ 374 6,103).
Bruno Drolet, Mirada sobre la espiritualidad del P. Querbes, FQ n° 47, 15 de diciembre de 1960, p. 516.
1.4 Querbes Fundador Visión
Un centinela que ve lejos
El P. Querbes imagina un proyecto muy nuevo: una asociación capaz de agrupar a personas con estatutos diferentes (religiosos y seglares, padres y hermanos); una asociación que hará colaborar a hermanos y a seglares en la pastoral parroquial; una asociación que hará realidad una decisión del Concilio de Trento. Todo ello muy nuevo en su época. Demasiado nuevo. El Hermano Clavel, que conoció al Fundador, escribe: Lo que más llama la atención en el Reverendo Padre Querbes, es la extensión y la seguridad de su visión: era verdaderamente un centinela que ve muy lejos, un vigía atento, siempre de pie en la proa del navío (biografía, p. 59).
Robert Bonnafous, En los orígenes de la Sociedad - Luis Querbes y su fundación, 1991, p. 32.
Voto de castidad
Un compromiso razonado de alguien que se deja coger por Dios
En una vida, ciertos acontecimientos proporcionan claves que permiten entender la coherencia de ciertas actitudes y reacciones. Tal vez en la vida del P. Querbes, el voto de castidad da una de estas claves. Me arriesgo a afirmar, porque estoy convencido de ello, que el P. Luis Querbes hizo su voto, no en 1802 o 1803 como dice la tradición, sino el 15 de octubre de 1808. No es éste el momento de exponer las razones que me llevan a esta semicerteza. En 1808, tiene ya 15 años. Es alumno de la Escuela Clerical de San Nicecio. El año anterior ha sido confirmado y ha recibido la tonsura. Está orientando su vida. No se trata de un voto pronunciado por un niño en un momento de fervor, tan tierno como ingenuo. Se trata de un compromiso razonado, de alguien que se deja conquistar por Dios en lo más profundo de su ser y piensa y decide actuar con la certeza de que se realizará sólo apostando por Dios.
Robert Bonnafous, El Padre Querbes y « las virtudes ordinarias », 1992, p. 29.
Rasgos Bondad
Querbes se acomoda a sus discípulos *
No diga a Raymond que yo no puedo darle el permiso de ir a Perpignan, el pobre niño se afligiría demasiado. Aplace la petición a las vacaciones. (Al H. Archirel, DQ 346 6,81).
1.4 Querbes Rasgos Bondad
Bondad que no cae en la molicie
Muchas eran sus cualidades, reconocidas por todos. Las ponía incluso al servicio de los culpables para levantarlos y perdonarlos: "¡Qué bueno es usted!"; ésta es la exclamación espontánea de un alma a la que trata de recuperar.
Y, sin embargo, ni la menor afectación, porque esta bondad tenía su fuente en Dios. Así, llama al orden al mismo P. Liauthaud que se compadece de un modo demasiado humano de las dificultades del herm. Gonnet: "Tiene razón en mostrar el más vivo interés por él, pero muy mal servicio le prestaría compadeciéndose de forma desmesurada de sus penas presentes y futuras. Cuidémonos de no dejarnos caer en la molicie".
El espíritu del P. Querbes y el camino de infancia espiritual
, FQ n° 7, 2 de febrero de 1956, p. 60.
Espíritu mordaz
No le gustaban las controversias y nunca buscaba las discusiones
Tenía mucho ingenio con tendencia a las bromas, que hubiera resultado temible de no haberlo reprimido enérgicamente. – No lo utilizaba más que para la réplica, sin provocar nunca y deteniéndose cuando apenas afloraba la susceptibilidad de su adversario. – Sus chanzas nunca producían heridas, divertían. Con tanto ingenio, otros habrían perdido a sus amigos... Él no perdió a ninguno; su ingenio estaba sólo al servicio de la caridad (P. Robert).
Meditación, El P. Querbes y las conversaciones, FQ n° 10, 1° de mayo de 1956, p. 83.
Firmeza
Responsable y enérgico de carácter, el P. Querbes no tergiversa *
Es preciso que el S. Pavy se presente sin falta al examen. Actuando enérgicamente con él, usted mismo se beneficiará. En cuanto a Pigoury, si no quiere hacer votos, hay que despedirlo rápidamente. Individuos que ahora quieren, que ahora no quieren, nos resultan inútiles y peligrosos. (Al P. Faure, DQ 342 6,67).
1.4 Querbes Rasgos Firmeza
Distintas manifestaciones *
Insisto en pensar que no es la voluntad de Dios la que os llama entre los Capuchinos, y creo que tengo más razones para ello que su confesor