
Existen siete temores principales y los analizaremos a continuación para conocerlos y tomar consciencia de cuál de ellos nos afecta más, de este modo, podremos comprenderlos y, en su caso, eliminarlos.

El temor a la muerte.- Es el principal de todos los temores, el hombre ha buscado incansablemente durante toda su existencia, encontrar la fuente de la juventud eterna tratando de inmortalizarse, esta búsqueda se origina en el temor a la muerte.
El temor a lo desconocido.- A la inseguridad que produce no saber qué hay después de esta vida. Si establecemos que la vida en el planeta es una escuela y reconocemos la existencia de un ser superior de energía propia, entonces no debemos de temer a la muerte, pues seguramente luego de ella existirá el renacer a una vida superior, a la recompensa por haber mantenido una vida en positivismo y ayuda a los demás y a nosotros mismos.
La receta para vencer el temor a la muerte es pensar positivamente, pues aquel que lo hace no tiene nada que lo dañe, y no caben los pensamientos de preocupación y angustia, que terminan por destruir la confianza del hombre e incrementan este sentimiento absurdo del temor a la muerte. Cuando hablemos del tema de la muerte y de las zonas paralelas como la zona fantasmal y el plano astral, cuando comprendamos realmente lo que significa lo que es la muerte del cuerpo físico, entonces será para nosotros muy sencillo erradicar para siempre el temor a la muerte, no siendo otra cosa que el temor a lo desconocido y cuando lo desconocido se conoce se elimina entonces la causa, o sea, el temor mismo.
El temor a perder la salud.- Es uno de los temores más comunes del ser humano, se origina desde el momento mismo en que abrimos la puerta de nuestra mente a la posibilidad de enfermarnos.
Cuando somos pequeños, inconscientemente nuestros padres por ignorancia, nos han infundido una serie de temores con respecto a la enfermedad, siendo los más frecuentes los siguientes:
No pises descalzo, no salgas sin abrigo, no andes sin suéter, etc., porque te vas a enfermar. Con tales órdenes empezamos a programar al subconsciente del niño para que acepte que él debe enfermarse porque es lo común, con ello se abre la posibilidad en su mente para que durante toda su vida sufra de resfriado cuando no tiene la ropa apropiada.
La enfermedad es desequilibrio energético, que se presenta en el ser humano cuando los estímulos del exterior entran en una forma desordenada en nuestra mente y somos incapaces de manejarlos.
Cuando estamos en equilibrio, cuando no nos percatamos de los aspectos dañinos, normalmente no nos enfermamos, porque no trabaja nuestro subconsciente en contra nuestra. Mas lo común es lo contrario, nos enfermamos porque se nos enseñó que debemos enfermarnos. Sabemos que todo el mundo se enferma y permitimos la posibilidad de desequilibrio en nuestro cuerpo energético y por lo tanto en nuestra aura y en nuestra mente reduciéndose nuestra vibración energética, debilitando nuestro sistema inmunológico.
La mayor parte de las enfermedades son psicosomáticas y esto comprueba lo que dije anteriormente, mientras la mente esté sana, el cuerpo estará sano o viceversa.
Si ustedes quieren realmente preocupar a una persona, lo que deben decirle es que se ve muy mal y si es sugestionable, sentirá que está muy mal. Si por el contrario, quieren ayudar a subir el ánimo de la persona deben señalar lo contrario, aunque no se vean así; decirle «oye, qué bien te ves», es una buena acción para que el individuo suba su vibración energética, aunque no sea perceptible a simple vista.
La receta para vencer este temor es cerrar la puerta a la posibilidad de enfermarnos y entender que la enfermedad está en nuestra mente y hay que sacarla de ahí. Una vez que la hemos extirpado, será muy sencillo que nuestras enfermedades se reduzcan y se presenten con mucho menor frecuencia, para finalmente lograr que se erradiquen por siempre.
El temor a perder la libertad.- Uno de los principales temores que han afectado al hombre ha sido el temor a perder su libertad. Esta pérdida de la libertad se ha manifestado en diferentes formas, la más común es el miedo de muchos hombres al matrimonio, que sienten que ésto los hace perder su libertad, vemos infinidad de solterones o de solteronas que, en verdad, son infelices y que pudieron ser muy felices con sus parejas, pero siempre se antepuso en éllos el temor mental de perder la libertad.
Otro de los temores más comunes es la cárcel. El temor de que nos encierren y así perder la libertad del cuerpo físico y con ello de nuestra vida entera, hay que entender, en realidad, que la verdadera libertad va mas allá que el no casarnos o no estar en la cárcel.
La libertad de romper ataduras que tenemos con todas las personas y todos los objetos, cuando nosotros podamos desligarnos enérgicamente de todo, hasta ese momento, seremos libres, no importa dónde nos encontremos y en qué circunstancia , es decir, nosotros durante toda nuestra vida nos la hemos pasado amando objetos, dinero, ropa, casas, autos, así como tratando de poseer a nuestros seres queridos más allegados, a nuestras mascotas y a otras muchas cosas. Es evidente que hemos establecido lazos energéticos muy fuertes de unión. Por ello, cuando sufrimos la pérdida de alguno, una parte de nuestra vida se va con éllos, nos sentimos mal y no somos libres en verdad, pues estamos muy atentos para proteger a todos nuestros seres queridos y objetos que tenemos. Descuidamos la atención en nuestro propio desarrollo interior, que debe ocupar todo nuestro esfuerzo.
Esa preocupación por lo ajeno, no ayudará a mejorar en algo el estado de sufrimiento de todos, por ello, si la analizamos a fondo veremos que no existe la posibilidad de ayuda, al contrario, generamos una energía mental negativa de angustia y preocupación, y en vez de ayudar perjudicamos a nuestros seres queridos, por lo tanto, debemos entender que los problemas de cada persona son el resultado de la ley de causa y efecto de cada uno de éllos. El preocuparnos, el sufrir con éllos, no mejora la situación; si por el contrario estamos tranquilos y entendemos lo que está sucediendo, podremos con la calma necesaria prestar la ayuda que se requiere.
En resumen, podemos decir que la libertad es no tener una liga energética de posesión con personas u objetos, estar libres de esa liga, de tal manera que si perdemos a alguien o algo no nos afecte en lo absoluto, esto es libertad, cuando lleguemos a ello no habrá miedo a perder la libertad porque no hay ligas energéticamente posesivas que nos unan, sino el conocimiento de lo que en realidad es la libertad, es decir, usualmente se piensa que el amor a nuestros seres queridos es la sobreprotección cuando algo les sucede, si en realidad amamos a nuestros seres queridos, debemos dejarlos ser libres y decirles que nos dejen ser libres a nosotros.
El amor verdadero va mas allá de un amor posesivo, es libre por naturaleza, ser y dejar ser, es el postulado sabio que define la libertad, y cuando se sigue, desaparece el temor.

El temor a perder el amor.- Este nace de la desconfianza y desconocimiento que tenemos de nuestro propio ser, así también nace el egoismo que nos hace creer que somos propietarios de las personas que queremos. Los celos son el peor enemigo y precursor del temor a perder el amor, el encelar a una persona es absurdo, sale fuera de toda lógica, y debemos entender que no somos dueños de ninguna otra persona, si lo aceptamos de esa manera pasaremos la vida en perfecta armonía y no en dolor y sufrimiento.
La receta para vencer el temor a perder el amor es entender que no somos dueños de nadie, que debemos respetar el libre albedrío de los demás y que si nuestra pareja decide dejarnos, entender porque sucedió y buscar tranquilamente otra pareja, éste es el camino que debemos seguir; finalmente se ha demostrado que aquellos que no son celosos, que tienen confianza en su pareja y que dan libertad de acción y la exigen para sí, nunca han perdido el amor, el amor se pierde por desconfianza, por celos, por estados de angustia y cuando éstos se dominan, prevalece el amor en el ser humano.
Temor a la miseria.- El materialismo con el que se vive actualmente nos hace desarrollar un temor a la miseria, que de tan solo pensar en vernos sin recursos materiales para subsistir nos domina el temor y nos hace ser egoistas y materialistas y afectan mucho a nuestros semejantes.
El nacimiento del temor a la miseria se origina en un principio de inseguridad muy profundo en la psique del ser humano, se desarrolla desde la niñez y va tomando fuerza dependiendo de las experiencias particulares de cada uno. Cuando se abre la puerta de nuestra mente al pensar que nosotros podemos caer en la miseria, no tenemos confianza en nuestras propias capacidades para evitarlo. Es en ese momento cuando existe una profunda depresión, es el ambiente fértil en donde se puede caer en un temor tremendamente poderoso de inseguridad y falta de confianza en nosotros mismos.
Nuevamente la recomendación es que la mentalidad de progreso, positivismo, alegría y pensamiento positivo hagan posible que el temor a la miseria no llegue a nosotros nunca más.
El creador no nos ha formado para que vivamos con miseria, ésta es una invención de la mente enfermiza del hombre, que no ha podido comprender todavía que su misión es ser feliz en la opulencia del padre.
Temor al ridículo.- Este es el más ridículo de los temores, nace de la inseguridad y desconfianza que tenemos de nuestras propias potencialidades, temor al ridículo es vivir en el error, entendiendo que lo que piensen los demás no debe de ser importante para nosotros. El manifestarse tal cual somos, con verdadera espontaneidad, nos hace no temer al ridículo; la vida nos ha enseñado que somos crueles con los demás, que gozamos con la crítica destructiva y sarcástica, sin embargo, bien se sabe que el que está mal es quien critica y no el criticado; cuando llegues a entender el origen del mal, verás que estás fuera de él, pues si actúas con franqueza, con limpieza de espíritu, entenderás que no es importante lo que los demás piensen de ti y empezarás entonces a ser tú mismo.
Vencer el temor al ridículo es ser como eres, dejando a un lado las opiniones ajenas. Es un mal general que las personas se concentren en los demás, en vez de concentrarse en sí mismos para mejorar.
Si sientes que debes actuar de una manera determinada y estás satisfecho siendo así, deja de pensar en lo que otros están pensando de tí, simplemente, sé lo que quieres ser, lo que tu voz interna te dicte.
Temor a la soledad.- Es el temor a estar sólos con nosotros mismos, lo que nos hace buscar la compañía de nuestros semejantes, lo cual es normal y deseable, sin embargo, es importante que entendamos que el estar sólos no implica algo malo. La soledad nos ayuda y nos da la oportunidad de estar con nosotros mismos, de buscar un diálogo interno que identifique esa fuerza superior que existe dentro de nosotros; cuando ésta se encuentra, la soledad realmente se disfruta y lejos de provocarnos temor, nos llena de un gozo extraordinariamente bello.
En realidad, nunca nadie se encuentra sólo, todos estamos acompañados por nuestra propia esencia, por la presencia de Dios, cuando ésto se reconoce, ya no es importante la compañía de otros, cuando ésta no se puede obtener, entonces el temor a la soledad desaparece para siempre, el buscar dentro de tí, es encontrar la fuerza que te hará eliminar este temor.
Se han detallado los temores a los que debemos enfrentarnos todos los días, o cuando menos los más importantes, existen otros más derivados de los anteriores que no vamos a mencionar; si nos concentramos en lo que ya vimos, y empezamos a autoanalizarnos veremos que es muy importante conocernos para vencer los temores que generan nuestros propios pensamientos, nuestra propia mente, el dragón de siete cabezas es el peor enemigo del hombre, que hay que ir cortando poco a poco cada una de estas cabezas hasta que no quede ninguna, hasta que hayamos vencido el pensamiento negativo y las angustias y las bajas vibraciones, a través de una actitud positiva y de un trabajo interior poderoso. Cuando lo logremos, seremos un guerrero en el camino de la iniciación.

Lo primero que debes hacer, como ya señalé, es la identificación de los temores que existen dentro de ti, a través de una profunda introspección que puede llevarte algún tiempo el lograrlo, pero que es indispensable hacer, para que puedas liberarte de todas estas energías tan poderosas y tan nocivas para tí.
A continuación, observa un formato que te sugerimos utilizar en donde están relacionados una serie de temores, concretamente dieciocho, que no es una lista limitativa, sino que simplemente es darte una idea de los temores que más comunmente existen dentro de nosotros, observarás que tiene unas columnas a la derecha que dicen "si" ó "no" y otra una "auto calificación", aquí la idea es que marques con una "x" si tienes ese temor y en la columna de auto-calificación, que la califiques en un rango de 1 a 10, ya sea que si tu temor está muy arraigado en tí, entonces le vas a poner 10, y si tu temor es muy ligero ó casi no existe le vas a poner 1, y si no tienes ese temor pues simplemente le pones que no, este es tu primer paso que debes tratar de realizar para un avance importante, a continuación, una vez que tú ya has identificado esos temores y tienes tu lista preparada, entonces es el momento para que tú realices la técnica de dilusión, esta técnica de dilusión consiste en lo siguiente:
Tomas asiento en un lugar sumamente cómodo, manteniendo tu espalda recta, cierras tus ojos e inicias respiraciones profundas y lentas para que entres a un nivel más relajado de trabajo interior.
Haz
la siguiente invocación mentalmente: " Invoco la divina presencia de mi yo
superior, para que me proyecte la energía Violeta Transmutadora necesaria, para
diluir mi temor a _____________ para que me libere para siempre de él".
Repites esta invocación cuando menos tres veces, para darle mayor fuerza,
después imaginas que existe una energía que se encuentra dentro de tí y que
conforma ese temor que quieres diluir, puede estar presente en tu corazón ó en
tu mente subconsciente, pon tus manos en tu corazón, primero la palma izquierda
y luego la derecha sobre ésta y concéntrate viendo que tu corazón se llena de
energía violeta, esta energía Violeta Transmutadora empieza a diluir esa energía
obscura que ves, hasta que la diluye, obsérvalo, tienes que ver tu corazón
como si fuese un corazón etérico, transparente de color violeta.
Una vez concluido esto, sigue ahora con tu mente subconsciente, recuerda que tu esfera del subconsciente se encuentra en el hemisferio derecho, en medio de la esfera consciente y de la subliminal, obsérvala como una esfera transparente también llena de energías de otros colores, deja que la luz violeta penetre en ella y la cubra completamente, hasta que transmute esas energías densas y solo veas una esfera de color blanca y transparente.
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INSTRUCCIONES DE USO:
1. Dedica un tiempo suficiente para autoanalizarte y descubrir tus temores con toda honestidad.
2. Marca las columnas SI ó NO con una palomita, en caso de que esté presente en tí ese temor.
3. Autocalifica tu temor en una escala del 1 al 10, dándole 10 a algún temor que esté atormentándote todo el tiempo.
4. Selecciona con qué temor deseas iniciar tu Trabajo Interior.
- Extraido de
"La Flama Violeta", Escuela Metafísica de Santhar -