Creo en ti, amiga,
porque tu sonrisa es como un rayo de luz
que alegra mi existencia.

Creo en ti, amiga,
porque tus ojos brillan de alegría al encontrarnos.

Creo en ti, amiga,
porque compartes mis lágrimas y
sabes llorar con los que lloran.

Creo en ti, amiga,
porque tu mano está abierta para dar y
tu voluntad es generosa para ayudar.

Creo en ti, amiga,
porque tus palabras son sinceras y
expresan lo que siente tu corazón.

Creo en ti, amiga,
porque sabes comprender bondadosamente mis debilidades
 y me defiendes cuando me calumnian.

Creo en ti, amiga,
porque no te avergüenzas de ser mi amiga
en las horas tristes y amargas.