Este Principio encierra la verdad de que la Generación se manifiesta en todo, entrando siempre en acción los Principios Masculino y Femenino de la Creación. Esta es una verdad universal que aspecta no sólo al plano físico, sino también al plano espiritual.

En el mundo físico, este Principio se manifiesta como sexo y en los planos superiores tiene formas más elevadas.

Ninguna Creación física, mental o espiritual es posible sin el concurso activo de este Principio.

La comprensión de él ilumina muchos de los problemas que tanto han confundido la mente de los hombres. Este Principio creador obra siempre en el sentido de "generar", "regenerar" y "crear".

Cada ser humano tiene en sí mismo los dos elementos de este Principio.

Si se desea conocer la filosofía de la creación, la generación y regeneración mental y espiritual, se debe utilizar este Principio metafísico - hermético, pues contiene la solución de muchos de los misterios de la vida.

Es un deber advertir que las tinieblas siempre anteceden a la luz, de modo tal que a menudo nos encontraremos con perversiones, degradaciones, mentiras encubiertas respecto del uso o, mejor aun, del mal uso que algunos practican y enseñan en relación con el Principio de Generación. Tomemos en cuenta siempre que para el puro, todas las cosas son puras y para el ruin, todas ruines.

Aclaremos, en todo caso, que el sexo no es el principio de generación, sino una manifestación de él en el Plano Físico.

Iniciemos nuestras reflexiones con el origen de todas las cosas del universo, Dios, el Absoluto, el Todo. El debe ser considerado dualmente como Dios Padre-Madre. Cuando invocamos al Dios Padre, invocamos su inteligencia, su justicia; cuando invocamos al Dios Madre, invocamos su amor, su misericordia.

Desde el macrocosmos, descendamos al microcosmos y haciendo uso de la analogía, estudiemos esta Ley en el átomo. Definimos átomo como la partícula de materia física más pequeña que el ser humano ha podido encontrar. Está constituido de un núcleo y de un número determinado de electrones, según sea el elemento. El núcleo tiene carga positiva y es el centro y los electrones, giran alrededor de él y tienen carga negativa. En este ejemplo, el núcleo es el principio activo masculino y los electrones el principio pasivo femenino.

Cada principio tiene su rol que cumplir y su quehacer es complementario al otro, ninguno de los dos tiene existencia propia, siempre debe estar presente el otro, de lo contrario, jamás se producirá creación. El rol del principio masculino es atraer, estimular, sembrar, dirigir. El rol del principio femenino es germinar, reproducir y dar forma. Ambos son incluyentes.

Algunas escuelas esotéricas utilizan para estos principios los nombres negativo y positivo, lo que es lo mismo, siendo el positivo el polo masculino, y el negativo, el femenino. Esto es correcto, pero la terminología puede inducir a error, considerando lo positivo como bueno, y lo negativo, como malo. Para comprenderlo, pensemos en una batería eléctrica. El polo negativo es el que verdaderamente produce formas y energías nuevas (no tiene nada de "negativo"). Los científicos le llaman cátodo que quiere decir en su raíz griega "recorre el camino de generación". El polo catódico o negativo -o femenino- es el principio madre de los fenómenos eléctricos y de las sutiles formas de la materia. De modo que existen razones muy poderosas para reemplazar, en el caso de esta Ley, el viejo término esotérico "negativo" , por el más propio y moderno de "femenino".

En el Plano mental, podemos apreciarlo en las llamadas "dos mentes" que desde hace un siglo y medio la psicología estudia. Consciente y subconsciente; mente voluntaria y mente involuntaria; mente activa y mente pasiva; mente concreta y mente abstracta. Es obvio que estas teorías y conocimientos tan de vanguardia en lo científico, sólo han venido a confirmar lo que los herméticos sabían hace miles de años.

El principio masculino corresponde a la mente activa, consciente, voluntaria, concreta, lógica. En tanto, el principio femenino es análogamente la mente pasiva, consciente, involuntaria, abstracta, receptiva, subjetiva.

Los estudiantes de metafísica deben experimentar estas leyes en sí mismos, internalizarse en el silencio y adentrarse en las profundidades internas del ser. La naturaleza dual también se manifiesta en él, también posee un polo femenino y otro masculino. La tendencia del principio femenino es recibir impresiones o estímulos, mientras que la tendencia del principio masculino es expresarlas. El principio femenino conduce al trabajo de generar nuevos pensamientos, conceptos e ideas, es lo que conocemos como imaginación. La imaginación es fértil, siempre está creando. Sin embargo sino existe el principio masculino, la parte femenina se quedaría en la divagación sin llevar nada a la práctica o manifestación.

Existen personas que tienen su parte mental masculina muy silenciosa o dormida, generalmente sucumben ante presencias más fuertes. Son aquellos que se dejan dominar, manipular o influenciar por otros, jamás saben lo que quieren, se limitan a ser serviles copias de modos ajenos.

Existen también otros seres que tienen su parte masculina muy desarrollada y domina y avasalla. Debemos tener cuidado al toparnos con ellos, pues pueden venir a sembrar ideas ajenas a nuestro ser. ¿Quién viene a depositar ideas en mí? ¿Gandhi, Buddha, Jesús o un fanático líder político o espiritual?

Aprende a no permitir que tu mente sea manipulada por otros, a menos que tu Cristo Interno te demuestre que son mentes superiores, positivas, altruistas y que sólo buscan el bien y, por ello, sus enseñanzas te son necesarias.

Estas son, pues, las siete leyes herméticas, llamadas así porque fue Hermes Trimegisto, el Tres Veces Grande, el primero en reconocerlas y enseñarlas a la humanidad. Ahora que tú también las conoces, ¡practícalas y cambia tu vida!



- Texto extraido del Grupo Metafísico Santiago de Chile -




firma_dorado.GIF (1789 bytes)