Historia de Sant Joan Despí
LOS ORÍGENES
Como la mayor parte de terrenos
de los valles bajos del Llobregat, el actual término municipal
de Sant Joan Despí ha sido habitado desde la más remota
antigüedad. Así lo atestiguan dos hallazgos arqueológicos:
un sepulcro de fosa de la época neolítica, y un fondo de
cabaña de la edad de bronce. Al margen de la leyenda que atribuye
la fundación de Sant Joan Despí al general cartaginés
Amílcar Barca, sabemos con certeza que, en época romana,
se instalararon en el término diversas villas o grandes haciendas
dedicadas a la agricultura, algunos restos de las cuales se han localizado
en distintos lugares de la población. Este sector, de límites
imprecisos, era conocido con el nombre de Vico Miziano, denominación
que se conservó, con diferentes variaciones hasta el siglo XI.
LA EDAD MEDIA
Después de
la invasión sarracena, que devastó y despobló la comarca,
a partir del siglo X se inició con gran intensidad el proceso de
repoblación. Exponente de este impluso fue la fundación de la
parroquia de Sant Joan Baptista, documentada desde los primeros años del
siglo XI y que, a partir de 1088 empezó a recibir la denominación
de Sant Joan de Pinu, antecedente directo del nombre actual. Durante la edad
media, la población de Sant Joan Despí era escasa y dispersa,
repartida en una colla de casas de payés y un pequeño
núcleo agrupado entorno a la iglesia. El primer "fogatge" del
siglo XIV, señala 59 fuegos u hogares. El término formaba parte
de las Franqueses del Llobregat, bajo la jurisdicción condal, y gozaba
de privilegiso y beneficios tributariso destinados a estimular la
repoblación y el desarrollo económico, atenuando los efectos del
régimen feudal. Sin embargo, una buna parte de la tierra fue sometida al
señorío de la iglesia, en especial al monasterio de Sant Cugat
del Vallès y, posteriormente, a la Pia Almoina o capítulo de la
seo barcelonesa. En 1243, el rey Jaime I cedió la señoría
de Sant Joan Despí, junto con la de Sant Feliu, Sant Just Desvern, Sant
Vicenç del Horts i Santa Creu d'Orloda a Guilleuma Durfort, la familia
de la cual retuvo la titularidad hasta 1324, cuando fue vendida a la Pia
Almoina. Del siglo XIII son también las primeras referencias a la
capilla de Santa Maria del Bonviatge que, con algunas modificaciones, ha
llegado hasta nuestros dias.
LA EDAD MODERNA
Durante el transcurso de los
siglos XV, XVI y XVII , la comarca sufrió los efectos de los diversos
episodios bélicos y las repetidas epidemias de peste que asolaron
Cataluña, produciendo un descenso general de la población.
El "fogatge" de 1470 nombra sólo 22 cabezas de familia,
y 38, el de 1553. unos años antes, el 1524 la villa de Sant Feliu,
una parte de la cual dependía eclesiásticamente de Sant
Joan Despí, había obtenido parroquia propia. La economía
seguía siendo básicamente agrícola, complementada
con la pesca en el Llobregat, regulada por una orden real, que asignaba
un día de pesca a la semana para cada uno de los pueblos ribereños.
De esa época cabe destacar la creación en Sant Joan Despí
del primer jardín botánico de España, por iniciativa
de Jaume Salvador i Pedrol (1649-1740). Hasta
mediados del siglo XVIII, el Camino Real que enlazaba Madrid y Barcelona
atravesaba la población constituyendo un importande factor de desarrollo.
Con la construcción de una nueva ruta durante el reinado de Carlos
III (la actual N-II), Sant Joan Despí perdió su tradicional
situación de pueblo de paso y desde entonces ha sufrido un relativo
aislamiento, que ha condicionado decisivametne su evolución historica.
Así, mientras Sant Feliu multiplicaba por seis su población
a lo largo del siglo XVIII, Sant Joan Despí crecía más
lentamente, llegando a 568 habitantes en 1787. Según datos del
viajero Francisco Zamora, en aquella época el pueblo tenía
prácticamente una sola calle (la actual calle mayor); la única
actividad económica era la agricultura de secano, perjudicada por
las crecidas del rio; y los lugareños son descritos como laboriosos
y humildes.
LOS SIGLOS XIX Y XX
Durante el siglo
XIX, Sant Joan Despí sufrió, como toda la comarca, los avatares
de las guerras de la Indepencia y carlistas, a pesar de ello, son años
de despegue para el pueblo. La inauguración del Canal de la Infanta, en
1819, introdujo en el municipo la agricultura de regadío. El cultivo de
la fruta, especialmente la manzana, llegó a ser muy intenso. Hacia
mediados del siglo se instalaron en el pueblo los primeros inmigrantes,
atraídos por las grandes obras urbanas de Barcelona. Entre 1851 y 1857
se edificó una nueva iglesias y la vida cultural se dinamizó con
la fundación de la Sociedad Coral la Flora (1863). La población
llegó con el cambio de siglo a los 1171 habitantes.Con la llegada del
ferrocarril (1891) y la electricidad (1907), Sant Joan Despí
empezó a adquirir el renombre como lugar de veraneo para familias
acomodadas de Barcelona. Su condición de pueblo de agricultores y su
relativo aislamiento ofrecían un ambiente tranquilo y relajado muy cerca
de la capital. Eso explica la construcción de numerosas torres durante
las dos primeras décadas del siglo XX, en muchas de las cuales se
expresa con nitidez el espíritu arquitectónico del modernismo.
Entre 1900 y
1936, Sant Joan Despí duplica su censo beneficiándose de la
actividad industrial de los municipios vecinos. Dos entidades, el Fomento y el
Centro, vertebran la población agrupando respectivamente a los
propietarios agrícolas y a los jornaleros. El estallido de la guerra,
que desató en el municipio fuertes tensiones sociales, detuvo el
crecimiento durante más de veinte años, durante los cuales el
censo se mantuvo estable, entorno a los 2.200 habitantes. Es partir de la
década de los cincuenta cuando se inicia el proceso de
industrialización. En 1954 se instala Gallina Blanca y, poco
después, numerosas empresas de los distintos sectores industriales se
establecen en el municipio. Durante los años sesenta el proceso se
acentúa y, como consecuencia, la población sufre una
transformación radical. La llegada masiva de inmigrantes produce un
aumento demográfico explosivo: de los 2.274 habitantes de 1950 se llega
a 16.125 en 1970. Este crecimiento desorbitado se traduce en un desarrollo
urbano desestructurado y especulativo, un progresico deterioro del medio
natural y un grave déficit de servicios y equipamientos. la demanda de
viviendas genera el nacimiento de nuevos barrios, como Las Planas, con una alta
densidad demográfica. A partir de los años ochenta, con la
llegada de los ayuntamientos democráticos, Sant Joan Despí
empieza a enderezar el proceso de deterioro y el municipo va dotándose
de nuevos equipamientos y espacios públicos que, poco a poco, van
mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y la fisonomía
urbanístia del pueblo. En el año 1985 la Corporació
Catalana de Ràdio i Televisió decidió ubicar sus
instalaciones de TV· en el Poligono Sant Joan. La última cifra del
padron municipal es de 27.584 habitantes.