RELACIONES CON ARAGÓN


   Alfonso III de Aragón había heredado de su padre, Pedro II el Grande, su enemistad con Francia, Castilla y Granada; así, pues, decidió proteger a Alfonso de la Cerda, proclamándole en Jaca rey de Castilla contra su tío Sancho IV. Efectivamente, a comienzos del año de 1289, hallándose el rey de Castilla en Palencia, llegaron dos caballeros, uno catalán y otro aragonés (a cual peor), a desafiar a Sancho IV, de parte de Alfonso III y Alfonso de la Cerda.

   Habían pactado en Daroca, Diciembre d 1288, ir contra el rey de Castilla, el de Aragón, Alfonso III, su protegido Alfonso de la Cerda, Diego López de Haro y Gastón de Bearne. Como el de la Cerda no tenía fuerza propia, el de Aragón le prestó su decidido apoyo, resentido por la amistad del rey de Francia y Sancho IV.

   Declarada la guerra con Aragón, dispuso el de Castilla sus huestes, ordenando se reuniesen todos con él en Almazán, y salió precipitadamente de Palencia a Burgos.

   Entre tanto, las tropas castellanas habían estado en Monteagudo, y las aragonesas, en Monreal de Ariza, cerca de veinte días, indecisas y sin moverse de sus bases, hasta que cinco días antes de llegar don Sancho al real, los aragoneses, capitaneados por su rey y por Alfonso de la Cerda y Gastón de Bearne, se dirigieron a Monteagudo, poniendo sus haces unos contra otros, pero no se decidieron a pelear y se retiraron.

   Acamparon en Fuentelmonge, una legua de los castellanos, y les avisaron que al día siguiente irían a luchar contra ellos. Aquella noche, Alfonso III tuvo noticia de que Almazán se hallaba desguarnecida, y , muy de mañana, se puso en marcha con sus tropas hacia esta villa. En el camino le dicen que Sancho IV se había encerrado en el castillo de Morón, y decidió atacarlo. Ilusionado con hacerle prisionero; pero al ser reducido el castillo de Morón comprobó que no estaba allí el rey de Castilla.

   Un día y una noche se detuvieron los coaligados en Morón continuando después su marcha hacia Almazán. Los castellanos mueven sus tropas de Monteagudo a Soria y a Almazán, enviando precipitadamente mensajeros en busca del Rey para informarle de la invasión de los aragoneses. Don Sancho salía de Santo Domingo de Silos para San Esteban de Gormaz y ordenó se armaran todos para correr a Almazán al encuentro de Alfonso III y los suyos. Envió un arrogante mensaje al monarca aragonés, y le dice le espere para luchar, y si no tiene víberes, él mismo se lo daría para quince días.

   En Villasayas, a tres leguas de Almazán, estaban acampados los aragoneses cuando recibieron tan provocativo mensaje, y decidieron retirarse a Aragón. Por otra parte, Alfonso III acudía presuroso a Cataluña, al saber que los reyes de Francia y Mallorca pretendían invadirla, y dejaba en las fronteras de Castilla a su protegido, el de la Cerda, que era como retirarle su valioso apoyo.

   En esta situación decide don Sancho tomar represalias contra el de Aragón. Apresuradamente marcha a Soria, llega a Ágreda el 3 de Julio y penetra en Aragón hasta Tarazona, talando campos y destruyendo e incendiando bosques y arboledas. Los aragoneses tampoco ofrecieron resistencia, y Alfonso de la Cerda fue incapaz de hacer frente a su tío don Sancho.

   A los dos años falleció Alfonso III (18 de Junio de 1291), sin dejar sucesión, y le sucedió su hermano Jaime II, encomendando el reino de Sicilia a su hermano Fadrique.

   Jaime II llevó con castilla una política contraria a la de su hermano Alfonso III. Apenas tomó posesión Jaime II, procuró el de Castilla confederarse con él, ofreciéndole en matrimonio a su hija, la infanta Isabel. Así, pues, en el año de 1291 se celebró la cordial entrevista de ambos reyes, aragonés y castellano en Monteagudo.