EL CASTILLO DE MONTEAGUDO

   En las proximidades de la línea divisoria con Aragón aparece el pueblo de Monteagudo de las Vicarías y del que no se tiene noticia hasta mediados del siglo XIII, en el que Alfonso X lo otorgó 'fuero de Soria'. No hay referencias por tanto de que existiera castillo en época anterior, en las luchas con los árabes, y por su posición avanzada en la entonces frontera de Castilla con Aragón, parece razonable suponer la aparición del castillo en las luchas entre ambos reinos vecinos, aunque en época árabe, en su lugar, habría alguna atalaya , con su recinto fortificado. Sin embargo la traza actual es obra del siglo XV, probablemente del reinado de Juan II y primeros años de Enrique IV. Confirmando lo anterior aparecen sobre su puerta principal de arco gótico, los escudos de los Mendoza y Enríquez.

   Sarthour Carreres describe el castillo:  "Destaca en la extremidad sudeste la robusta mole parda de un castillo gótico del siglo XV, articulado con macizas torres angulares y dominando el caserío".

   Dos altas torres, dice B. Taracena que tiene la fortaleza de Pedro Lozano, hijo de la villa, me escribió diciendo: 'existen tres grande torres: una octogonal, otra cuadrada y otra redonda, de grandes dimensiones las tres; posee además torres menores, una de ellas hexagonal', y cree que en algunas partes aparecen 'rasgos arabescos'.
   Algunos hablan de dos castillos, confundiendo el palacio con el castillo, pero hay que tener en cuenta que este ha sido adaptado a espléndida vivienda posteriormente. En el interior del palacio había dos plantas con bellas galerías de mediados del siglo XVI y varias habitaciones confortables en aquel siglo adornadas con yeserías de grutescos , que daban a un bello patio renacentista.

                                                                                                                                        - Florentino Zamora

- ¿Por qué se construyeron estos palacios?

   Estas construcciones en forma de palacios o de palacios-fortaleza pertenecieron a otras tantas familias de nuestra nobleza española, tales como la de Altamira, Camarasa, Mendoza, etc... Se concebirían para resaltar la figura del 'señor' en aquellos momentos de cierto 'relumbrón' a causa de los progresos reconquistadores de nuestro suelo patrio, muy avanzado en esas fechas o, tal vez, ya casi conseguido en su totalidad.

   Es posible que de no haber concurrido esta circunstancia -que daba cierta seguridad para instalarse de forma definitiva en estas tierras-, los palacios de estos señores de la nobleza habrían corrido la misma suerte que los castillos, que hoy día la inmensa mayoría pide a voces su pronta restauración.

   Pero no ha sucedido eso con los palacios o palacios-fortaleza, que han sido, o lo serán objeto de grandes remodelaciones en un futuro próximo, para que conserven o recuperen su auténtica fisonomía.

-Soria Semanal, Sábado 21 de Noviembre de 1992
Jesús Manuel Lope de la Blanca.