San Francisco de Asís.
Nació en Asís (Italia) en 1182.
Tras una juventud llena de ideales decidió
“dejarlo todo” y seguir fielmente el Santo Evangelio de
Jesucristo
viviendo con los marginados de su época.
Su encuentro con
un leproso, al que besó pese a la inicial repugnancia, simboliza muy bien lo que
en adelante sería su vida: un compromiso radical con el ser humano.
El “pobrecillo” de
Asís optó por una vida plenamente evangélica experimentando en sí mismo el amor
de Dios y la belleza de todo lo creado.
Su estilo de vida
sencillo y pacífico llamó la atención de otros jóvenes que se le unieron para
conformar lo que sería la primera “ fraternidad “ (comunidad de hermanos),
germen de un movimiento (el franciscano) que aún hoy pervive en las diversas
familias religiosas que se inspiran en el santo asisiense.
Francisco entregó
su cuerpo a la “ hermana Muerte” al atardecer del 3 de octubre de 1226, y lo
hizo como vivió: cantando las alabanzas del Creador.
El espíritu
franciscano ha traspasado los tiempos, las culturas e incluso las religiones,
porque ha sabido hablar un lenguaje comprensible: EL AMOR.
LA ORDEN DE FRAILES MENORES
(FRANCISCANOS)
El modo de vida según
el Santo Evangelio que vivieron Francisco y
sus primeros hermanos obtuvo la
aprobación de la Santa Sede, primero de palabra (hacia 1209) y luego por escrito
(regla “bulada” de 1223).
La terminología intenta
ser un reflejo del tenor de vida de los primeros franciscanos: “hermanos” y
“menores”.
Actualmente la O.F.M. (ORDO
FRATUM MINORUM) está extendida por todos los continentes agrupando a unos 17.000
frailes “de toda lengua, pueblo y nación”.
El carisma franciscano se
resume en una frase: “vivir el santo evangelio de Nuestro Señor Jesucristo”.
LA PROVINCIA FRANCISCANA DE
SANTIAGO.
Es una entidad de derecho
que comprende a un grupo de hermanos (más de un centenar) que desarrollan su
actividad evangélica en el ámbito territorial de la Provincia que comprende
Galicia, Asturias, las provincias civiles de León, Zamora, Salamanca y
Palencia, la “custodia” de Venezuela y la “delegación” de Tánger (Marruecos).
