SOPHIA Nº 177 SETIEMBRE 2003
BIENVENIDA A LOS NUEVOS MIEMBROS (1954)
N. Sri Ram
Aquellos
que son miembros de la Sociedad Teosófica desde hace muchos años consideran eso
como un gran honor y un privilegio. La S.T. es una Sociedad mundial; que abarca
miembros de todas las religiones, razas y nacionalidades, y no excluye a nadie
por razón de casta, sexo, color, creencia. En la Sociedad cada uno tiene entera
libertad de pensamiento, resultado de sus estudios y de su propia reflexión. La
única atadura que une a los miembros es la de la Fraternidad Universal de la
humanidad, primer objetivo de la Sociedad.
Existen
también otros objetivos, y los miembros tienen que simpatizar con ellos: el
estudio de las religiones comparadas, de la Filosofía y de la Ciencia, de las
Leyes inexplicadas de la Naturaleza y de los Poderes latentes en el hombre.
Este segundo y tercer objetivos indican ciertas líneas de acción en las que un
miembro particular puede dirigir sus investigaciones, como también puede que no
tenga el tiempo necesario para ello. La sola aceptación de principio de estas
investigaciones basta para adherirse a la Sociedad, porque, según los
conocimientos teosóficos en general, se trata de hechos de la Naturaleza. No
tratamos de crear o de fabricar una Fraternidad, ésta existe y nosotros tenemos
que aceptar este hecho. Es una realidad de la Naturaleza, porque sentimos esta
Vida Una y es la percepción de esta Vida la que nos acerca los unos a los
otros.
Yo
digo que es un gran privilegio pertenecer a la Sociedad, porque no solamente
proclama la Fraternidad, sino el progreso humano. Si bien no se exige en
absoluto a los miembros que acepten cualquier enseñanza, ni siquiera las de
H.P. Blavatsky, Fundadora de la Sociedad, existe sin embargo un cuerpo de
doctrinas, de ideas, una determinada filosofía que identifica a la Sociedad
Teosófica. Las verdades de esta filosofía son aceptadas por el hecho de la
iluminación que aportan a aquellos que las reciben. Es porque en ellos surgió
una respuesta voluntaria a estas verdades presentidas, pero no impuestas por
una autoridad, que las aceptan.
En
ninguna parte se define oficialmente lo que es la “Teosofía”; no se dice en
ningún documento oficial que la Teosofía es tal cosa, tal doctrina. Sin
embargo, es un hecho extraordinario que este vasto cuerpo de miembros, en el
mundo entero –pertenecientes a nacionalidades diversas, profesando muchas
religiones, algunos sin pertenecer a ninguna– ha sido capaz de recibir las
verdades presentadas bajo el nombre de Teosofía.
Es
en esta filosofía que la Sociedad basa sus actividades. Cuando hablamos de
propaganda teosófica, entendemos la amplia diseminación de las verdades de esta
filosofía. Pero corresponde al que las escucha el tomarlas en consideración y
otorgarles el valor que desee. Para cada uno de sus miembros existe la libertad
más completa por lo que respecta a su comprensión del hombre y de la
Naturaleza, de las relaciones entre ambos, de los objetivos de la vida, de la
conducta en la vida, y de lo que cada uno considera importante.
La
única cosa que se le exige a un mimbro es la de ser respetuoso y tolerante en
la manera de considerar a su compañero, demostrando hacia todos una actitud
amistosa y fraternal. Cuando estamos unidos por los lazos de la fraternidad,
actuamos para lo mejor. Es esta actitud de respeto mutuo, de interés amistoso,
de voluntad de dar lo mismo que de recibir, lo que une a los miembros entre
ellos.
Nuestra
Sociedad busca promover el progreso de acuerdo con las líneas que conducen al
pleno desarrollo humano. Lo cual no significa que los miembros de la Sociedad
destaquen en los campos del pensamiento moderno. Podemos tener o podemos no
tener un conocimiento importante del saber mundial, pero hemos de estar siempre
deseosos de recibir nuevas verdades gracias a las cuales nuestro horizonte se
amplía, y que nos aportan una comprensión más profunda de la vida y de sus
implicaciones. Es este espíritu de aceptación de sumergirse más profundamente,
de ir más lejos, lo que debe caracterizar a la Sociedad Teosófica, porque es un
instrumento de progreso humano. Si no llevamos a cabo este progreso en nosotros
mismos, es superfluo pensar que estamos cualificados para ayudar a los demás a
conseguirlo.
La
Sociedad tiene que cultivar constantemente este impulso, porque esto es lo que
le proporciona su valor como un todo. La Sociedad no existe para su propia
edificación, ni como club social, ni para la práctica de actividades
placenteras. No ha sido fundada para convertirse en una academia intelectual en
donde se discutan toda serie de problemas. Está destinada a ser mucho más
práctica y realista.
Tenemos
necesidad de comprender los numerosos problemas que nos confrontan y el modo de
abordarlos. Esta iluminación tiene que llegar por el canal de la Sociedad.
La Sociedad existe desde 1875. Su objetivo original era el de estudiar las diversas verdades conocidas bajo el nombre genérico de Ocultismo, el lado profundo de la Vida, los aspectos ocultos de la Naturaleza. Gradualmente, sus miembros se han enjambrado en actividades variadas. La Teosofía se ha aplicado de diversas maneras, ha cambiado la vida de un gran número de personas en las que despierta la facultad de pensar; estas personas han sentido diferentemente y se han convertido en diferentes de lo que eran antes. Esto ha sido una bendición incomparable para un número incalculable de personas en el mundo, y nosotros deseamos que eso continúe siendo así a fin de que, cuando una persona se convierta en miembro, se sienta feliz de entrar en una atmósfera elevadamente magnetizada e inspiradora, en medio de otras personas a través de las cuales se derraman las oleadas de la vida, cada una participando en esta vida.
(The
Theosophist, marzo 1954 – Le Lotus Bleu, junio-julio 2003.)