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Adaptaciones
curriculares individuales para los alumnos con Síndrome de
Down
Emilio Ruiz Rodríguez
Resumen
Las variables que más influyen en el éxito de la integración
escolar de los alumnos con discapacidad intelectual son la actitud favorable del profesorado y las adecuadas adaptaciones
curriculares. El autor señala las características básicas del proceso
de aprendizaje de los escolares con síndrome de Down, las cuales
indican cuáles son sus principales necesidades educativas especiales.
El currículo es el proyecto que determina los objetivos de la educación
escolar y propone un plan de acción adecuado para la consecución
de dichos objetivos. La adaptación curricular individual concreta
el currículo para un alumno determinado. El autor se extiende en
el modo de diseñar la adaptación curricular individual de un alumno
con síndrome de Down, analizando los siguientes componentes: a)
qué enseñar: objetivos y contenidos; b) la metodología (trabajos,
actividades, socialización, sugerencias de métodos; c) sistemas
de evaluación. En todos ellos se han de tener en cuenta las especiales
características de los escolares con síndrome de Down.
La
integración educativa en líneas generales es beneficiosa para los
niños con síndrome de Down y también lo es para sus compañeros.
Pero no la integración de cualquier modo y a costa de cualquier
cosa. Cuando un chico o una chica con síndrome de Down ingresa en
un centro de integración es preciso dar respuesta a sus necesidades
educativas. Son los profesores los encargados de responder a esta
demanda.
La
atención adecuada en los colegios a los alumnos con síndrome de
Down y con otras deficiencias, depende principalmente de la actitud
del profesorado, más que de sus conocimientos, aunque en algunos
casos el profesorado se queja de falta de preparación y de recursos
para responder a las necesidades de estos alumnos. Las variables
que más influyen en el éxito de la integración escolar de los alumnos
con discapacidad son la actitud favorable del profesorado junto
con las adecuadas adaptaciones de tipo didáctico y organizativo
(Molina, 2002). Los diversos especialistas también coinciden en
que con una enseñanza transmisiva no se puede atender a las necesidades
de los alumnos con síndrome de Down, entendida como un modelo didáctico
en el que el profesor es el poseedor de conocimiento cerrado y el
alumno un mero receptor de ese saber. El ejemplo más claro de esta perspectiva
educativa es la clase magistral, en la que el profesor explica al
grupo clase. Es preciso variar la metodología educativa con estos
alumnos utilizando un enfoque personalizado en la intervención y
sirviéndose de estrategias diversificadas, recogidas siempre que
se pueda en su propia programación individualizada o adaptación
curricular individual.
Concepto de necesidades
educativas especiales
La ley Orgánica de Calidad
de la Educación (LOCE) recoge en su capítulo VII, que los alumnos con necesidades educativas especiales que requieran, en un
periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, y en particular
en lo que se refiere a la evaluación, determinados apoyos y atenciones
educativas específicas por padecer discapacidades físicas psíquicas,
sensoriales o por manifestar graves trastornos de la personalidad
o de conducta, tendrán una atención especializada. Los alumnos con
síndrome de Down, siguiendo esa definición son alumnos con necesidades
educativas especiales (ACNEE) siempre, ya que todos ellos tienen
discapacidad intelectual.
El término “necesidades educativas especiales”
(NEE), aunque comenzó a utilizarse en los años 60, toma su acepción
actual a partir de la publicación del informe Warnock en 1978 (Warnock,
1981, 1990). A partir de entonces la expresión se populariza y se
produce un cambio que más que terminológico es conceptual, con una
profunda transformación en la concepción de la deficiencia mental.
Se parte de que los fines de la educación son los mismos para todos
los niños y se entiende que las necesidades educativas forman un
continuo, desde las más ordinarias hasta las más significativas
(especiales) y en función del tiempo se extienden desde las temporales
hasta las permanentes. Los alumnos con síndrome de Down tienen necesidades
educativas especiales muy significativas y permanentes.
Ésta es la procedencia del concepto de NEE
que adopta nuestro sistema educativo y que queda recogido expresamente
tanto en la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE,
1990) como en la Ley de Participación, Evaluación y Gobiernos de
los Centros Docentes (LOPEG, 1995) y en la actual Ley de Calidad
(LOCE, 2002). Se entiende además que las n.e.e. no surgen directamente
del alumno, por su deficiencia, sino que tienen su origen en la
interacción del alumno con su entorno educativo. Nótese la coincidencia
de este enfoque con la perspectiva de la Asociación Americana para
la Deficiencia Mental que utiliza clasificaciones basadas en los
apoyos que necesita cada persona con deficiencia (Luckansson, 2001).
Esta nueva perspectiva modifica sustancialmente algunas concepciones
tradicionales y aporta importantes ventajas en el tratamiento de
estos alumnos, algunas de las cuales son las siguientes:
·
Sustituye
a las categorías diagnósticas tradicionales: "alumnos disminuidos,
deficientes o minusválidos; mongólicos". Evita, por tanto,
connotaciones negativas o despectivas.
·
Permite
superar la categorización o el proceso de "etiquetado"
que sufrían estos alumnos. La "etiqueta" presupone características
comunes a quienes la portan y determina en muchos casos las expectativas
que sobre ellos se tienen. Y si existe un bajo nivel de expectativas
respecto a las posibilidades de los alumnos con síndrome de Down,
habrá un menor compromiso por parte de la escuela para dar respuesta
a sus dificultades.
·
Contribuye
a la normalización de la vida escolar de estos alumnos/as. Todos
los alumnos son "iguales", pues todos tienen necesidades
educativas, aunque éstas sean diferentes entre sí.
·
La
responsabilidad no recae en el alumno, sino en el entorno educativo
(administración, profesores, familia, etc.) que ha de adaptar las
condiciones, los objetivos y los contenidos de la enseñanza a las
necesidades individuales de cada alumno.
Las necesidades educativas
especiales de los alumnos con síndrome de Down
La identificación de las necesidades educativas especiales
de los alumnos es responsabilidad de los Equipos de Orientación
Educativa y Psicopedagógica, de carácter multiprofesional y que
tienen distintas denominaciones según las diversas Comunidades Autónomas.
Estos profesionales se encargan de realizar la evaluación
psicopedagógica de los alumnos (R. D. 696/95 y Orden 14-2-96).
Los contenidos y la información obtenida han de ser recogidos de
forma explícita en el informe
psicopedagógico, un documento en el que se refleja la situación
evolutiva y educativa del alumno, se concretan sus necesidades educativas
especiales, si las tuviera, y se orienta la propuesta curricular
y el tipo de ayuda que puede necesitar durante su escolarización
para facilitar y estimular su progreso (Gómez Castro, 1998).
Aunque el informe psicopedagógico, por definición,
es personal y diferenciado para cada alunno, en el caso de los alumnos
con síndrome de Down conviene señalar algunas características básicas
de su proceso de aprendizaje porque nos indicarán cuáles son sus
principales necesidades educativas especiales:
·
Necesitan
que se pongan en práctica estrategias didácticas individualizadas.
·
Necesitan
que se les enseñen cosas que otros aprenden espontáneamente.
·
El
proceso de consolidación de lo que acaban de aprender es más lento.
Aprenden más despacio y de modo diferente. Necesitan más tiempo
de escolaridad.
·
Precisan
mayor número de ejemplos, ejercicios, actividades, más práctica,
más ensayos y repeticiones para alcanzar los mismos resultados.
·
Requieren
una mayor descomposición en pasos intermedios, una secuenciación
más detallada de objetivos y contenidos.
·
Tienen
dificultades de abstracción, de transferencia y de generalización
de los aprendizajes. Lo que aprenden en un determinado contexto
no se puede dar por supuesto que lo realizarán en otro diferente.
Necesitan que se prevea esa generalización.
·
Necesitan
en la mayor parte de los casos Adaptaciones Curriculares Individuales.
·
Necesitan
apoyos personales de profesionales especializados como son los de
Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje
·
Los
procesos de atención y los mecanismos de memoria a corto y largo
plazo necesitan ser entrenados de forma específica.
·
El
aprendizaje de los cálculos más elementales es costoso para ellos.
Tienen dificultades con los ejercicios matemáticos, numéricos y
con las operaciones. Necesitan un trabajo sistemático y adaptado
y que se les proporcionen estrategias para adquirir conceptos matemáticos
básicos.
·
El
lenguaje es un campo en el que la mayor parte de los alumnos con
síndrome de Down tiene dificultades y que requiere un trabajo específico.
Necesitan apoyo logopédico individualizado.
·
Respecto
a la lectura casi todos pueden llegar a leer, siendo recomendable
el inicio temprano de este aprendizaje (4-5 años). Necesitan que
se les introduzca en la lectura lo más pronto posible, utilizando
programas adaptados a sus peculiaridades (por ejemplo: métodos visuales).
·
Necesitan
que se les evalúe en función de sus capacidades reales y de sus
niveles de aprendizaje individuales.
Currículo y adaptaciones curriculares individuales
La Ley de Calidad (LOCE,
2002) define el currículo como el conjunto de objetivos, contenidos,
métodos pedagógicos y criterios de evaluación en cada uno de los
niveles, etapas, ciclos, grados y modalidades del sistema educativo.
En otras palabras, definiéndolo de forma operativa, se puede definir
el currículo como el qué,
cómo y cuándo enseñar, y el qué, cómo y cuándo evaluar. El concepto
de currículo aceptado en nuestro sistema educativo, admitiendo que
existen otras concepciones, se puede presentar como el proyecto
que determina los objetivos de la educación escolar y propone un
plan de acción adecuado para la consecución de dichos objetivos
(Martínez, 1996a, b).
El currículo se concreta en diferentes niveles,
según su marco de actuación. El Gobierno y las administraciones
educativas fijan las enseñanzas comunes para garantizar una formación
común a todos los alumnos del país. A partir de ellas, los centros
educativos han de elaborar un Proyecto Curricular para cada una
de las etapas educativas que se imparten en él, que ha de incluir
entre otros aspectos, los objetivos generales, decisiones sobre
metodología y criterios generales de evaluación. Por su parte, cada
profesor elaborará la programación didáctica de las materias que
ha de impartir, dirigidas a todos los alumnos de su clase. La adaptación
curricular individual (ACI) concretaría el currículum para un solo
alumno.
Las adaptaciones curriculares individuales,
aunque forman una unidad en sí mismas, no pueden separarse del resto
de la planificación y actuación educativas (Calvo, 1999). La estrategia de adaptación conduce desde niveles
superiores a inferiores, concretando progresivamente y adaptando
la respuesta educativa a las necesidades particulares de los alumnos.
En otras palabras, se trataría de que al elaborar el Proyecto Curricular
de cada etapa y las programaciones de cada aula se tenga en cuenta
a los alumnos con síndrome de Down del centro. Por ello, en función
de a quiénes afectan, pueden ser:
·
Adaptaciones
curriculares de centro.
Se realizan para satisfacer las necesidades contextuales, ordinarias
y generales de todos los alumnos de un centro concreto incluyendo
las necesidades educativas especiales de determinados alumnos. Se
reflejan en modificaciones del Proyecto Curricular y en el caso
de alumnos con síndrome de Down, pueden incluir, por ejemplo, medidas
metodológicas para favorecer su adaptación al centro o su proceso
de aprendizaje.
·
Adaptaciones
curriculares de aula.
Intentan dar respuesta a las n.e.e. de los alumnos de un grupo-aula.
Son variaciones en la programación que, siendo aplicadas a todos,
favorecen al alumno con síndrome de Down. Se trataría de facilitar
que pueda conseguir sus objetivos, aunque sean distintos de los
del grupo, con el mayor grado posible de normalización e integración.
·
Adaptaciones
curriculares individuales.
Son el conjunto de decisiones educativas que se toman desde la programación
de aula para elaborar la propuesta educativa para un determinado
alumno. Pueden ser no significativas, si no afectan a los objetivos
y contenidos básicos, y significativas si suponen la eliminación
o modificación sustancial de contenidos esenciales o nucleares de
las diferentes áreas.
La adaptación curricular se ha de entender,
por tanto, como un conjunto de medidas que se toman para un determinado
alumno, pero con una perspectiva sistémica, global, de centro. Todos
los integrantes del colegio se han de implicar en la atención al
alumno o alumna con síndrome de Down que está escolarizado en él,
empezando por los órganos de gobierno y de coordinación docente.
Si no se hace así, el esfuerzo se centra en dos o tres personas,
un tutor concienciado, unos especialistas voluntariosos, que a la
larga acaban por quemarse intentando llevar a cabo la integración
del alumno con síndrome de Down. El proceso de adaptación curricular, para que tenga éxito, ha de ser una
actividad de centro, realizada de forma colectiva (MEC, 1992
a).
Una Adaptación Curricular Individual (ACI)
es, en resumen, una programación para un solo alumno, con el mismo
objetivo que la programación del grupo. Se basa en una evaluación
psicopedagógica previa y planifica la respuesta educativa para responder
a sus necesidades desde el currículo común para todos. Se trata,
en esencia, de adaptar el currículo a las necesidades concretas
de un determinado alumno. Sus componentes esenciales son, por tanto,
la evaluación previa, a partir de la cual se determinan las necesidades
educativas especiales y la propuesta curricular adaptada (cuadro
1).
La obligación de realizar la adaptación
curricular individual para un alumno concreto recae en el tutor
en los niveles de Educación Infantil y Primaria y en cada uno de
los profesores de cada una de las asignaturas en Educación Secundaria
Obligatoria.
Cuadro 1. Adaptación curricular individual
(ACI)
I. Evaluación inicial
1. Historia del alumno
2. Nivel de competencia curricular
3. Estilo de aprendizaje
-
variables de la tarea
-
estilo cognitivo del alumno
-
variables motivacionales
-
atribuciones
-
variables sociales
4.
Otros aspectos de su desarrollo: biológicos, intelectuales, motores,
lingüísticos,
emocionales
y de inserción social.
5. Contexto escolar (aula)
-
variables espaciales y materiales
-
organización de los elementos personales
-
elementos básicos del currículo: objetivos y
contenidos, metodología y actividades, evaluación.
6. Contexto sociofamiliar
-
nivel socioeconómico y cultural
-
dinámica de la familia
-
conocimiento de las características del niño
y comportamiento ante ellas
-
datos del entorno físico familiar
II. Necesidades educativas
especiales
1. De ámbito general
2. Relacionadas con las áreas curriculares
3. Del entorno
III. Propuesta curricular
adaptada
1. Adaptaciones de acceso al currículo
2. Adaptaciones del currículo
- Metodología y actividades: proceso de enseñanza-aprendizaje
y evaluación
- Objetivos / contenidos / criterios de evaluación
Adaptado de Calvo y Martínez (1999)
Para su elaboración podrán recibir la ayuda y el asesoramiento
de los profesores especialistas (Pedagogía Terapéutica y Audición
y Lenguaje o Logopedia) y del orientador. La ACI se recoge en un
documento denominado Documento Individual de Adaptación Curricular
(DIAC), que se ha de adjuntar al expediente académico del alumno
y cuyos componentes esenciales se recogen en la Orden de 14-2-96,
sobre evaluación de ACNEE. Incluirá, al menos, los datos de identificación
del alumno; las propuestas de adaptación, tanto de acceso como curriculares;
las modalidades de apoyo; la colaboración con la familia; los criterios
de promoción y los acuerdos tomados al realizar los oportunos seguimientos.
(Cuadro 2). Existen diversos documentos
y bibliografía especializada que aportan sugerencias de carácter
general para realizar ACIs (MEC 1992 a y b; MEC 1999; Calvo 1999;
López 2000).
Cuadro 2. Ejemplo de los componentes esenciales de
un posible Documento Individual de Adaptación Curricular para
un alumno con síndrome de Down
I. Datos de identificación
y elaboración
Nombre,
apellidos, dirección, etc. Personas que participan: Tutor, PT, AL,
Profesores de área o materia, etc.
II. Historia escolar/personal
del alumno
(Revisar el Dictamen de Escolarización y el
Informe Psicopedagógico del alumno).
Estimulación temprana. Inicio de la escolarización.
Apoyos recibidos hasta ahora (en centros escolares o fuera de la
escuela, por ejemplo en asociaciones o fundaciones, etc.). Momento
de detección de la deficiencia. Etiología. Grado de deficiencia.
C.I. Estado de salud.
III. Datos importantes
para la toma de decisiones
1. Nivel de Competencia Curricular (NCC)
-
Áreas a evaluar
-
Criterios de evaluación
-
Grado y tipo de ayuda que precisa
2. Estilo de aprendizaje:
-
Variables de la tarea
-
Estilo cognitivo del alumno. Capacidad de atención,
impulsividad/reflexividad, ritmo de ejecución, estrategias de aprendizaje,
etc.
-
Variables motivacionales
-
Atribuciones
-
Variables sociales.- Agrupamientos que prefiere,
aprendizaje tutorado, etc.
3. Contexto escolar
-
Modelo de escolarización (Integrado/aula específica/centro
específico).
-
Variables espaciales y materiales. Aulas. Horarios
-
Organización de los elementos personales. Modalidad
de apoyo
-
Elementos básicos del currículo : Objetivos
y contenidos / Metodología y actividades / Evaluación
4. Contexto sociofamiliar
-
Nivel socioeconómico y cultural
-
Dinámica y organización familiar. Pautas educativas.
Juego y ocio. Autonomía. Comunicación.
-
Conocimientos de las características del niño
y comportamiento ante ellas. Grado de “aceptación” de la deficiencia.
Relación con el alumno/a. Expectativas.
-
Datos del entorno físico familiar. Recursos
culturales y sociales de la zona.
-
Participación y colaboración. Implicación familiar.
Grado de cooperación.
IV. Necesidades
educativas especiales
-
Necesidades de ámbito general. Grado de deficiencia
(ligera, media, severa).
-
Necesidades relacionadas con las áreas curriculares
-
Necesidades del entorno
V. Propuesta curricular
adaptada
1. Adaptaciones de acceso al currículo
-
Personales. Especialistas; Pedagogía Terapéutica
(PT), Audición y Lenguaje (AL), Cuidador, Fisioterapeuta (en edades
tempranas)
-
Espaciales. Aula de apoyo. Distribución de la
clase en zonas de actividad o talleres.
-
Temporales. Organización de horarios con flexibilidad.
-
Materiales y recursos. Materiales manipulables.
Imágenes. Ordenador. Banco de materiales. Taco para los pies. …
2. Adaptaciones del currículo
-
Metodología y actividades (enseñanza-aprendizaje y evaluación)
(Secuenciación de objetivos y contenidos. Motivación y refuerzo
positivo. Mediación en el aprendizaje. Generalización. Presentación
multisensorial, etc.).
-
Objetivos / Contenidos / Criterios de evaluación
Introducción
de objetivos (autonomía –vestido, aseo, comida–, habilidades sociales,
etc.). Eliminación de otros. Priorización.
Evaluación
en función de los objetivos de la ACI. Criterial. Evaluar el nivel
de ayuda.
VI. Apoyos
¿Quién?.- PT / AL / Otros profesores. La coordinación
entre ellos es esencial.
¿Cuándo?.- Antes / Durante / Después de la explicación
del tema.
¿Dónde?.- Dentro o fuera del aula por ejemplo
en aula de apoyo.
¿Cómo?.- Individual o en grupo
Tipos de ayudas : Física / Verbal / Gestual.
VII. Colaboración
familiar
Puede consistir en:
Reuniones periódicas con la familia. Informes
bimensuales. Intercambio de información.
Colaboración en determinados programas y en
la instauración de conductas, generalización de los aprendizajes,
refuerzo en casa.
Coordinación – Llevar las mismas pautas de educación
en casa que en la escuela.
Información sobre la forma de tratar a su hijo.
Asesoramiento.
Apoyo psicológico a la familia si ello es preciso
VIII. Criterios
de promoción
Los mismos que los demás alumnos en adaptaciones
de acceso. Deben establecerse en las adaptaciones curriculares significativas,
según el grado de significatividad. La evaluación en el caso de
materias con adaptación curricular individual se efectuará tomando
como referencia los objetivos y criterios de evaluación fijados
para ellos en las adaptaciones correspondientes. (Orden 14-2-96).
IX. Seguimiento
Sería conveniente:
Reuniones trimestrales para revisar la ACI
Reuniones de coordinación Tutor/PT/AL/Orientador
una vez al mes
Reuniones
a 2 cuando sea preciso, a instancias de cualquiera.
Adaptaciones curriculares individuales para alumnos con síndrome
de Down
Los profesores tutores y
los profesores de apoyo han de dar respuesta a las NEE de los escolares
con síndrome de Down, confeccionando las adaptaciones curriculares
que sean precisas, adaptando el currículo a sus características
individuales, a sus intereses y motivaciones, a su estilo de aprendizaje,
a su forma de hacer y de ser. Aunque por definición una ACI. se
dirige expresamente a un alumno concreto en un centro concreto,
adaptando el currículo recogido en la programación de su profesor
a las necesidades específicas de ese alumno, pueden establecerse
unas ideas generales para la confección de ACIs para alumnos con
síndrome de Down teniendo en cuenta las peculiaridades de su proceso
de aprendizaje.
Desglosándolo por campos, se van a presentar
unas pautas generales sobre cómo adaptar a las características generales
de los alumnos con síndrome de Down, qué se les va a enseñar y cómo
se les va a enseñar.
A. Qué enseñar
a los alumnos con síndrome de Down: objetivos y contenidos
A la hora de determinar los objetivos educativos
que son más adecuados para los alumnos con síndrome de Down se ha
de tener en cuenta que adquieren las capacidades con mayor lentitud
que otros alumnos y que se dispone de un tiempo limitado para impartir
ilimitados conocimientos. Es imprescindible, por tanto, seleccionar
lo que se les va a enseñar, estableciendo prioridades. Se ha de
tener claro cuál es el objetivo educativo fundamental y preparar
muchos y variados recursos para alcanzarlo.
Es conveniente establecer objetivos a largo, a medio
y a corto plazo. A largo plazo, se puede incluir el ideal de persona,
la “utopía” particular, lo que se aspira que alcance a lo largo
de su vida ese niño con síndrome de Down que tenemos ante nosotros.
Por ejemplo, se puede plantear que sea lo más autónomo posible,
o que encuentre un trabajo, lo que llevará a un planteamiento educativo
muy distinto que si se propone que pase su etapa adulta en su casa
o en un centro de día. A medio plazo, si por ejemplo se ha establecido
la lectura comprensiva y la escritura funcional como objetivos básicos,
pueden ser objetivos adecuados a corto plazo, que escriba su nombre
o que lea carteles.
Es esencial personalizar
los objetivos porque los que son válidos para un niño no son útiles
para otro. Por ello, en algunos casos, habrá que eliminar objetivos
que aparecen en el currículo básico, bien por ser excesivamente
complejos o por su poca utilidad práctica real; será necesario incluir
objetivos distintos a los de sus compañeros (por ejemplo, habilidades
de autonomía básica o sociales) y en algún caso habrá que priorizar
objetivos, cambiando el momento de su presentación. Siempre que
se pueda, se deben escoger objetivos prácticos, útiles, funcionales,
aplicables inmediatamente o al menos aplicables lo más pronto posible,
y secuenciarlos en orden creciente de dificultad
En todo caso, esa selección de objetivos
se ha de basar en unos criterios que pueden ser (Troncoso 1995,
MEC 1992 a):
-
Los
más importantes y necesarios para el momento actual de la vida del
niño, los que le sirven aquí y ahora.
-
Los
que tienen una mayor aplicación práctica en la vida social y los
que se pueden aplicar a mayor número de situaciones.
-
Los
que sirven de base para futuras adquisiciones.
-
Los
que favorezcan el desarrollo de sus capacidades: atención, percepción,
memoria, comprensión, expresión, autonomía, socialización.
B. Cómo enseñar a los alumnos
con síndrome de Down: metodología
Es imprescindible individualizar la metodología de trabajo con los alumnos con síndrome
de Down del mismo modo que se hace al seleccionar los objetivos.
Por otro lado, es fundamental la coordinación entre todos los implicados
en su educación: tutor, profesores de apoyo, servicios especializados
y familia, para que la intervención se realice con el mayor grado
de coherencia y de colaboración posible. En todo caso, la flexibilidad
organizativa en el centro es requisito indispensable
para llevar a cabo una correcta integración escolar de los alumnos
con síndrome de Down.
a)
Metodología
de trabajo
A la hora de trabajar educativamente con
alumnos con síndrome de Down es recomendable utilizar estrategias
que respondan a sus características psicobiológicas y que se adapten
a su forma de pensar y de actuar. Por ejemplo, si perciben mejor
la información por la vía visual que por la auditiva, la presentación
de imágenes, dibujos e incluso objetos para manipular les ayudará
a mejorar su retención. Otras normas válidas pueden ser:
·
Dar
pautas de actuación, estrategias, formas de actuar concretas en
lugar de instrucciones de carácter general poco precisas.
·
Utilizar
técnicas instructivas y materiales que favorezcan la experiencia
directa.
·
Emplear
ayuda directa y demostraciones o modelado en lugar de largas explicaciones.
·
Actuar
con flexibilidad, adaptando la metodología al momento del alumno,
a su progreso personal y estando dispuestos a modificarla si los
resultados no son los esperados.
·
Secuenciar
los objetivos y contenidos en orden creciente de dificultad, descomponiendo
las tareas en pasos intermedios adaptados a sus posibilidades.
b)
Actividades/
materiales / espacios y tiempos
Es recomendable la flexibilidad en la presentación
de actividades, teniendo presente que en algunos casos la actividad
preparada no va a poder llevarse a cabo tal y como se había planificado.
También es útil:
·
Presentar
actividades de corta duración, utilizando un aprendizaje basado
en el juego, lúdico, entretenido, atractivo.
·
Dejarles
tiempo suficiente para acabar y poco a poco ir pidiéndoles mayor
velocidad en sus realizaciones.
·
Dar
al alumno con síndrome de Down la posibilidad de trabajar con objetos
reales y que pueda obtener información a partir de otras vías distintas
al texto escrito.
·
Tener
preparado el material que se va a utilizar con antelación. Conviene
disponer de material en abundancia por si se han de cambiar las
actividades.
·
Aplicar
lo que se enseña y dejar que se realice una práctica repetida.
c)
Socialización
/ agrupamientos
En la integración social, lo fundamental
es que el alumno con síndrome de Down disfrute de los mismos derechos
y cumpla los mismos deberes que los demás. Se trata de que sea uno
más, de tratarle como a los otros, sin más exigencia pero tampoco
con más privilegios. Por ello, es recomendable:
·
Dar
posibilidad de desarrollar tanto el trabajo individual como el trabajo
en distintos tipos de agrupamiento.
·
Variar
la distribución de la clase y la ordenación de las mesas para favorecer
actividades en grupo pequeño.
·
Aplicar
programas de entrenamiento en habilidades sociales.
·
Siempre
que se pueda, deben hacer cosas en común con los demás Dejarle que lleven los mismos libros, que tengan el mismo boletín
de notas, que compartan clases.
Desde la perspectiva de su socialización, los profesores deben comportarse en clase sabiendo
que ellos mismos se convierten en “modelos” para los alumnos y especialmente
para los alumnos con síndrome de Down, ya que aprenden muchas de sus
conductas por observación. Respecto a los compañeros, la mejor estrategia es tratar el tema con normalidad, respondiendo
a sus dudas con naturalidad. Lo esencial es el trato que dé el profesor
al alumno con síndrome de Down, pues sus compañeros actuarán de
un modo semejante.
d)
Sugerencias
metodológicas para aplicar en grupo-clase
Para responder a las necesidades educativas de los
alumnos con síndrome de Down, dentro del grupo-clase, se pueden
tomar algunas de las siguientes pautas metodológicas. Todas ellas
son medidas, individuales o colectivas, que estando dirigidas a
ayudar a un alumno concreto en su proceso educativo, pueden ser
aplicadas al conjunto de la clase.
§
Realizar
un seguimiento individual del alumno, analizando su proceso educativo,
reconociendo sus avances, revisando con frecuencia su trabajo, etc.
§
Favorecer
la realización de actividades controladas de forma individual por
el profesor, teniendo previstos momentos para llevar a cabo supervisiones
y ayudas en relación con los aspectos concretos en que tiene dificultades.
§
Establecer
momentos en las clases en que se realicen ayudas mutuas entre iguales,
buscando compañeros que apoyen al alumno y le ayuden con sus tareas.
§
Incluir
actividades de refuerzo en la programación, buscando nuevas estrategias
para llegar a los mismos aprendizajes.
§
Planificar
actividades variadas para el mismo objetivo, utilizando materiales
o soportes de trabajo distintos.
§
Diseñar
dos o más recorridos de aprendizaje para cada objetivo, que ofrezcan
a cada alumno oportunidades para aprender contenidos que no dominan.
§
Confeccionar
un banco de materiales, con material de trabajo para cada unidad
a diferentes niveles de dificultad (actividades normales y de refuerzo,
individuales o en grupo). Se puede planificar incluso que, con el
tiempo, el alumno pueda acceder a ellas de manera autónoma sin necesidad
de la intervención constante de profesor.
§
Elaborar
una carpeta individual con actividades de espera, de refuerzo o
ampliación para el alumno.
§
Diseñar
una hoja individual de cada alumno con síndrome de Down, con los
objetivos y actividades programados para él para un plazo determinado
(resumen para un periodo de tiempo, por ejemplo dos semanas, de
su Adaptación Curricular Individual).
§
Valorar
la posibilidad de incluir la intervención coordinada y simultánea
de dos profesionales con el mismo grupo-aula, para apoyar a este
alumno o a otros.
§
Organizar
grupos de refuerzo fuera del horario fijo, con alumnos con dificultades
semejantes.
§
Reordenar
y reagrupar a los alumnos de un aula en función de su nivel en diversas
asignaturas.
§
Llevar
a cabo actividades con distintos tipos de agrupamientos, individuales,
en gran grupo y siempre que se pueda en pequeño grupo.
§
Realizar
una distribución flexible de espacios y tiempos. Por ejemplo, distribuyendo
la clase en zonas de actividad o talleres y los horarios en función
del ritmo de trabajo de los alumnos.
§
Limitar
las exposiciones orales en clase, complementándolas siempre que
se pueda con otras formas de trabajo.
C.
Qué y cómo evaluar a los alumnos con síndrome de Down
Si los objetivos y los contenidos se han seleccionado
de acuerdo con las características del alumno con síndrome de Down,
es obligatorio personalizar la evaluación, adaptándola también a
sus peculiaridades. La evaluación se realizará en función de los
objetivos que se hayan planteado y en el caso de las áreas objeto
de adaptaciones curriculares significativas, se realizará tomando
como referencia los objetivos fijados en las adaptaciones correspondientes
(Orden 14-2-96). Esta misma Orden recoge que la información que
se proporcione a los alumnos o a sus representantes legales constará,
además de las calificaciones, de una valoración cualitativa del
progreso del alumno o alumna respecto a los objetivos propuestos
en su adaptación curricular
Se valorará al alumno en
función de él mismo, no sobre la base de una norma o a un criterio
externo o en comparación con sus compañeros. Para ello, es esencial
la evaluación continua, la observación y la revisión constante de
las actuaciones. Se debe establecer una línea base al comenzar,
para conocer de qué nivel se parte y planificar las actuaciones
educativas en función de ello. Además, se ha de procurar evaluar
en positivo ya que las evaluaciones
suelen recoger una relación de todo lo que no es capaz de hacer
un niño, más que de sus posibilidades. Por último, con alumnos con
síndrome de Down y dadas sus dificultades para generalizar sus aprendizajes,
lo que saben han de demostrarlo y lo que hacen en una determinada
situación no se debe suponer que lo harán igual en otras circunstancias.
Un objetivo estará adquirido si lo dominan en diferentes momentos
y ante diferentes personas, por lo que es preciso tener en cuenta
estos matices
Se han de variar los sistemas de evaluación puesto
que evaluación no es sinónimo de examen. Por ello, se ha de procurar
llevar a cabo una evaluación flexible y creativa. Por ejemplo, visual
y táctil en lugar de auditiva; oral y práctica en lugar de teórica
y escrita; diaria en lugar de trimestral; basada en la observación
en lugar de en exámenes. Los que saben leer y escribir con comprensión
pueden realizar exámenes orales y escritos, con memorización de
pequeños textos. Se les debe de dar un boletín de notas, como a
los demás, en el que queden reflejados los objetivos planteados
y el grado en que va alcanzando cada uno de ellos para que los padres
sepan cuál es su evolución escolar.
Según la Ley de Calidad (2002) los padres tienen derecho
a estar informados sobre el progreso de aprendizaje e integración
socio-educativa de sus hijos.
Por último, el profesorado
deberá también evaluar la propia labor para mejorarla. Esta evaluación
incluirá tanto la evaluación de la tarea docente y del proceso de
enseñanza como de la propia Adaptación Curricular Individual.
Conclusiones
La
Ley de Calidad (2002) no recoge expresamente las Adaptaciones Curriculares
Individuales entre las medidas específicas que se han de tomar para
atender a los ACNEE Sin embargo, afirma que “tendrán una atención
especializada, con arreglo a los principios de no discriminación
y normalización educativa, y con la finalidad de conseguir su integración”.
Si entendemos que la integración escolar en centros ordinarios es
lo más adecuado para los alumnos con síndrome de Down, siempre se deberán de realizar
adaptaciones curriculares, con esta o con otra denominación. Necesitarán
en todos los casos que los objetivos, los contenidos, la metodología
y la evaluación previstos para los demás alumnos y alumnas se varíen
y se adapten a sus características propias. Por tanto, las ideas
para confeccionar una ACI que aquí se presentan, serían válidas
para cualquier adaptación del programa educativo para un alumno
con síndrome de Down concreto.
Siendo
conscientes de que las personas con síndrome de Down siguen aprendiendo
a lo largo de toda su vida, también debemos saber que lo que se
les ha de enseñar ha de adaptarse a sus peculiaridades. De otro
modo, la integración escolar será ficticia, reduciéndose a una mera
ubicación en las aulas junto a los demás niños. Los profesores,
tutores y de apoyo, son elementos esenciales para que la integración
de los alumnos con síndrome de Down en los colegios sea un hecho
real y no meramente un hecho administrativo.
Bibliografía
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Rodríguez A, Martínez Alcolea
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curriculares. Madrid, Edit Escuela Española 1999. (Incluye
un soporte informático, con todos los instrumentos que se deben
utilizar para la realización de las ACIs y en la elaboración del
DIAC).
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académica de alumnos con necesidades educativas especiales.
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1992 (a) (Incluye un anexo con “Propuesta de Documento Individual
de Adaptaciones Curriculares. DIAC”)
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1992 (b)
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y Documentación Educativa. “Adaptaciones curriculares en Educación
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Molina S (Coordinador). Psicopedagogía
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Warnock M. Meeting
Special Educational Needs. Her Britannic Majesty’s Stationary
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Warnock M. Informe sobre necesidades educativas
especiales. Siglo Cero 1990; pp. 12-24.
APÉNDICE
Legislación
básica relacionada con alumnos con necesidades educativas especiales
Aunque la Ley de Calidad
recientemente promulgada, en su disposición derogatoria única, deroga
por ejemplo, el capítulo V de la LOGSE, “De la educación especial”
y la disposición adicional segunda de la LOPEG que se refiere a
la “Escolarización de alumnos con necesidades educativas especiales”,
en principio y mientras no se dicten nuevas leyes complementarias,
las que se especifican a continuación son las que rigen en la actualidad
en relación con los alumnos con necesidades educativas especiales.
Sin embargo, se ha de entender que es la Ley de Calidad la de mayor
rango.
-
LOGSE. Ley Orgánica 1/990, de 3 de octubre, de
Ordenación General del Sistema Educativo (BOE 4-10-90)
-
LOPEG. Ley Orgánica 9/1995, de 20 de noviembre,
de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los centros
docentes (BOE 21-11-95)
-
LOCE. Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre
de Calidad de la Educación (BOE 23-12-02)
-
Real
Decreto 696/95 de 28 de abril de ordenación de la educación de los
alumnos con necesidades educativas especiales (BOE 2-6-95)
-
Real
Decreto 299/96, de 28 de febrero, de ordenación de las acciones
dirigidas a la compensación de desigualdades en educación (BOE 12-3-96)
-
Orden
de 14 de febrero de 1996, sobre evaluación de los alumnos con necesidades
educativas especiales que cursan las enseñanzas de régimen general
establecidas en la LOGSE (BOE 23-2-96).
-
Orden de 14 de febrero de 1996, por la que se regula el procedimiento
para la realización de la evaluación psicopedagógica y el dictamen
de escolarización y se establecen los criterios para la escolarización
de los alumnos con necesidades educativas especiales (BOE 23-2-96).
Emilio Ruiz es Licenciado
en Psicología, Orientador Escolar (Colegio ) y Asesor de la Fundación
Síndrome de Down de Cantabria. E-mail: emilioruiz_rodriguez@ozu.es
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