Dra.
Ana Tejerina Puente
Pediatra. Asesora Médica Fundación Síndrome de Down
de Cantabria
La salud, entendida como el estado de
completo bienestar físico, psíquico y social de un individuo, es un derecho
fundamental de todas las personas, incluidas aquéllas que presentan
discapacidades.
Con el objeto de intentar mejorar la calidad de vida de las personas
con síndrome de Down se han desarrollado una serie de programas, en los que
intervienen diferentes profesionales de distintas áreas: fisioterapeutas,
pediatras, profesores de educación especial, logopedas, etc. El trabajo que
realizan, debe hacerse de forma coordinada y siempre en estrecha colaboración
con la familia.
La Atención
Sanitaria en los niños con síndrome de Down se realiza mediante Programas específicos de salud que
existen para estas personas. Estos programas surgen de la necesidad de prevenir
y diagnosticar de forma precoz los principales problemas de salud que presentan
estas personas y que aparecen en las diferentes etapas de la vida. Los cuidados
sanitarios resultan claves, porque el bienestar físico es un requisito
importante para el desarrollo intelectual.
Exponemos
a continuación los cuidados de salud que deben realizarse en las diferentes
etapas de la infancia, para prevenir y diagnosticar de forma precoz los
problemas que con mayor frecuencia se asocian al síndrome de Down. Sin embargo,
es importante tener encuenta que, a pesar de todos los posibles “problemas”
que pueden aparecer, la mayoría de los
niños con síndrome de Down se crían sanos, si aplicamos las medidas de carácter
preventivo recomendadas en los programas de salud..
Los cuidados durante el periodo inmediato al nacimiento se deben centrar tanto en el recién nacido como en los padres, favoreciendo la formación de un vínculo fuerte entre ambos.
La forma en que los padres conocen que su hijo tiene el síndrome de
Down va a ser determinante en el establecimiento del vínculo entre ellos. Los
padres deben ser informados de la manera más alentadora posible, con el bebé en
brazos y en presencia de los dos cónyuges. Durante la estancia del niño en el hospital, se debe
permitir que el recién nacido pase el mayor tiempo posible con sus padres. Dentro de la información que
los padres deben recibir, no debe faltar el consejo genético.
Es importante que durante
los primeros días los padres entren en contacto con otros padres que tengan
hijos con el síndrome de Down y con las asociaciones de su entorno, en nuestro
caso, con la Fundación Síndrome de Down de Cantabria. Estas
personas dan información sobre los Programas
de atención temprana, su eficacia para mejorar las habilidades del niño y
facilitan la incorporación del niño a estos programas.
La lactancia materna es la
forma natural e ideal de alimentar a los bebés durante el primer año de vida.
La lactancia materna aporta
importantes ventajas: mejor estado nutricional; mayor protección inmunológica (lo que disminuye de forma muy
importante los episodios infecciosos durante los primeros meses de vida); menor
riesgo de sensibilización alérgica; menor morbilidad y mortalidad infantil;
prevención de enfermedades posteriores, como la diabetes, la ateroesclerosis y
la obesidad. Además, los movimientos de succión al pecho van a ayudar a
fortalecer toda la musculatura facial y a mejorar la oclusión, lo que
repercutirá favorablemente en la masticación y en el habla.
Sin embargo, las ventajas no
se quedan unicamente en lo biológico y la lactancia materna va a suponer una
oportunidad única para tener un contacto íntimo con el bebé y aumentar el
vínculo entre la madre y el recién nacido. El pecho no sólo aporta al niño el
mejor alimento posible, también le ofrece cariño, consuelo y una fuente
contínua de estimulación de todos los sentidos imposible de sustituir.
Durante la lactancia pueden
aparecer algunos problemas, especialmente durante los primeros días. Unos
derivan de la inseguridad y el
desconocimiento de las técnicas de la lactancia materna y otros, de las
características propias del recién nacido con síndrome de Down (hipotonía,
dificultades en la succión y deglución).
Los siguientes consejos
pueden resultar útiles:
-
Iniciar
la lactancia materna durante la media hora siguiente al parto.
-
Permitir
que el niño permanezca próximo a su madre el mayor tiempo posible.
-
Mantener
un ambiente tranquilo y agradable.
-
Despertar
bien al niño antes de ponerlo al pecho.
-
Mantener
sin secreciones las vías respiratorias.
-
Mantener
una postura correcta tanto del niño como de la madre.
-
Estimular
la succión.
-
Dejar
que mame el tiempo suficient, hasta que vacíe el pecho y se separe
espontáneamente, sabiendo que puede tardar más de 10-20 minutos.
-
Dar
de mamar frecuentemente, a demanda del niño, pero teniendo en cuenta que estos
niños, debido a su hipotonía, lloran y patalean menos y, por lo tanto, pueden
reclamar el pecho de una forma menos intensa que otros niños.
En todo caso, siempre que
haya dificultades, se debe buscar la ayuda de profesionales y de otras madres
con experiencia en amantar.
Otro de los puntos importantes
en este período es descartar las principales malformaciones congénitas que se
asocian al síndrome de Down, para que, si existen, se solucionen lo antes
posible. Por esta razón, el recién nacido debe ser sometido a un examen
exahustivo.
Los principales problemas médicos que se deben descartar son los
siguientes:
Ø Cardiopatía congénita
La cardiopatía congénita es una de las malformaciones más
serias del niño con síndrome de Down. El diagnóstico y el tratamiento precoz
pueden marcar una diferencia esencial en su calidad de vida.
La frecuencia de cardiopatía congénita en las personas
con síndrome de Down es de 40-50%. Las exploraciones para descartarla deben incluir electrocardiograma, radiografía de tórax y ecocardiograma, y se
deben realizar en todos los recién nacidos con síndrome de Down, aunque no presenten síntomas.
Una vez establecido el diagnóstico, el niño debe recibir
un tratamiento médico apropiado. La decisión del tratamiento quirúrgico
dependerá de la edad, el peso, la propia cardiopatía congénita y otras
condiciones de salud del niño. Las técnicas quirúrgicas han mejorado de tal
modo que actualmente casi todos los niños pueden ser operados en los primeros 6
meses de vida con una corrección definitiva.
Ø
Malformaciones del aparato digestivo
La
frecuencia de anomalías congénitas del tracto gastrointestinal en los recién
nacidos con síndrome de Down es del 10%. Estas anomalías deben ser
diagnosticadas y tratadas en el período neonatal, de igual forma que se hace
con otros niños.
Ø
Órganos de los sentidos
La catarata congénita
aparece en el 3 % de los niños con síndrome de Down y suele interferir de forma
grave en la visión. Por ello, es importante su diagnóstico y corección
quirúrgica precoz.
§
Audición
Los recién nacidos con síndrome de Down pueden presentar
una pérdida de audición neurosensorial o
de conducción. Por este motivo, a
todos los niños con Síndrome de Down se les debe explorar la audición de modo
objetivo dentro de los seis primeros meses de vida, mediante la realización de potenciales evocados auditivos. En
Cantabria se ha puesto en marcha un programa para descartar hipoacusia en todos
los recién nacidos, mediante la realización de una prueba de otoemisiones
acústicas y potenciales evocados en los casos necesarios.
Ø
Otras exploraciones y pruebas a realizar son
un hemograma y el test de hipotiroidismo y fenilcetonuria
Es en el primer año de vida cuando
la estimulación intensiva puede provocar mayores diferencias en el grado de
funcionamiento posterior. Por lo tanto, los programas de atención temprana
deben comenzar lo antes posible.
La lactancia materna es la forma ideal de alimentar al niño durante el
primer año de vida. Sin embargo, a partir de los 6 meses de vida resulta
insuficiente. Por ello, a partir de los 4-6 meses los niños debren recibir alimentación complementaria, al igual
que el resto de los niños.
Aunque muchos lactantes con
síndrome de Down no van a tener ningún problema a la hora de introducir la
alimentación complementaria, los padres suelen estar preocupados y temen que el
niño se atragante o no pueda masticar por la falta de dientes. Además, algunos
lactantes escupen los alimentos, tienen dificultades para llevar el alimento
hacia la parte lateral de la boca para comenzar la masticación, o tienen
dificultades para beber líquidos de un vaso o incluso para deglutir el
alimento. Estos problemas no deben hacer desistir en la introducción de la
alimentación complementaria.
Recomendamdamos comenzar hacia los 5-6 meses con una alimentación semisólida. El alimento debe ser relativamente espeso
pero sin que dificulte los movimientos de la lengua y debe darse con cuchara en
pequeñas cantidades en la parte central de la boca y sólo cuando la lengua está
dentro de la boca. La cuchara debe situarse en la zona media de la lengua,
ejerciendo una ligera presión. Con frecuencia, si el niño no cierra la boca
para deglutir el alimento es necesario ayudarle inmovilizándole la mandíbula,
es decir, ayudándole con nuestra mano a mantener la boca cerrada después de
introducirle el alimento, para que no pueda echarlo de nuevo hacia delante y
mejoren los movimientos de la lengua y de los labios. Es conveniente colocar
siempre al niño lo más vertical posible, con el tronco recto.
Para facilitar el proceso de
aprendizaje de la masticación, hacia
los 7-9 meses se debe ir aumentando la consistencia de los alimentos,
pasándolos menos por la batidora y posteriormente ofreciendo alimentos sólidos
pero que se deshagan fácilmente en la boca del niño. Esta fase suele coincidir
con la aparición de los primeros incisivos. El niño tiene que ir aprendiendo a
morder y masticar.
En cuanto sea posible,
comenzaremos a favorecer la autonomía
del niño. Inicialmente mediante el uso de los dedos para coger los
alimentos, comenzando con el pan, galletas, trozos de fruta y después,
ofreciéndole una gran variedad de alimentos con diferentes sabores, olores,
texturas y colores. Más adelante, durante el segundo año de vida, comenzaremos
a enseñarle el uso de la cuchara y a beber de un vaso.
Un problema frecuente, que puede aparecer ya
en el primer año de vida, es el estreñimiento.
Debemos intentar corregirlo mediante modificaciones en la alimentación,
aumentando las frutas (naranja, pera y mandarina) y las verduras. Si el
estreñimiento es muy intenso, habrá que considerar la posibilidad de descartar
algunos problemas médicos como el hipotiroidismo o la enfermedad de
Hirchsprung.
Sólo es necesario tomar vitamina D3 durante el primer año de vida y suplementos de flúor, dependiendo del contenido del flúor del agua que se consuma. La antigua creencia de que los complejos polivitamínicos y minerales podían mejorar el desarrollo de estos niños nunca ha podido probarse.
El calendario vacunal
recomendado para los niños con síndrome de Down es semejante al recomedado por
la Asociación Española de Pediatría para el resto de los niños salvo algunas
recomendaciones especiales como la de vacunar anualmente contra la gripe.
La vacuna antigripal puede administrarse desde los 6 meses de edad. Es
preferible la utilización de vacunas con virus muertos fraccionados porque
producen menos efectos adversos.
La vacuna antineumocócica conjugada, comercializada recientemente, está indicada en los niños con
síndrome de Down y puede administrarse desde los 2 meses de edad. Los niños
mayores de 2 años deben vacunarse también contra el neumococo pero con la vacuna polisacárida 23- valente.
Es
frecuente la presencia de rinorrea persistente, obstrucción nasal, laringitis,
otitis media supurada y sinusitis. También son frecuentes las bronquitis y las
neumonías.
Es importante seguir siempre las recomendaciones del
pediatra y no descuidar medidas como el aumento de la ingesta de líquidos, los
lavados nasales y la fisioterapia respiratoria. Los antibióticos se utilizarán
en las infecciones bacterianas.
Es
necesaria la valoración del lactante por un oftalmólogo pediatra en los primeros 6 meses de vida. Los
principales problemas que pueden aparecer son estrabismo, nistagmus, blefaroconjuntivitis
y obstrucción lagrimal.
Las exploraciones otorrinológicas deben
comenzar también en los primeros meses de vida y realizarse de forma rutinaria
cada 6- 12 meses.
El tratamiento adecuado de las otitis durante los
primeros años de vida puede prevenir defectos de audición. Si éstos aparecen,
se debe recurrir a técnicas especiales de amplificación auditiva.
Durante esta etapa van a ir apareciendo numerosos retos. Se inicia la
socialización. Los niños irán aprendiendo nuevas habilidades y adquiriendo cada
vez mayor autonomía.
La
infancia es la etapa clave en la adquisición de buenos hábitos alimenticios
y un estilo de vida saludable
Ø
Alimentación
Es importante realizar una alimentación sana, variada y equilibrada. Para ello recomendamos:
ü Introducir la alimentación dentro de los programas de formación. Los chicos van a ser capaces de aprender los diferentes tipos de alimentos y cuáles son los que tienen que limitar para prevenir la obesidad.
ü Responsabilizar a los chicos del cuidado de su alimentación. Es necesario que sean ellos mismos los que se impliquen en el control de la dieta y que la familia les ayude.
ü Establecer una dieta con menor contenido calórico que para otro niño de su misma edad y talla.
ü Favorecer el consumo de alimentos ricos en fibra, cereales, verduras, frutas y legumbres. La leche, el pescado y la carne también son importantes.
ü Evitar los azúcares refinados, los alimentos industriales, los fritos, las grasas animales y las bebidas azucaradas.
ü
No utilizar la comida como premio.
ü
No comer entre horas.
ü
Evitar el ayuno.
Otro aspecto importante, referente a la alimentación, es ir favoreciendo la autonomía.
El biberón debe abandonarse entre los 12 y 18 meses. Durante el segundo año de vida deben comenzar a utilizar la cuchara y el vaso. Después, aprenderán a utilizar el tenedor, el cuchillo, y todo el resto de utensilios necesarios.
Ø
Estilo de vida
Se debe favorecer el desarrollo de diferentes actividades teniendo en cuenta las preferencias y las cualidades de cada niño.
ü Las actividades de ocio para el tiempo libre son importantes porque ayudan a superar dificultades, previenen trastornos de comportamiento, logran que lleven una vida más activa y sobre todo porque les hace disfrutar enormemente. Así, la pintura, la música, la cerámica, etc, son actividades a las que se han incorporado con éxito.
ü El ejercicio físico ayuda a prevenir la obesidad. Se recomiendan deportes en grupo, natación, atletismo, senderismo, etc. Las actividades deportivas deben comenzar pronto y mantenerse con regularidad.
ü
Educar para el control
de esfínteres.
ü
Ducha o baño diario.
ü
Especial cuidado en la
boca, los ojos y las manos.
Todo
ello sin olvidarnos de favorecer la autonomía desde los primeros años.
Durante la infancia recomendaremos la limpieza de
los dientes al menos 2-3 veces al día. Comenzarán las visitas regulares al
dentista cada 6 meses para:
ü
Profilaxis
dentaria (limpieza, sellado y flúor).
ü
Corrección
de posibles anomalías mediante ortodoncia.
Es
importante valorar durante toda la
infancia el crecimiento, contrastándolo en tablas de crecimiento específicas para niños
con síndrome de Down.
Cualquier desviación en el crecimiento obliga a realizar un estudio
para determinar la causa. Dentro de éstos se incluye la determinación de anticuerpos antigliadina, antiendomisio y
antitransglutaminasa, que deben realizarse a todos los niños con síndrome de
Down hacia los 3 años.
·
Obesidad
La prevalencia de obesidad en las personas con síndrome de Down es más alta que en la población general, lo cual es un motivo de gran preocupación. La obesidad, además de ser perjudicial para la salud, influye negativamente en la forma en que nos ven los demás y disminuye la autoestima.
La tendencia a la obesidad se produce en estos niños desde los 2-3 años y se acentúa en la etapa de la adolescencia. Aunque la etiología es multifactorial, los factores más implicados son:
ü
La disminución del índice metabólico en
reposo.
ü
La disminución de la
actividad física y el sedentarismo.
ü
La presencia de
hipotiroidismo.
La finalidad del tratamiento es la
obtención de un peso adecuado para la talla y la edad, manteniendo el peso
dentro de los límites normales, al mismo tiempo que se permite un crecimiento y
desarrollo normal físico y emocional. Los
tres pilares básicos en que se basa el tratamiento de la obesidad son los
mismos que en el resto de los niños.
Ø
Restricción calórica
ü
Cuando la obesidad es
leve o el niño de corta edad, puede ser suficiente una simple modificación de
la alimentación habitual. En los niños menores de 1 año las dietas
hipocalóricas están contraindicadas.
ü
Cuando decidimos pautar
una dieta para perder peso debemos tener en cuenta que la reducción calórica
debe ser menos acusada que en las dietas de los adultos. La dieta restrictiva
deberá ser equilibrada en cuanto a la proporción de principios inmediatos.
ü
Resulta muy
útil LA DIETA SEMÁFORO.
Ø
Ejercicio físico
§
Actividad física rutinaria: ir andando al colegio, no usar ascensores,
participar en juegos, etc.
§
Actividad física programada: al menos 3 días a la semana durante 30
minutos.
Ø
Apoyo psicológico
§
Mantener un elevado
grado de comprensión y simpatía.
§
Realizar controles de
peso frecuentes sobre todo al principio.
§
Marcar objetivos
alcanzables.
§
Mejorar la autoestima:
informar y alabar siempre que haya progresos.
·
Visión