D. Juan de la Cierva y el "Autogiro"

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Mantenga ,con su firma, el  Vuelo del C-30


Sirvan estas páginas, cómo homenaje personal a la figura más destacada del mundo de la aviación en la España del siglo xx , sin duda no valorada suficientemente dentro de nuestro país.


Pocos acontecimientos de la historia aeronáutica de España, han tenido tanta trascendencia en el desarrollo de la aviación . Sin duda alguna, podemos afirmar que uno de estos hechos, es, la "gestación" y desarrollo de una máquina genial , tanto que sólo puede ser fruto de una mente privilegiada como la de  Juan de la Cierva y Codorníu.

Gestación, es la palabra que en mí opinión, mejor describe el proceso de diseño de una máquina capaz de igualar al "aeroplano" en sus prestaciones, añadiéndole además unas características de seguridad que aquel no tenia,  separando dos conceptos que en aviación, hasta entonces, viajaban unidos: velocidad de translación y sustentación.

Autorotación, articulación de batimiento, articulación de arrastre etc. son conceptos descubiertos  y aplicados al autogiro por nuestro Ingeniero, todos ellos serán fundamentales en el desarrollo del helicóptero, tanto que adelantarían sin duda la entrada en escena de los primeros aparatos operativos de este tipo.

Es un error aeronáutico de bulto, confundir Autogiro y Helicóptero así cómo atribuir a Juan el invento de éste último, no por falta de conocimientos para poder resolver la cuestión, si no porque sencillamente, su idea, clara desde un principio, se encaminó hacia la autorotación cómo fundamento de vuelo y el helicóptero, se sirve de ella cómo medio de seguridad cuando falla su sistema de propulsión.

Hablar de Juan de la Cierva tiene un especial significado para mí, quizás debido, a mi  interés personal en rememorar la figura de un personaje desconocido por la inmensa mayoría de los españoles y que sin ningún género de dudas, figura en los anales de la aviación mundial cómo uno de sus más firmes pilares.

Nació nuestro personaje el 21 de septiembre de 1.895 en Murcia, ciudad en la que vivió hasta su traslado a Madrid, por motivo de los cargos políticos de su padre D. Juan de la Cierva y Peñafiel.

En el Madrid de la época que contaba con 400.000 habitantes y concretamente en el colegio del Pilar, situado a la sazón en la calle de Goya nº 13, inicia Juan su bachillerato junto a Ricardo (su hermano). Allí conoce a dos de los personajes que quedarían unidos para siempre a la historia de nuestro amigo y marcarían en parte su futuro, uno de ellos: José Barcala, el otro: Tomás de Martín Barbadillo. Con B de Barcala, C de Cierva y D de Díaz, de Pablo Díaz, hijo de un carpintero que tenía a la sazón, un taller en la calle Velazquez nº 10 de Madrid esquina a Villanueva, se constituyó la que sería una de las sociedades pioneras en la construcción de aeroplanos en España, la B.C.D.

Es a Barbadillo, a quién se deben los siguientes "renglones" cómo él mismo los denomina. Quedan aquí transcritos, para disfrute de todo aquel que sienta interés por la figura de D. Juan de la Cierva.

Este documento pertenece al legado de Tomás de Martin-Barbadillo vizconde de Casa González), localizado en  el Archivo Histórico del Ejercito del Aire, ubicado en el Castillo de Villaviciosa de Odón (Madrid).

 


Los siguientes párrafos estan transcritos, respetando fielmente, el original de Tomás de Martin-Barbadillo

 

En el 40 aniversario.

NO ME HABLES DEL AUTOGIRO...

Conocí a Juanito en Otoño de 1.908 , en el Colegio del Pilar, acabados de cumplir él los 13 años y nos unió hasta su prematura muerte, entrañable afecto, hijo de la común loca afición a las cosas del aire, entonces prácticamente inexistente... .Juntos fuimos el 23 de marzo de 1.910 a la Ciudad Lineal a presenciar el primer vuelo de aeroplano en Madrid, del piloto francés Mamet. En aquella época ya construíamos "aeromodelos" -¿los primeros en España?- que volaban hasta 100 metros y más y nos prestábamos libros y revistas -"l´aerophile" y la "Vie au grand air"- que trataban de aviación.

Luego, él, preparó su ingreso en la escuela de caminos y dejó el Colegio, aunque seguíamos viéndonos y Ricardo, su hermano -asesinado en Madrid en la guerra- fue compañero y cómo yo, de los primeros Bachilleres del Pilar el año 1.913.

Era Juanito, en síntesis exactísima:

GENIAL, MODESTO Y PATRIOTA.

Genial, porque el invierno de 1.911 al 12, con Pepe Barcala -alumno tambien de Caminos y que vive hoy en edificio alzado sobre el solar dónde se construyó, en Velázquez 10 esquina a Villanueva, el "B.C.D.nº 1-" y el carpintero Díaz constructor material, concibió Juan un biplano que voló con piloto y pasajero (accionado por un viejo motor rotativo "Gnôme" de 50 H P). según me decía en postal que acompaño, fechada en Madrid el 22 de Septiembre de 1.912, acabados de cumplir sus 17 años..., enorgulleciéndose de los "85 a la hora" de su máquina, buena velocidad para un biplano de 50 H P, de la época... .

Genial, porque ya en 1.916, receloso de la fórmula "sustentación dependiente de alta velocidad mínima", me hablaba de lograr la liberación de esta tara del "más pesado que el aire", merced a unos planos o aspas giratorias superiores que lograran su sustentación en la propia rotación y no en la rápida translación, cómo el aeroplano clásico.

Genial, porque en 1.918 -conservo cartas autógrafas suyas- concibió un trimotor de 660 H P, superior a lo conseguido por los países beligerantes en la guerra mundial que acabó por aquel entonces. ( contaba 23 años )

Genial, por su concepción del fenómeno de "autogiración" ó autorrotación, que creó un nuevo aerodino distinto e infinitamente más seguro que todo lo existente (1.920) y que abriría , muy luego, el camino a la popularización del helicóptero, artefacto primitivo hasta el triunfo del invento español.

Genial, por la obra ingente de perfeccionamiento de su máquina, personalísima por cierto.

Me decía Emilio Herrera -entonces nuestra primera autoridad en Aerotécnica y colaborador de Juan en alta matemática:

- Cuando Juanito anda, andamos nosotros y cuando él se para, nosotros nos paramos.

(Reconocimiento pleno esta frase, del genio de Juan de la Cierva).

Genial , por su "C-30" de "mando directo", concentrado en una palanca única que actuaba con plena eficacia sobre el "rotor", almacén imperturbable de energía sustentadora, a 25 cómo a 200 kms. -hora, frente a los mandos dinámicos del avión que, como es sabido, precisan altas velocidades mínimas para actuar eficazmente.

Volé con él, el 24 de febrero de 1.934 en Tablada, en tarde anubarrada, de viento racheado de 8 a 10 metros por segundo y me hizo "vuelo quieto" ( en realidad retrógrado más de 100 metros, por superar la velocidad del aire a la mínima nuestra), diciéndome:

-Mira que mando lateral conservo sin velocidad de translación... (y accionó la palanca de mando a derecha e izquierda haciendo oscilar fuertemente su máquina "C-30" G- ACIO, como si fuera combatida por el mal tiempo, siendo así que el autogiro, constitucionalmente, por "trabajar" sus palas sustentadoras cada una autónomamente, de forma flexible. -merced a la doble articulación de las mismas en sentido horizontal y vertical, al eje central-, absorben las reacciones y embates del océano aéreo que, contrariamente al avión de planos rígidos no transmiten apenas al fuselaje, procurando con ello gran comodidad al pasajero como pude comprobar en mis dos vuelos en el "C-19" con Fernando Flores y "C-30" al que acabo de aludir.

Genial, por su despegue de salto o "despegue directo", cómo él lo llamaba.

He aquí una anécdota poco conocida:

En Inglaterra, con gran visión, el Ministerio del Aire y la Casa "A V R O" , se interesaron por el invento español y ésta última construyó numerosos tipos de autogiro concebidos, por Juan, más y más evolucionados, para la "Cierva Autogiro Co. Ltd" fundada en 1.926 y de la que él era director técnico y verdadera alma.

Tenia por ello gran relación con la alta técnica británica, que seguía atentamente el perfeccionamiento de la nueva máquina.

Un día -principios de otoño de 1.934- invitó Juan a una Comisión Oficial de Técnicos a presenciar una interesante experiencia. Acudieron los flemáticos ingleses al lugar de la prueba, en pleno campo y fumaron sus pipas hasta que apareció el "R O T A" -así llamaban ellos al autogiro- que tras corta evolución se poso, como un ave, en el fondo de una hondonada natural o rodeada de maleza, de cinco o seis metros de profundidad.

Miráronse los técnicos a los que no les extrañó aquel aterrizaje preciso, sin rodar tan conocido ya... y esperaron con calma.

Juan aceleró a fondo el motor 140 HP, siete cilindros en estrella, "Armnstrong" Siddeley "genet", frenado el aparato en tierra y el árbol de transmisión accionó el "rotor" hasta 285 revoluciones- minuto (el régimen de rotación normal, era en el "C-30" de 210). rozando las 300 revoluciones vibraba, estremecida la máquina. Aquello era nunca visto... .

De repente, la Cierva, desembragó el "rotor" del árbol de transmisión, largó frenos... y las palas que sin ángulo de ataque que las frenara, giraban a velocidad casi 50 por ciento de velocidad superior a la ordinaria; automática e instantáneamente lo recobraron y merced a un fenómeno de "helicopteración por inercia" lanzaron al autogiro al aire desde el fondo de la hondonada, perdiéndose en la neblina.

Y los calmosos hijos de Albión, en lo compatible con su naturaleza, lanzaron ¡¡ hurras !! y batieron palmas.

Genial y modesto -modestísimo- fue Juan toda su vida. El que recibió tantos honores del mundo entero jamás usó insignias ni condecoraciones ni aludió a sus méritos pendiente sólo del perfeccionamiento de su invento, que era su vida...

Vaya otra anécdota que le retrata fielmente.

Terminado mi libro "El Autogiro", en 1.935 -mucho agradezco a enrique García Albors las variadas citas que hace en su artículo de "AVION" de este libro, creo que el único sobre el tema, no traducido, publicado en español -.traté de que Juanito me hiciera un prólogo y llegó a decirme, luego de elogios que omito:

-Hazme tú el prólogo y yo , con mucho gusto te lo firmaré...

¿Cabe imaginar sencillez mayor en un genio de mundial renombre como él?.

Naturalmente, me prologó el libro y conservo sus cuartillas con la veneración de todo cuanto a él y a su obra afectan; siendo el prólogo, genial cómo suyo, pues en él cuenta la anécdota de aquel viejo general de las campañas africanas que con lógica terrestre, al volar por primera vez en aeroplano le dijo al piloto "lléveme vd. bajito y despacito",enormidades en sentido aeronáutico, pero naturales en quién creía que bajito y despacito volaría con más seguridad.

El verano del 36, su invento, resueltos prácticamente los grandes problemas técnicos, mediante la puesta a punto del "Rotor Autodinámico" ( de auto-dinamos, o sea engendrador de su propia energía, que hizo posible el "despegue directo", sin carrera previa, algo fabuloso para aquella época); se aprestaba Juan a "afinar" y aumentar la "performance" y el "confort" del autogiro, a dos dedos ya , de la industrialización y que se fabricaba ampliamente en Inglaterra, Francia, y Estados Unidos y ejemplares en Alemania y Rusia.( en España se construyeron los cinco o seis primeros tipos y uno en 1.928, en la factoría de J.Loring, si mal no recuerdo).

Surgió el 18 de Julio y Juan de la Cierva, abandonándolo todo se entregó de lleno a España cumpliendo delicadas misiones de compra de material, información y otras más confidenciales -a él le debí datos de material americano que venía en un buque, luego capturado, con destino al gobierno de Madrid y que reproduje en el primer folleto de Antiaeronáutica, que por orden del gran español recientemente fallecido general Kindelán, tuvo el honor de confeccionar para nuestro Ejercito-; dedicándose, día y noche a esta tarea tan trascendental, en aquellos decisivos instantes.

Ultima y conmovedora anécdota, lector:

Fin de Noviembre de 1.936, en la Jefatura de Aire, en Salamanca. Desplomado en un butacón, envuelto en "trinchera" de corte británico, un hombrón de planta un tanto nórdica -él era muy alto, rubio-rojizo y vestía muy al estilo inglés- me saluda. Es Juan; nos abrazamos y yo, maquinalmente, le pregunté por su invento y -nunca lo olvidaré-, muy serio me dijo:

-Tomás, no me hables del autogiro: ahora no vivo mas que para ayudar a España...

(El que casi 20 años no vivió, mas que para su invento).

Y días después "ayudando a España", al despegar de Croydon, hacia Ansterdam, con mal tiempo, se mató en un "Douglas" de linea al chocar contra un obstáculo al final del campo; victima de la "sustentación función de la velocidad"; él que acababa de liberar al aire de esa tara origen de tanta desgracia.

Juan de la Cierva y Codorníu, GENIAL, MODESTO Y PATRIOTA, vayan estos renglones en homenaje a ti y a tu obra inmortal...

Tomás de Martín-Barbadillo

Vizconde de Casa González

 


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Bibliografía:

Archivo Histórico del Ejercito del Aire (Castillo de Villaviciosa de Odón -Madrid-)

AUTOGIRO, Juan de la Cierva y su obra. (José Warleta Carrillo)

Juan de la cierva y el Autogiro. (Enrique García Albors)

Historia de la Aviación Española. (Instituto de Historia y Cultura Aeronáutica)

Crónica de la Aviación Española. (Beatriz Pécker y Carlos Pérez Grange)

CIERVA AUTOGIROS, The development of Rotary-Wing Flight. (Peter W. Brooks)

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