E L G U I Ñ O T E :Origen y geografíaPor Vicente Burrel Guillén Por los datos que obran a mi alcance y que estimo fidedignos, parece ser que este juego de naipes que se pretende comentar, tiene su germen y procedencia en nuestro Reino de Aragón. Cuenta así mismo, con algunas influencias de vecindad que se alternan mutuamente, y que en ciertos casos, esta bilateralidad, le ha favorecido para expandirse a provincias limítrofes. En el confinante con la provincia de Lérida, frena su despliegue otro juego casi equivalente denominado tute, pero que si bien las reglas del juego son casi idénticas, las diferencias se notarán mayormente en el contraste del estilo propio de los participantes Seguramente en sus inicios se jugaría mano a mano, como fórmula elemental de principio, pero en esta modalidad pronto decrece su atractivo, porque, en el arrastre final, deduciendo las cartas jugadas y las que se tienen en la mano, se puede haber las que están en poder del contrincante Hasta recabar en las reglas que hoy se tienen establecidas para competir entre dos parejas, debió de pasar un largo periodo de perfeccionamiento, y llegados ha este punto, quedó poco menos que excluida su práctica mano á mano. Se recurre en último extremo cuando no hay competidores para formar las dos parejas, y finalmente, entre los dos perdedores de una partida a cuatro; también es habitual “para jugarse las cabras ” a efectos de dilucidar quién a de ser el pagador de las cuatro consumiciones. En el área de demarcación que predomina el guiñote sobre otros juegos de naipes, dadas sus peculiaridades costumbristas o folklóricas, su práctica se impone con firmeza, excluyendo casi de raíz la intromisión de cualquier otro juego foráneo de naipes. Ocurre ahora, que su uso se ha restringido bastante porque nuestras gentes disfrutan de un sin fin de pasatiempos más acordes con el momento actual, y tanto por ello como por la terrible reducción demográfica que experimentaron nuestros pueblos en la segunda mitad del siglo pasado, en el presente se han reducido muchísimo las mesas que se jugaban las partidas de cartas especialmente los días festivos por la tarde. Recuerdo de mis tiempos juveniles, cuando La Puebla contaba entre setecientos y ochocientos habitantes, en el café del del Rós” en las tardes domingueras, se apañaban hasta seis o siete mesas de jugadores. Más luego, casi otras tantas, en Casa de Collada, hasta la hora del baile, porque de los dos salones que contaba, el de mayor capacidad lo tenía en trato la Sociedad Recreativa LA ALEGRÍA que lo dedicaba casi exclusivamente a ello. Oportuno será también comentar, que entre estas mesas de guiñoteros, había algunas en las que se jugaba al Julepe, el Subastado y al Arrastrado; en este último caso, lo habitual, que fuera la mesa de los más viejos -tal vez por aquello de arrastrar los pies -( Si me permito este agravio, es porque me considero usufructuario del mismo) - pero siempre estaban estos jugadores en franca minoría con los del guiñote. Anteriormente quise significar, que el guiñote es nuestro; y que por lo tanto tampoco tiene porqué irse de camanduleo por tierras foráneas. Observando un mapa que tengo a la mano, comparativo con otros juegos similares de naipes, se observa que en Huesca su hábito es predominante inclusive con relación a Zaragoza y Teruel. Curiosamente pasa a Soria, Logroño y la ribera de Navarra, donde su práctica, casi es equiparable con Huesca. Desde la Rioja, se salta un poco los límites fronterizos con Guadalajara, y más al sur, hay un apunte de penetración en la provincia de Cuenca. Luego, tal vez por aquella antigua añoranza de la Corona de Aragón, se expande hasta avistar tierras valencianas, y llegado a este punto, ya satisfecha su curiosidad viajera, sea porque atisba el agua salada del mar a lo lejos ó por lo que sea, inicia el viaje de retorno a sus orígenes primarios, pero no sin antes escindir una buena brecha bajo la divisoria de Teruel con Castellón de la Plana, de la que se lleva por delante la mitad de ésta provincia, y aquí, en llegando a Tarragona de nuevo se siente seguro de sí mismo al reencontrarse con el curso del bajo Ebro. No se adentra en la Ciudad, porque ya demostró que la costa no le va, y en consecuencia enfila hacia el norte por la línea indicativa del río Segre, siempre atraído por la frescura del agua dulce que desciende de las montañas pirenaicas, y un poco más arriba, a horcajadas entre los dos Nogueras, toma impulso para saltar al valle de Arán, donde todavía consigue hacer buena campaña de su particular predicación. El guiñote a la manera que se entiende en nuestra tierra, no es preconcebido para apostar dinero. Lo que normalmente se debate más bien es,“ la honrilla”. No precisamente la honra ó el honor, que esto ya es un concepto más delicado entre nosotros. En cambio la “honrilla”... ésta, ya es más susceptible de equiparar su valoración estimativa... con los... tres ó cuatro euros... qué tienes que desembolsar según circunstancias. El ideal, es para disfrutarlo en casa cuando la familia sea lo suficiente numerosa para ello, si bien es fundamental e imprescindible para compartir entre amigos y dilucidar quién tiene que pagar el café en el bar, el casino, La Sociedad o en los Hogares de Pensionistas actuales. Es obvio, que si tomamos por epicentro del guiñote nuestra región aragonesa, será bastante razonable deducir que nos consideremos propietarios del invento, pero si lo que pretendemos es ponerle nombre al inventor, ¡La enredamos! Porque difícil é ilusoria será la tarea, ya que de tiempo inmemorial desapareció de estos lares sin dejar rastro ni señal. ¿Se han topado alguno de Uds. con algún posible descendiente que se apellide Guiñote?. –Nada.- Pues por el nombre, no se tomen la molestia de buscarlo ni en el Santoral más completo- como puede ser el de Internet.- Carencia total. Y en alguna Ciudad aragonesa, cuando al doblar una esquina y en el sitio pertinente, ¿Acaso alguna vez se dieron de bruces con un cartel anunciando la “Calle ó Plaza Del Guiñote?” ¡ No, nada de nada.! ¡Bien que podría llevar su apelativo la plaza de algún pueblo¡, ó en su defecto... - Vamos a ver, vamos a ver.. - ¿Con cuanta fatuidad no se presume en tantos pueblos pequeños de Calle Mayor? ¡Señores, seamos realistas! Si lo que pretendemos es agrandar y agigantar lo irrisorio ó pequeño, llamémosle Calle Mayor del Guiñote, que este superlativo de por sí, ya sugiere tantas calles como a uno le dé la gana, é insinúa cierta “altura sonora y significativa” que hubiera dicho Don. Miguel. ¡La mas humillante torpeza e ingratitud por parte de los ediles, que en su tiempo, buen servicio nos habrían prestado, igualmente al inventor como para los beneficiados con una simple y tosca inscripción en piedra, si bien que de bronce y con mayúsculas lo consideramos merecedor! ¡Nada de nada! Por todo ello quiero suponer también, que fue antecesor con mucho, a los premios esos de la dinamita, porque de haber sido contemporáneo de nuestros Noveles españoles, alguna decepción pudiera haber habido. En nuestro afán indagatorio y dejando volar la imaginación, lo inminente también es hurgar en su propio nombre. GUIÑOTE, ¿Con qué relacionamos la palabreja? ¿Con “Guiña”, ¿Con “Guiño”? Mala ensambladura en ambos casos para nuestro juego. Para la primera el Diccionario Español ni cuenta. Ha de ser el Diccionario Aragonés el que define Guiña ó Guito, como <<coz ó caballería propensa a disparar coces>>. Para “Guiño”como mucho, si es que en tiempos pretéritos hubo una equiparación con el tute o con la brisca - y que según parece en éstos juegos es permitido hacer visajes de ojos y otras insinuaciones fulleras al compañero de pareja - a modo y manera de cómo se practica jugando al mus, pero se da por sabido, que cuando en Aragón nos apropiamos de este solaz divertimento, se suprimió de brusco tijeretazo todo intento de marrullería. ¿Y si intentamos invertir las sílabas? Podría quedar en TE GUIÑO, pero esta... ¡Ya sugiere una picaresca no deseada! Dolidos de buscar huellas desaparecidas llegamos a la siguiente conclusión: dejemos las cosas como están. Nosotros estamos a gusto con él, y él se encuentra a gusto en su casa que es la nuestra, sin padecer necesidad por ir a catequizar fuera, y por esa misma razón, tampoco admite aleccionador foráneo de competencias y experimentos novedosos. Hasta aquí, cuanto puedo decir del Origen y Geografía del Guiñote. Para saber más sobre el guiñote:
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