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INGENIERÍA TEATRAL BARROCA


Desde la antigüedad grecolatina se utilizaron máquinas y grúas para hacer que los dioses bajaran al mundo de los humanos, escotillones para descender a los infiernos, prismas triangulares que volteaban sobre si mismos, llamados periaktes, para cambiar súbitamente decorados... El mundo del Renacimiento recogió estas prácticas escénicas adaptándolas y aplicándolas a las necesidades y a los teatros del momento, especialmente a las manifestaciones que se dieron en la corte. Los artistas e ingenieros del Barroco perfeccionaron el modelo teatral y la máquina del escenario a niveles asombroso. Los experimentos que fijaron del modelo de Teatro Moderno –tal y como lo conocemos hoy- se dieron en Italia, por lo que los llamamos, obviamente, teatros a la italiana. En esta evolución podemos destacar los Tratados de Serlio, el
redescubrimiento de Vitrubio, las aportaciones de Andrea Palladio y mencionar de forma especial a Vicenzo Scamozzi.

Palladio construyó en Vicenza en 1580 un magnífico teatro romano techado
–inspirándose en Vitrubio- con una frons escaenae monumental y cinco puertas. Podemos considerar este teatro como un niño que nació viejo: la fachada de la escena, permanente, no posibilitaba cambios fáciles; la gran puerta central estaba destinada a situar tímidas decoraciones. Scamozzi culminó la obra de Palladio ampliando el espacio detrás de las puertas e inaugurando el principio de la escena Moderna. Allí situaría su escenografía en perspectiva - efímera y permanente- que todavía podemos admirar. A esta experiencia siguió su pequeño Teatro Olímpico de Sabionetta (1590), donde ya se prescindió de las puertas de la escena antigua, para presentar una única boca de escena. Este modelo se aplicó en el magnífico teatro Farnese de Parma (1618-28) de Alleotti. De proporciones monumentales y con un enorme y profundo escenario para albergar máquinas que resolviesen las necesidades técnicas de espectáculos cada vez más exigentes. Así la caja de las maravillas, comunicada con la audiencia a través de una gran ventana, se difundió por toda Europa.

Todavía la tecnología escénica tendría que desarrollarse y acomodarse durante todo el siglo XVII y XVIII. Este proceso de normalización del escenario culmina con la publicación del capítulo Teatro y maquinaria teatral de La Enciclopedia Francesa (Diderot y D’Alembert 1751- 1772: Théâtres). El modelo del escenario del Palais Royal se difunde, como fórmula dibujada en detalle, a todo Occidente, perdurando casi hasta nuestros días.

"... se corrieron todos los bastidores de bosque hasta los domos y de mar hasta el foro, añadiendo en medio continuas olas, que amenazaban la tempestad, con que empezó la comedia"