Subir, bajar
Subir, río arriba, en los prados, a las dos orillas del río, las vacas miran ensimismadas la barca con la doncella, la vieja y el barquero, la vela al tercio cebándose de través, el tamborileo del agua del río sobre los pantoques, ¿Qué miran las vacas?, más arriba, sobre un cielo de jirones blancos, azules y grises se recortan las agujas del palacio del Conde.
Varar, desembarcar, subir, subir, las calles huelen a vaca, después, en la ciudadela, olor a caballo, subir, subir, escaleras, más escaleras, la vieja y la doncella entran en el castillo del Conde, subir, subir, más escaleras, el dormitorio, el Conde en camisón, la vieja se retira, la mirada ensimismada de la doncella, como las vacas, el Conde ansioso la lleva a la cama, subir, subir, arriba el vestido, hozar como un jabalí entre las piernas, subir, subir, la doncella tiene cosquillas, se ríe porque le ha visto el culo al Conde, de pronto una punzada entre las piernas, subir, subir, más fuerte, Dios mío como duele, subir, subir, por fin acaba el Conde, lamparones de sangre y semen en la ropa.
Bajar, río abajo, en los prados ya no hay vacas, la barca con la vela arriada se deja llevar por la corriente, la doncella, la vieja y el barquero en silencio, cantos que vienen de un monasterio lejano, anochece, el cielo se cubre de nubarrones, en la penumbra del horizonte se dibuja la silueta del pueblo.
Varar, desembarcar, bajar, bajar, la vieja reparte monedas a la doncella y al barquero, su parte la guarda en el refajo, bajar, bajar, las calles estrechas del pueblo, otra vez el olor a vaca, bajar, bajar, la puerta de la casa, la vieja se retira, la doncella entra en casa y entrega las monedas a una mujer, los cuchicheos, la mirada ensimismada de la doncella, como las vacas, bajar, bajar, el jergón para dormir, el escozor entre las piernas, lamparones de lagrimas sobre la ropa.