Primavera
Esta mañana, en el suelo del garaje, he encontrado una hoja de cuaderno, doblada tres veces, alguien había escrito:
Rotación de amor. Te escribo esta carta para desearte suerte en el amor. Pásaselo a 6 chicas, (..cas, subrayado). Cuando termines duerme con la carta bajo la almohada y escribe el nombre del chico que te gusta en el pie de la izquierda. Tendrás un sueño que no contarás a nadie. Ese chico se enamorará de ti aunque tenga novia. NOTA: Si no mandas las 6 cartas tendrás 6 disgustos. Un recuadro al pie de la izquierda con la nota: Nombre del chico (sólo uno).
En la calle me ha parecido oler a primavera, un olor tibio, un olor que me ha recordado la colonia que usaba cuando iba al Instituto, era una colonia que olía a colonia, la que uso ahora huele a aguarrás. El coche casi sin conducirlo, coge dócilmente la ruta a la oficina, conecto la radio, no, hoy no tengo ganas de radio, empujo la cinta, Kiko y su música,
Ya se acabaron los colores que compraba tu papá,
Y la pulserita que quitaba los dolores ya no te hace na,
Ahora nadie te suele decir lo que te gusta escuchar,
Si quieres ver las estrellitas, aprende a dibujar,
Ummm cómo me gusta este Veneno, antes de llegar a la rotonda, donde están las acacias, me ha venido el recuerdo del Paripi, el catedrático que nos daba Ciencias Naturales en el Instituto, El Paripi nos contaba que las hojas de las acacias eran paripinnadas, de ahí le venía el mote. También nos contaba que su mujer olía a tomillo, nunca he sabido si era un cumplido o un sarcasmo.
En el cielo, una nube tiene la figura de un unicornio, un animal imposible pero familiar que me trae recuerdos. Hoy me huele a pellas, a melena de chica tumbada al sol, en la hierba, a la orilla del río, con ropa de verano. Paso el puente sobre la ría, un chaval me adelanta con la moto, joder, joder, hoy me estoy tomando el camino con mucha calma, ¿no será que quiero hacer pellas?, por un momento me surge la duda, no sé si coger el desvío a la autopista, marcar un número de teléfono o sencillamente pararme y sentarme en un murete al sol y mirar sin prisa a los mariscadores escarbando en la ría. Si, creo que hoy no voy a ir a trabajar, porque... porque hoy huelo a........, un momento, un momenatchiss.., atchiss...., joder, definitivamente, y no sólo porque lo diga El Corte Inglés, la primavera ya esta aquí.
Es Taiga, ¿con qué o con quien soñará Taiga?, es posible que sueñe que está corriendo por la llanura con otros cachorros, tal vez sueña con su madre una hermosa hembra husky, quizás sueña con el jefe de la manada, al que todos obedecen, en el que todos confían, podría ser que soñara conmigo porque me haya adoptado como jefe de la manada, no lo sé, ahora, cuando estoy escribiendo esto, ladra, como si supiera que estoy hablando de ella.
Hoy he ido a comprar unos cuadernos con mis hijas y me han entrado unas ganas de comprar una caja gigante de lápices de colores, pero al final me he aguantado y no la he comprado porque ya tengo un montón de cajas gigantes de lapiceros y después las acabo regalando. He pensando que las ganas que me han entrado era una prueba más de que la primavera ya está aquí..
Esta semana tendremos luna negra. El sol, la luna y la tierra estarán unos días alineados, es tiempo de soltar lastre, tiempo de resurgimiento, tiempo de recuperar el amor.... luna nueva y primavera.... noto que una pequeña estrella empieza a brillar dentro de mi cabeza,
Sentado en un murete al sol, calentando los huesos, mirando sin prisa a los mariscadores y a los barcos entrando y saliendo en la ría, me ha parecido oír el silbido pegadizo de The dock of de bay de Otis Redding, una vieja canción que habla de un hombre que ha recorrido miles de kilómetros, tal vez la mayor parte de su vida para acabar instalándose en el muelle sobre la bahía sin hacer nada de lo que le dicen que debe hacer, no hacer nada más que mirar el mar, tomar el sol y ver cómo entran y salen los barcos.
Yo era un crío cuando Otis grabó esa canción, poco antes de que su avioneta se cayera a un lago y murieran él y los Bar Kays. Ahora que el silbido pegadizo suena dentro de mi, me doy cuenta que sigo siendo el crío que cuando llegaba la primavera le gustaba tumbarse al sol, en la orilla del río, y no hacer nada..... salvo ir al cine, disparar granos de arroz con cerbatanas, escribir cartas a las chicas del Instituto, revolcarse en la hierba. Eran días de inhibición en los que, sin saberlo, repetíamos ritos ancestrales de salutación a la diosa Primavera.
Vibrar con Romeo y Julieta en versión Madden ha sido la señal definitiva de que la primave...... atchissssss ya está aquí.