
Naturaleza
Gaw 1/04/2001 15:39 |
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Lo primero que llamó mi atención fue el arroyo blanco, un reguero de leche que cruzaba la carretera y se adentraba en el pueblo. Aquel regato sin nombre que tantas veces había visto seco, serpenteaba ahora blanco y lechoso entre las cortinas. Había dejado de ser una ligera depresión que cruzaba los campos como la huella de una antigua torrentera para transformarse en un extraño vertido blanco. Era todo tan irreal que sentí mareos. Ahora, en los primeros días de la primavera, casi parecía un río, con su pequeño puente de piedra, el cantineo del agua corriendo, las flores blancas de las obas en la superficie, las marujas en los recodos, los gamusinos de arriba abajo como locos, las pequeñas setas ...... glandes de bronce apostados en las orillas.... Es curioso, siempre me lo había imaginado con el curso al revés y ahora resulta que no, que el agua no va hacía el cementerio, al revés, viene de allí hacia acá, hacia el pueblo, viene como un poderoso chorro de semen, abriéndose paso entre las escobas, cruzando misteriosas umbrías, atravesando la carretera, buscando, o dando tal vez, extraños placeres a la tierra húmeda.. |