
Imposible
Mar~
la_esencia@hotmail.com26/01/2001 16:39 |
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Por: Margot Aguilar Rivero Surgió del intento torbellino de luz que iluminó la noche en el origen de los tiempos. Con una armoniosa danza en espiral, acompañada de música de las esferas, el unicornio se fue desplazando por los confines del cosmos, atravesó el universo entero y llegó a la Tierra, donde el cuerno adoptó su forma definitiva al dejar de girar. Silencioso y delicado cruzó la linde, surgió de la bruma y llegó a su hogar: el Jardín del Unicornio. Allí, como gesto de agradecimiento y veneración, posó su cuerno en el suelo, del cual brotó el agua que ayudó a que la vida floreciera sobre la faz de la Tierra. Por eso, el Jardín del Unicornio es también, el lugar donde el Agua brota. El cuerno es un elemento por excelencia masculino, asociado al falo y, por tanto, es un símbolo de potencia sexual viril. Sin embargo, la espiral que le da su forma es un símbolo eminentemente femenino, pues representa la vulva, la concha, el caracol, la humedad y, por ende, a las aguas como potencias fecundadoras, generadoras, regenerado-ras y de purificación. Por la espiral en el cuerno que recuerda al elemento acuático, se asocia al unicornio con la pureza. De ahí que durante el medievo se creyera que sólo una mujer virgen podía acercársele. Pero el agua también es un elemento de purificación espiritual , de transformación, de cambio de un estado de putrefacción, de corrupción e imperfección a otro de renacimiento espiritual, de pureza, de limpieza interior. La tradición hermética, al igual que el cristianismo medieval consideraron entonces que, además de las doncellas, las niñas, los niños y todas las personas con espíritu honrado podían también tocar al Cuerno Unico. En esa misma época, la peculiaridad purificadora del cuerno hacía creer que tenía propiedades curativas, por lo que era muy apreciado por los boticarios. Se creía también, que podía separar las aguas contaminadas y eliminar el veneno de las serpientes. En efecto, la modalidad fálico-espiralino del cuerno nos habla de una reconciliación entre el unicornio y sus principales enemigos, la serpiente y el dragón, seres que, al encontrarse enroscados, son representados también por la espiral, en su ambivalencia simbólica. En la época medieval se consideró a estos seres como representantes de las fuerzas oscuras surgidos después de la aparición del unicornio sobre la faz de la tierra. El cristianismo los asocia directamente con el demonio y con todas las fuerzas del mal. La fusión de las fuerzas positivas y negativas, luminosas y oscuras, masculinas y femeninas que se da en el cuerno hace del unicornio un símbolo del amor romántico, de un estado de armonización, de sublimación, de superación. Habla del amor que se trasciende buscando la perfección, del amor insaciable, inagotable; de la infinita sed de amor. |