
Espíritu
The Even Pulper
theevenpulper@hotmail.com16/04/2001 09:33 |
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MUJERES ELEMENTALES. Parte 1 de 6. He de aclarar que esta descripción de las formas de ser de las mujeres en comparación con los elementos está basada únicamente en mis experiencias y alucines. De cualquier manera creo que le será de utilidad a más de alguno que aún no sepa los peligros que trae consigo la "mitad bella" de la humanidad. Aclaro también que las mujeres elementales puras son sumamente raras de encontrar, pues se da una en cada diez mil aproximadamente. Más abundantes, pero igual de maravillosas son las mujeres que tienen 2 elementos, ya sea en equilibrio o con uno dominante. Las mujeres que tienen tres elementos (una en un millón) son las que proveen de pacientes los manicomios y a las que no tienen elementos definidos (la mayoría) que las describan los sociólogos, los psicólogos, los antropólogos y los astrólogos, al fin y al cabo que yo soy poeta. La historia (del arte, por supuesto) a demostrado que las mujeres elementales son las más interesantes y que pueden ser a ratos, o todo el tiempo, lo mejor y lo peor en la vida de un hombre. Para mejor definir; una "mujer elemental" es aquella que posee dentro de sí, toda la fuerza de la materia original de la creación. Para ser honesto, he de decir que todo lo que aquí se escribe es aplicable en la gran mayoría de los casos a ambos sexos, pero escribo mejor si lo hago para las mujeres. comencemos pues, con las primeras. MUJERES DE AGUA. Parte 2 de 6. Simplemente es imposible no amarlas, porque es el agua (el evangelio según San Yo) el estado primigenio de lo femenino. La prueba de esto es que todas las mujeres son de agua cuando nacen y tienden a serlo, aunque no lo sean, cuando están por ser madres. Son ellas a las que les es dado amar y odiar para toda la vida. Su voz de rumor de remanso siempre debe ser atendida, aún cuando no se pueda escuchar. Son tan sutiles que no andan, se van lloviendo suavemente sobre la tierra y son las únicas que pueden devolver inmediatamente la tranquilidad (pero no el ánimo) a cualquier hombre. De hecho, se puede decir que son medicinales (aunque esto no les sirva para curarse a sí mismas). Llevan dentro la paz de la tormenta, la esencia del paraíso. Tienen la llave de los secretos del alma. Por lo general, son alegres y diurnas, pero para conquistarlas hay que estar atento a la marea. La mujer de agua es muy dueña de sus sentimientos a pasar de ser la más sensible, es, por lo tanto, la que puede amar mejor (no más, mejor). No hay nada peor en el planeta que su tristeza, créanme, por eso nunca permitiría que eso pasara en mi presencia y, mucho menos, por mi causa. El único inconveniente que tienen es que “nunca se van del todo, de rastros de ella está formado el dulce sieno de la nostalgia en el fondo del corazón”. |